El Paso de las Curlews


En 1599, durante la Guerra de los Nueve Años, el Conde de Essex llegó a Irlanda con el objetivo de acabar de una vez por todas con la rebelión del Conde de Tyrone, que había estallado cuatro años antes. Los rebeldes se hacían fuertes en la apartada región que hoy se llama Donegal, entre las montañas y su recortadísima costa.
Para intentar abrir brecha desde el sur, por Connacht, Essex le pidió a su aliado Sir Donagh Ó Conor, que recuperase el castillo de Sligo, que se encontraba en manos de los rebeldes. Pero éstos se adelantaron y sitiaron a Ó Conor en la cercana fortaleza de Collooney.
Para aliviar el sitio, salieron de Athlone 1.700 soldados bajo el mando de Sir Conyers Clifford.
Aodh Ó Donnell “El Rojo”, señor de Tirconnell, decidió interceptar esta columna inglesa. Con ayuda de los Mac Dermott, señores del territorio de Moylurg, y de los Ó Rourke, preparó una emboscada en el paso de montaña de las Curlews, frente a la linea de avance inglés.
Los irlandeses cortaron árboles y construyeron barricadas y parapetos, y echaron troncos en el camino para impedir el paso. Los ingleses perdieron mucho tiempo intentando retirarlos.
Apenas habían tenido tiempo de descansar en Boyle, eran las 4 de la tarde en el mes de Agosto y hacía mucho calor, así que su avance era muy lento.
Encima, los irlandeses simularon una retirada bosque adentro y el enemigo cayó en la trampa. Detenidos en una zona pantanosa, los ingleses sufrieron un tiroteo de 90 minutos que hizo cundir el pánico en sus filas. Muchos emprendieron la retirada, pero al hacerlo se encontraron con el resto de la columna que todavía avanzaba, lo cual provocó la confusión entre los ingleses. Entonces, los hombres de Ó Donnell atacaron y forzaron un combate cuerpo a cuerpo. Aunque Clifford se defendió bien e incluso inició un contraataque, sus soldados se quedaron cortos de munición y él perdió la vida amanos de un piquero irlandés.
En estas condiciones, solamente la caballería inglesa estaba en condiciones de presionar, pero se limitó a asegurar la retirada para evitar un desastre mayor. Los ingleses fueron perseguidos hasta Boyle, en cuya Abadía buscaron refugio.

La cabeza cortada de Clifford fue paseada en triunfo frente al castillo de Collooney, que no tardó en rendirse a los rebeldes.
La derrota inglesa fue considerada un enorme revés por la Reina, cuyas fuerzas no pudieron desde entonces entrar en el Norte por esa vía. El Conde Ó Neill y Ó Donnell pudieron así imponer una tregua a los ingleses.
Años más tarde, en 1602, una derrota inglesa volvió a repetirse en el mismo sitio, pero esta vez el líder irlandés era Ruari Ó Donnell, heredero del anterior.

Para conmemorar estos hechos, en 1999 se inauguró en el Paso, junto a la autovía N4, la escultura moderna de “El caudillo gaélico” de Maurice Harron, un sitio que todavía tiene una vista magnífica sobre el Lago Key en Roscommon.

3 comentarios en “El Paso de las Curlews

  1. El pathos romántico, pero el de antes del romanticismo era más… ¿como diría? ¿castizorro?
    jeee
    No, ya enserio: el irlandés anterior al romanticismo era otra cosa. Gente más dura…

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  2. Las que acaban bien son pocas… y se podría decir que por lo mismo les falta el “pathos” gaélico. ¿O no?

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