Perros verdes y tocino saladillo


Cuando en lenguaje coloquial le decimos a alguien que “es más raro que un perro verde”, no nos damos cuenta de que estamos usando la misma terminología que los tratados legales irlandeses antiguos usaban para referirse a una cosa extraña.
Y es que en la Irlanda altomedieval existían los “perros verdes”, pero no tenían cuatro patas. 

No sé cuán comunes o raros serían, porque tiendo a imaginarme que los intercambios de todo tipo entre tuatha (tribus) eran bastante más numerosos que los que nos hace ver cierta historiografía: en una isla pequeña, y en territorios contiguos, los intercambios de productos serían relativamente fáciles, a menos que la geografía lo impidiera gravemente, y tenderían lógicamente a unir más, y más a menudo, que otra cosa.
Los intercambios de genes, también.

Un “perro verde” era el hombre que salía de su tribu y distrito propios para ir a convivir con otra tribu.
Según un tratado del s. IX el cú glas es un “exiliado del otro lado del mar”. Fergus Kelly dice “perro gris”, pero en el Libro de Kells hay uno muy bonito, con la lengua fuera y verde como una hoja; y en el diccionario (DIL, RIA) glas= verdebotella. 

No he podido encontrar nada mejor 😦



La mayor parte de las regulaciones concernientes a estas personas tiene que ver con las consecuencias legales de su matrimonio con una mujer de la túath receptora.
El perro verde, al ser un forastero, no posee precio de honor propio (derechos o deberes legales) dentro del territorio de la túath de acogida, pero si la unión es reconocida por la familia de la mujer, entonces cuenta como si tuviera la mitad del precio de élla. De todos modos, él no puede hacer contratos independientes sin permiso de ella, que es quien paga sus multas y sus tasas.
Lo curioso, es que no tiene responsabilidad legal en la crianza de sus hijos, ni en las faltas que éstos puedan cometer, que recaen en la familia de la madre.
La presencia del perro verde en el Libro de Kells ha suscitado algún que otro comentario acerca del estatus legal del autor de tan curioso dibujo.

A mi, personalmente, me encanta tanto como otros detalles ¿triviales? que aparecen en dicho libro.