Se siente la primavera


Mujerárbol, cuando era solo una yemita

Novedades en mis blogs.
No se si se habeis dao cuenta de que mi querido amigo y diablo personal Billy Bod se ha despedido. Cerrará en breve, antes de que empiecen las procesiones, no vaya a ser que algún costalero hembra le pise el rabo.
Y es que cuando falta lo que hay que tener, lo más honrado es despedirse. Falta mala lexe y rapidez de reflejos (nos vamos arrugando, que diría el diablillo); existe un cansancio supino a la hora de comentar los desmanes que las modernas clases de sancristanes hacen en este mundo, y más en este país de la cultura de la puta envidia.
Hace fata de eso: amargura. Y “nos vamos volviendo poéticos” y sublimando la amargua con otras cosas. 
No sé si echaré de menos a Billy o podré sustituirlo con el nuevo personaje de Tudu y los paganos, el Druída Zurdo… ¡epaaa!

El Druida Zurdo en versión beta.

Pero también es que tengo muchos proyectos en la recámara y algunos son muy inmediatos:
Las próximas elecciones muni-autonómicas, el contacto en vivo con la gente-que-me-importa (y me aporta), observar y disfrutar los jardines de primavera y los animales encantadores, las discusiones históricas y las teorías emergentes sobre lo que me gusta, el voluntariado, etc.
Iré hablando de ello en pequeñas “diócesis”.
Al despedir a su otro yo, Mujerárbol puede concentrrse en lo que le gusta.
Como prueba, el hecho de que he lavado la cara a la bitácora: las pestañas están en su sitio; algunos gadgets han desparecido para aligerar el viento que pasa entre las ramas y me he hecho con un nuevo índice en acordeón que es la monda, gracias a Abu Farhan, que tiene unos estupendos trucos para adecentar blogs con muchas entradas.
Y hala, ¡a disfrutar del día!