Nubes equivocadas


El cielo se pone neeegro como que fuera a reventar, pero no. Es como un tomate en la cara: ¡plof! y solo te da dolor de cabeza y te baja mucho la tensión.

Las nubes pasan de izquierda a derecha por encima de mi ventana y no dejan caer ni un ay.
Son este tipo de cosas las que te ponen en el corazón un peso que te hace echar de menos el otoño, la nieve y los glaciares.
——– ¿Ya habéis visto que he trasladado la zona de enlaces abajo del todo del blog? ¡Bah, venga! un poquito de trabajo.