La vaca fundamental


El famoso Lebor na hUidre debe su nombre (sic) a la vaca que San Ciarán llevaba consigo cuando abandonó su casa para ir a la escuela de San Finenn (2ª Vida Latina, XVII.4). Por cierto que esta primera salida no la hace sin oposición de su madre… Volveremos sobre el asunto de la relación de Ciarán con su mamá más adelante.
Esta vaca nutricia alimentaba por si sola a toda la primitiva comunidad monástica, lo cual es una exageración del pequeño tamaño de la misma y del poder nutritivo del mítico animal.

Nutricia, aunque no fuera de esta raza 😉

Finalmente, su piel (reliquia celosamente guardada en Clonmacnois) se utilizaría para confeccioanar el libro, o sus cubiertas al menos.
Pero, según encuentro en el libro sobre Clonmacnois que he terminado de leer, la reliquia no pudo servir para esos fines.

La piel se guardaba, ya lo creo que celosamente, en la Eaglais Becc (Iglesia Pequeña) del recinto principal, que funcionaba como capilla funeraria. La teología hibérnica sobre el particular era que todo el que moría sobre la piel iba directamente al cielo. Naturalmente, los peregrinos nobles, eruditos, jefes, reyes y clérigos, tenían el privilegio.

Otros elementos rituales que se encontraban en la Iglesia Pequeña eran la “cama de Ciarán” (“immlech” ¿lecho?) y su almohada de piedra. Me imagino que se trata de uno de esos “lechos” o lajas de piedra sobre los que se tiende el peregrino, o incluso pasa la noche, en las peregrinaciones tradicionales irlandesas.

Otros datos indican que se trataba de una capilla muy pequeña, quizá originalmente la celda del propio Ciarán en la fundación.

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