Bíattach y yantares


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En una entrada anterior tratamos del término bíattach, “el que da una renta alimenticia”, que según Fergus Kelly, desplazó al témino briugu/brugaid (hospedero) y ha de distinguirse del mismo término empleado con el sentido de “cliente básico que paga a su señor una renta anual de alimentos proporcional al “feudo” que recibe de éste”.

En el primer caso el significado se mira desde “quien está capacitado para ofrecer comida y actúa conforme a éso” hacia “cualquier hombre libre”, como dice Kelly. Mientras, en el segundo se mira desde “el que tiene esa obligación” en un contexto feudal o feudalizante, hacia su superior. De hecho, la “obligación” no se llamaba así en la ley irlandesa antigua, como ahora veremos.

Según toda lógica de la evolución de los términos, el término “dueño de una casa de acogida”  que aparecer en las últimas entradas de los Anales desplaza al término original briugu/brugad, con lo cual se puede observar la decadencia de la función de dar albergue a las personas porque se poseen fundamentos para hacerlo, volviéndose una obligación de hacerlo hacia un superior o hacia otros mediante él. en momentos más cercanos a nosotros.

Ese el es motivo por el que el término bíattach se confunde entre “hospedero” y “proveedor de comida” (entiendo que bía= alimentos, comida, se encuentra en el fondo de esta palabra) en tiempos que el señor Kelly no identifica.

La antigua ley irlandesa no parece contemplar la obligación por parte de un cliente o “vasallo” de dar sustento, viandas, ni alojamiento ilimitado a su señor. Así que bíattach, en su acepción más antigua, no podía ser más que un personaje que no tenía otra cosa que dar que una renta alimenticia anual a su superior (aquí ya vemos una limitación). Si encima la renta tenía que equivaler al “feudo” que de él tenía, nos da a entender que estaría aún más limitada y no sería una cosa universal.

Bueno,volvamos a las palabras.

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Siempre que he oído bíattach me han venido a la mente dos palabras españolas. Una es muy antigua: “”yantar” (segunda acepción del DRAE) y otra “viandas” en la que creo que la misma raíz indoeuropea (se trata de gwei-)

En Irlanda, la obligación a dar “yantar” se llamaba cóe (gen. cue: hospitalidad obligatoria al señor en tiempo de invierno) y estaba limitada, como vemos,  a la temporada de invierno, siempre en caso de que el señor se desplazara a casa de un cliente, no que el cliente debiese llevar a donde el señor tales pertenencias.

Cóe ha dado origen al anglicizado “coysir” o “cosher” (¡Ñts! Que no, que no es hebreo… ) que se traduce por “festín” o “fiesta”, en el sentido de fiesta, jolgorio y atracón (ver aquí lo que dice el DIL).

En el Táin hay un pasaje muy indicativa de lo que el “vasallo” entendía por esta obligación. Recordemos que el Táin se desarrolla en invierno y que quien habla es un artesano, no un alberguista ni siquiera un biattach. 

forgeCuando Culann el Herrero dio un festín (oígedacht) para Conchobar, le pidió que no trajera un acompañamiento numeroso, porque no era de sus tierras o sus posesiones de donde sacaría con qué preparar la fiesta, sino de sus manos y sua tenazas (…)

Eso es lo que dice la versión más antigua del relato, conservada en Libro de la Vaca Parda (LU) -aunque tal vez este fragmento no es todo lo antiguo que es el LU, pero de cómo se hacían y remendaban los textos irlandeses no hablamos ahora. Muy curioso: en el Libro de Leinster (la versión más conocida y posterior) Culann acude a casa (dun) de Conchobar para preparar “comida y bebida”. Totalmente impropio de un artesano… del metal.

En el mundo feudal castellano, el yantar era una obligación colectiva o más bien, emprendida en común. Parece que en Las Merindades los miembros de la comarca podían escoger a quien darlo, al señor, pero en momentos posteriores el rey en persona -como parte de sus rentas personales- recuperó el tributo.

Para que se entienda lo que digo, remito al lector a esta entrada de la Wiki donde se nota que el yantar era tomado en exceso por señores, merinos y otros delegados del rey de Castilla a la altura del s. XIV, y que había sitios exentos del mismo (algunos monasterios, por ej.) y que los vasallos resolvían contra él como buenamente podían, hasta que el Rey en persona recobrara el tributo/obligación.

Que el yantar se convirtiera en dinero en la Baja Edad Media indica sudecadencia como lo que fue en origen. Lo mismo se desprende de la definición del DRAE: medio pan y un plato de lentejas no es, digamos, un banquetazo por el que desvivirse, y menos si uno es conde o algo así y va “con acompañamiento numeroso”. El diccionario recoge el “decreto de mínimos”, vaya.

Después de estar excursión por las palabras en dos o tres idiomas, me ha dado hambre. No sé… una buena rebanada de hogaza y unas lentejitas, viudas o con una poca morcilla de Burgos, ¡yo me comería el tributo como si fuera reina de Irlanda, oiga!