Album Asturias (2 y fin)


Los dos primeros edificios del prerrománico asturiano que conocía (desde los años 80) eran Sta. Cristina de Lena y Sta. María del Naranco.

Me sorprendía que ésta ultima fuera en su momento un aula regia, un lugar civil en el que se impartía justicia y todavía me sorprendió más el saber que los arqueólogos han encontrado los restos de un notable precedente del edificio, nada menos que en la provincia de Toledo… ¿dónde si no? (Enlace aquí sobre los restos hallados y la  hipotética forma del edificio… ¿a que mola, eh?)

Me agradó muchísimo poder ver Sta. María del Naranco completamente libre del encalado del siglo XIX que afeaba su impresionante techo, de bóveda de cañón con arcos fajones -ahí aprendí yo qué era eso- y disfrutarla, brevemente, en un día extraordinario de sol y calor.

En Oviedo visitamos también San Julián de los Prados, asombrosa por las pinturas tan bien conservadas del s. IX que contiene su interior. Aquí podeis ver un reportaje de La Nueva España sobre la digitalización de su colorido interior, que os dará una idea de lo que pudo ser en su origen. La hora temprana y el exterior, tan armónico como amenazado por la autovía, nos animaron para lo que vino después.

Me impactó el apreciar que los basamentos de S. Miguel de Lillo conservaban unas encantadoras representaciones de los Cuatro Evangelistas (“pilares de la iglesia”) con evidentes connotaciones hibérnicas. Como no se podían hacer fotos, no puedo dar fe de las alas que parecían correspnder al Lucas-buey. En todo caso la cabezas redondeada del ángel con “rizos” circulares, me sugería posibles ojeadas de los autores a dibujos de raíz hibérnica… ¿sería tan raro? A mi no me lo parece, teniendo en cuenta que hablamos del s. IX. En general, en este templo se presta más atención al titiritero consular de la jamba de la puerta… ¡O tempora…!

Hipotésis reconstrucción de S. Miguel de Lillo. http://www.turismo-prerromanico

También aquí se conservaban restos de pintura, ajada más por el sol que por los flashes que apenas llegan a la altura que se eleva sobre el crucero -la elevación de un cimborrio muy alto, sobre el crucero, es un elemento propio del prerrománico asturiano, como se puede ver en esta reconstrucción hipotética.

Pero Santa Cristina de Lena fue lo primero que vimos.

Esa iglesia pequeñita, que yo recordaba (años 80) aislada en medio de prados, tiene ahora acceso por un hermoso caminito bordeado de frutales, de espinos y de pajaritos cantores.

Su exterior “bárbaro” y sin embargo armónico, depara un interior asombroso, primero por los distintos niveles de la única nave, de maravillosa cruz latina.

Planta. http://www.turismo-prerromanico.com

Luego por la elevación del presbierio, por la presencia de las cancelas de piedra -¿otra vez el iconostasio, tan discutido?- por las columnas romanas reutilizadas, y por la triple arquería, quizá posterior, que domina el espacio, incluso desde la tribuna. Es una pequeña maravilla en un sitio delicioso.

Sta. Cristina: arquería “teatral”. Las luces las pone el sol

Me gustó mucho más San Salvador de Valdediós, armónica tanto por dentro como por fuera, en medio de esos prados maravillosamente iluminados por la luz del sol de la mañana. No solo porque su interior conservaba restos de pinturas tan antiguas como las de S. Julian, sino porque hasta los añadidos guardaban armonía con el edificio… y con su hermoso entorno.

¡Caray, que incluso el edificio cisterciense que está adosado al monasterio actual (ya del XVIII) es una delicia de sencillas líneas góticas! Si eliminamos los añadidos barrocos, queda una iglesia de maravilloso cuerpo tripartito, bóvedas de arista potentes y limpias y esas líneas depuradas, propias de quienes buscaban la belleza sin oropeles.

Valdediós. Hacia la hospedería

Una vez llegados aquí, me encuentro con que me ha quedado por hablar de algo del románico que formaba parte del viaje. Bueno, tranquilos: escribiré sobre ello, pero otro día. Hoy, dia de abunante lluvia en el pueblo, me lo he pasado haciendo este post.