Silencio


Me ha gustado esta entrevista en el Diario de Sevilla, a la que he llegado por FB.

Los que oímos poco tenemos mayor tendencia a ese ensimismamiento al caminar. Por eso, a veces, practico el hacerlo sin la ayuda del audífono: es raro, para qué disimular. Oir -no escuchar, eso viene ahora- te da una falsa sensación de seguridad. Especialmente en la ciudad llena de ruidos (por pequeña que sea la mía, es muy ruidosa).

Pero sí: el ruido es un problema actual. Y no uno que se pueda remediar cortando el tráfico o piniendo multas. Y el mínimo común de protesta contra el ruido es, como dice el entrevistado, el silencio individual.

Lo que sí he descubierto es que hay unos sitios donde el ruido -con tendencia a escándalo- me molesta más que en otros. Los bares ya no importan:  el ruido es excesivo en muchos de ellos y se toma como “natural”. Apenas entro en bares o cafeterías ya. Pero estar en el supermercado (no, en Navidad no), en una tienda más pequeña o en el tren y tener que apechugar con chillidos, risotadas, cháchara y musica no solicitada (usualmente de la clase pachunflia) me molesta.

En casa suelo aislarme escuchando 😶  ruido blanco… o nada, pues también me molesta estar con los auriculares puestos. En general, gracias al Cielo, mi casa es bastante silenciosa si se tienen las ventanas cerradas. Por ese motivo, muchos sonidos que oigo al otro lado de la pared me resultan inquietantes.

Caminar… ¡eso sí que es dificil! caminar sin hacer kilómetros, ni pensar en otra cosa, apreciando la belleza de la naturaleza o apreciando nada. ¡

***************Actualización*****

Este cómic de Taniguchi en modo zen 🙂 hace buena compañía a la entrevista.