Rabia impura


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Este post lo escribí hace ya algunos días, con motivo de los sucesos que se glosan en este artículo.

Comparto el sentimiento de rabia, de impotencia y de miedo que sienta todo aquel que haya sufrido este tipo de ataques. Y también, la rabia del que entienda lo que son estas acciones: puro fascismo.

Curiosamente, esta gente es capaz de detectar el fascismo en caras de moneda antigua, pero no en sus actos sí puramente fascistas.

A mi me da rabia, rabia impura. Rabia que no es “santa indignación”, como al parecer ahora está de moda por otros pretextos, que muchas veces, también van en contra de la libertad, aunque no nos demos cuenta.

Creo que no hay otras diferencias entre las personas que habitamos esta piel de toro (y los habitantes de otras pieles) que las que pueden superarse a base de esfuerzo, de trabajo consciente y de compromiso de unos con otros. No hay “diferencias genéticas”, no hay regiones donde haya mayor número de imbéciles que en otras. Las diferencias las establecen señores feudales modernos con sus decisiones: la decisión de agradar a otros señores feudales, la de establecer privilegios entre comarcas, la de poner barreras a la igualdad y la libertad

A lo mejor son eso todas las cruces amarillas y toda la arena de uñas y cristales rotos bajo ellas: la macabra y satisfecha tumba de todo lo bueno y lo humano y lo bello

Y por ahí sí que no paso, porque lo bello, La Belleza con mayúsculas, es lo único por lo que merece la pena luchar en este mundo.