Explorando Neandert-ia.


Una reconstrucción de Kennis&Kennis

Me estoy atiborrando de documentación sobre lo que puede conocerse acerca de la vida del humano que habitaba durante los ultimos compases de la glaciacón de Wurm en el Norte de España.

Sí, claro: principalmente el Neandertal, pero no solo Neandertal. También tengo que aprender sobre los bichos grandes y pequeños (¿había caracoles con aquel frío?), sobre los otros humanos y sobre el paisaje, en el que se van a mover los personajes de un relato que oscilará entre la Prehistoria y la Fantasía, pero con unos super-héroes poco super… o… ¡bueno, dejemos las discusiones teológicas!

Es cierto que Neandertal se ha puesto de moda, sobre todo por el impulso que ha supuesto el estudio y reconstrucción de su genoma y el filón paleontológico que representa la cueva asturiana de El Sidrón, los abrigos de Cataluña o Gibraltar y la reciente datación de algunos restos de pintura en el Suroeste y Norte de la Península Ibérica. De esa manera, se ha manifestado aspectos que no conocíamos antes, y cosas poco halagadoras de nuestra forma de hacer ciencia, como son la confusión y hasta los prejuicios, que nos transmitían una imagen excesivamente “primitiva” de ellos.

Paleoeduca, http://paleoeduca.blogspot.com/2015/02/

Les confieso que la primera imagen de “humano primitivo” que tuve en mi vida fue la de la izquierda, una de las primeras reconstrucciones de neandertal: el extraño nombre (solo un poco después me enteré de que era el de un lugar en Alemania) contribuía a mi imagen de que aquello era terriblemente ancestral.

Luego pude ver algunas imágenes del gran Burian, que aunque aún eran más espantosas (ojito al cuadro de Krapina), al menos poseían un indudable valor artístico, que encendía mi imaginación retrospectiva. Una, de pequeña, ya quería dedicarse a las cosas cuanto más antiguas, mejor.

Resumiendo: se les ha ido dando una apariencia más “humana” a medida que el tiempo, los datos y los conceptos de “corrección política” avanzaban. Claro está que con el pasado se puede hacer casi cualquier cosa…

Por eso, tampoco me gusta la excesiva “modernidad” que ahora (oh, bendito péndulo) se les imputa en las informaciones: dentro de nada, los mondongos titulares de los periódicos dirán que Neandertal inventó la bicicleta.

Este venía a venderme un seguro, pero no le abrí la puerta al ver lo que llevaba en la mano.

Pero bueno: mis motivos para estas excursiones de caza y pesca no son científicos, sino eminentemente literarios, aunque disfruto mucho cuando la información proviene de fuentes acreditadas y me permite rastrear todavía más, aunque eso me arrebata tiempo de escritura, que es lo más jugoso.

Seguiremos informando de este nuevo proyecto.