Olvido


Foto de J. Aymá

Recomendable leer esta pequeña serie de artículos muy literarios, y muy perspicaces, de Antonio Lucas, que ha publicado El Mundo-Verano, con estupendas fotografías de José Aymá, como la que reproduzco en cabecera.

La serie se llama Donde habita el olvido y son solamente seis artículos* acerca de pueblos vacíos o casi vacíos, de España.

No sé yo hablar de “España vacía”, aunque sí que tengo conocimiento de parte de ella, de la que está ya vacía, de la que lo ha estado y de la que parece que lo estará. He leído el libro de Sergio del Molino, que me parece muy bueno y que recomiendo a todo el mundo, precisamente por dar un punto de vista no predecible. Pero, sinceramente, me quedo con el reportaje de El Mundo, que me hace pensar.

Tampoco tengo una mirada romántica sobre ésto, ni nostálgica, puesto que -salvo por lo que diré más abajo- no he conocido abandonado a mi pueblo, a pesar de que algunas de sus casas más señaladas se caen a cachos y están semideshabitadas, faltas de uso y llenas de cazcarria. Pero sí que conozco la Historia, y sé que es muy fácil el abandono y que raras veces es recuperable, mucho menos con las características que les fueron propias en otro tiempo. ¡Ah, el tiempo…!

He estudiado, siquiera como materia de nostalgias, o aprendizaje de modelos, la desaparición de caseríos y de familias extensas en tiempo histórico moderno y contemporáneo, en lugares en los que no era -hasta hace relativamente poco- habitual la urbanización.

Emigración, cambio de paradigma económico, ineptitudes varias, vida-muerte… La muerte no tiene misterio, lo que lo tiene es la vida.

Sucede, así de insensible es el tiempo y su puñetera memoria, la Historia. Ese invento del demonio para que se entretengan los tontos…

Gracias a Dios, hoy existen fotos ya que no documentos, ni cronicones… porque así queda constancia de adobe y tapial derruido, de piedra machacada y llena de verdín y de muchísimos lugares ya abandonados, por los que ya nadie llora. Material arqueológico, se llama la figura.

Situaría en este mapa peculiar de olvidos a un pueblo (que no sale en la serie, pero que sigue en Cuenca), y que por un pelo se ha librado de salir en los papeles estos días. Se llama Sotoca. De ahí procede mi familia materna.

No, tampoco se lo encuentra en el nomenclator de este otro estupendo blog sobre pueblos abandonados, que he conocido gracias a los artículos de El Mundo.


(* Ya podría El Mundo online recoger toda la serie en un mismo apartado, porque los seis artículos se trasconejan detrás de otros y así son difíciles de encontrar).