Creación


 

Miró a través del cristal de la probeta. Dentro del recipiente se agitaba un líquido amarillento. Puso el tapón al fregadero, no quería que el líquido se fuera por el desagüe.

Al contacto con la loza, su creación se convirtió en un homúnculo paticorto, vestido con un traje azul mahón de corte mao, que levantó hacia Él unos ojillos capaces de expeler desprecio como una ametralladora.

—¡Que te corten la cabeza, cabrón! —chilló el recién nacido.

El Otro vibró de alegría. Había pasado siete mil años creando un ser humano a partir de la arena, ¡y no solo lo había conseguido, sino que el ser lo reconocía!

Al depositarlo en el Mundo Manifestado, antes de darle la despedida, vio que aún no le había puesto nombre. Sin pensarlo, derramó encima de su cabeza chata unos guijarrillos.

—Hijo mío, te llamarás KimYOunGun.