Cerrar


Sí, he empezado a cerrar cosas que andaban por ahí, abiertas. Y me alegra, porque eso indica que sigo caminando. aunque las rodillas me duelen, ¿para qué voy a mentiros?

No le va a tocar a Mujerárbol, de momento.

En este rincón del bosque me siento más a gusto que por esos laberintos de las redes, que uso para informarme y estar al día de los ires y venires de este sorprendente país mío, cada vez más “descuajaringado”… o desanimado, no sé. Una pena, la verdad.

No dejo de lado el otro país, al que volveré pronto, espero: ya tengo invitaciones y estamos planificando una ruta nostálgico-histórica. No será una despedida, o… ¡ay!

Pero hay que cerrar cosas, o morir dentro de ellas, lo cual es el triste destino de las mosquillas encerradas en los vasos.