Lo que quedará


Me ha emocionado este pequeño artículo sobre un libro que acaba de aparecer: “Una tumba en el aire”, de Adolfo García Ortega, premiada recientemente en Málaga. El libro es una ficción sobre hechos reales, uno de los crímenes más asquerosos de ETA (si es que hay grados en ésto).

El artículo está lleno de palabras acertadas sobre aquellos “años de plomo” que no veíamos, “como no vimos que lo de El último tango en París era una violación”. Algunas de ells son del autor del libro, y otras de el del artículo.

Es verdad que los escritores mantenemos una relación extraña con la realidad. Porque debe de haber un hueco entre una cosa y otra, de manera que lo que hacemos no sea un panfleto, o una mamarrachada. Y ese hueco, si se rellena con honestidad, trae a la vida a los protagonistas. Porque a veces, la literatura es lo único que queda para eso. Como demuestra la Historia, muchas veces la literatura es lo único que queda.

Resulta curioso que haciendo scroll por la pantalla, el artículo siguiente del periódico lleve el título de “El bien es frágil”.

«La literatura, que tiene un componente moral, puede dar una segunda vida a los que ya no la tienen, y los escritores tenemos un compromiso con la verdad»