Pensares


Dos hombres que un libro une: el que a Moisés transmite el Trismegisto, por cuya página abierta sabemos que sólo la escritura y la ley salvan. Y «la escritura» y «la Escritura», en ellos, se espejean y se funden en lo mismo. En lo mismo, religión y filosofía. Porque -tal es la lección del mosaico de Siena- toda escritura es, dígalo o no, sagrada; porque en toda escritura libra el hombre su batalla con el tiempo: contra muerte, contra olvido.

El párrafo me ha resultado cercano a una cosa que he puesto en mi novela: cuando Máel Muire se da cuenta de que él y los autores de la Sagrada Escritura comparten la misma pasión. El siguiente paso sería pensar que las dos cosas son lo mismo, pero mi personaje no quiere ser irreverente, y se postra ante el Libro Sagrado. Aun así, no abandonará su búsqueda del otro libro, no sagrado, ¿o sí…?

La gloria…

Leer entero el artículo de Gabriel Albiac aquí. Mi libro ya sabéis adonde podéis encontrarlo.