Sequía (de verano)



Photo by Lisa Fotios, en Pexels

Publico poco en el blog y encima lo que más hago es enlazar cosas de otros, enteras y verdaderas, ¡Brrr! Vamos: vagancia… o no sé. He “peinado” un poco la lista de enlaces, añadiendo alguno y quitando algún otro, renombrando muchos.

Ultimamente he leído dos cosas sobre Historia y divulgación que me han gustado.

El resumen de lo leído es que a sus autores les parece que un mejor conocimiento de la Hª mejoraría algo (o “alguito”) nuestra auto-percepción como nación, que en este momento hace falta, para contrarrestar relatos claramente falsos o tendenciosos, si no totalmente descabellados. Esto en el sentido “sentimental”, que es necesario también, aunque lo sea todavía más el racional y político, que requiere ante todo conocimiento (científico) y más buen juicio, que se edifica sobre el conocimiento. A ésto último, compete el conocer mejor nuestras Leyes y en particular, nuestra Constitución.

Aparte de eso, la Hª como Ciencia -con todas las limitaciones que, poniéndonos puristas, se le quieran hacer a ese concepto- requiere aprender de sus limitaciones, de los enigmas que hay que resolver (que no son precisamente sobre extraterrestres), de cómo todo eso afecta al presente, que es el enigma principal. Del uso (no abuso) que hacemos en el presente de “lo histórico” y de la necesidad del Patrimonio.

El primero de los artículos trata, cómo no, de la “Leyenda Negra”, asunto histórico que se ha puesto de moda gracias a la importante labor divulgativa del libro de Roca Barea (y de otros, como P. Insúa o Iván Vélez, o el reciente libro de Stanley Payne). El artículo ofrece una linea de consejos que, si de verdad en la clase política española existiera algún interés por la educación, serían óptimos. Acción institucional y acción educativa deberían darse la mano y sí, con mucha acción en el extranjero, especialmente en la América Hispana, me parece a mí, pero también, claro está, en el mundo “sajoniparlo”…

En cuanto al segundo, trata del campo de la Arqueología, que como bien demuestra la popularidad del proyecto Atapuerca, ha sido bastante divulgado en nuestros días, pero aún merece (y se espera) un tratamiento más allá del de coleccionar curiosidades que salen de debajo de tierra. No me refiero a que alguien coleccione… etc. sino a que la Arqueología es también un problema de actualidad. El problema de la necesaria intervención urbanística en un país como el nuestro, donde “das una patada a una piedra y sale…”, y el problema de la conservación del patrimonio realmente existente.

La fundación Santa María la Real del Patrimonio tiene un papel en ésto, y no solamente divulgativo -como los magníficos viajes que organiza su spin-off CulturVajes- sino también trabajo en la monitorización de Patrimonio y en la formación técnica de las nuevas generaciones de trabajadores. Por eso me ha gustado su afirmación de que “se diluye la arqueología como ciencia histórica, capaz de participar en la construcción de una conciencia patrimonial de la sociedad del presente y necesaria en la definición de los usos sociales de los bienes del pasado“.

Así que, bueno, dos artículos para ir pasando el domingo, o dejarlos para el lunes en que uno tiene más ganas de leer cosas de actualidad. La actualidad de nuestro pasado… dejémonos de simplezas.