Experiencias entrañables


Foto de Fahad AlAni en Pexels

contemplar el vuelo de las aves es una de las experiencias más entrañables que podemos obtener del entorno 

dice la autora de estos post encantadores y sencillos de entender.

Con motivo del Día de las Aves, que será el 4 y el 5 de octubre, os dejo uno de ellos, ilustrado con imágenes de las diferentes formas, colores y texturas de las plumas de de distintas aves del mundo.

Foto de Aleks Magnusson en Pexels

También os invito a que “pajareéis” solos o en grupo, no ya por afán científico o deseo de proteger el entorno. Hacedlo -y mejor con vuestros niños- por el simple placer de observar (a poder ser en silencio) los pajaritos grandes y pequeños, los ángeles más claros e identificables que los dioses han puesto a nuestro alcance.

Yo lo haré este domingo con amigos del grupo local de SEO. ¡Que no decaiga la curiosidad!

3 comentarios en “Experiencias entrañables

  1. Dª Vie, estoy casi de acuerdo con vd. Hay que marcar territorio, es lo natural. Ayer, en una revista online, leía que había un ave rapaz de las antípodas que “controla” el fuego. Asombrada por tal titular, leí más detenidamente: el ave en cuestión ha aprendido a recoger ramitas incandescentes -de incendios, claro- y las deja caer acá y allá para ¡asustar a lagartijas y reptiles y poder comérselos cuando huyen! (o tostaditos, no me quedó claro). Todos los comentarios iban en la dirección de lo listas que son las aves; el mío fue en la dirección de los bomberos, ¿acaso ese aprendizaje no es peligroso porque expandiría a otras zonas un incendio? Nos estamos volviendo un poquito turutas.
    Respecto al no poder entrar aquí: claramente, su comentario ha entrado. La cosa es si WordPress funciona o no.

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    • Totalmente de acuerdo en lo del pájaro incendiario.
      Y me alegro de que el WordPress al final me dejase entrar.
      Muchas gracias

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  2. Su blog me está poniendo trabas últimamente. Hoy tampoco me ha dejado escribir esto :

    Doña Carmen: Tengo una esquina en la parte de atrás del jardín, bajo el seto, con un cacharro grande, de cerámica donde les dejo los restos de comida ( después de tres días, la que nadie se haya llevado en sendos Tupperwares ). Si vienen palomas, a las que considero ratas con alas, las ahuyento con una escoba, y ya me tienen miedo y no se acercan. Pero vienen mirlos, golondrinas, urracas, gorriones de todo tipo a comer. ( Lo que más deprisa desaparece, no son las frutas de la macedonia, ni los granos de arroz, ni los sobaos caducados, sino ¡ Los macarrones ! ) Creo que a los jabalíes de El Pardo, es también lo que más les gusta. En cambio, he puesto un ahuyentador de aves y bichos en el garaje, que estaba harta de que las golondrinas usasen mi coche, sobre todo cuando estaba recién lavado, como “cagadero particular “. Mis nietos no lo entienden, pero yo les digo que incluso a los pájaros silvestres hay que acostumbrarlos a que sean bien educados. Que ellos, y nosotros, somos ya demasiados para permitirnos según qué cosas.

    > El 4 oct 2019, a las 10:36, Mujerárbol escribió: > >

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