Idiomas


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Un artículo divertido y muy interesante sobre el origen y desarrollo del inglés.

Como una no es de Filología, y menos de Filología Inglesa, encuentra divertidas las comparaciones con la sintaxis española y con el fondo Céltico que tuvo -tiene- la lengua inglesa.

Por esto, me hace gracia por la opinión (sin otro fundamento que una percepción personal) de que el inglés es mucho “mejor”, “mas sencillo” o “mucho más flexible” o “creativo” que el español. La extensión del inglés es debida a su enorme importancia política y económica actual, no a sus condiciones intrínsecas como lengua, puesto que, como dice el autor “El inglés es muy raro”. A lo largo del tiempo, en sitios conocidos o desconocidos, ha habido otras lenguas de cultura o “de poder”. Más bien debiéramos asombrarnos de como lenguas bien lejanas han enriquecido el español, u otras lenguas de la Península.

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No existen lenguas superiores a otras, existen diversas lenguas; no existen “lenguas puras”, todas tienen una historia llena de cambios, de influencias exteriores y de sustituciones, que se aceleran en cuanto el grupo humano que la habla entra en contacto con hablantes de otras lenguas: se toma, se presta, se acomoda TODO, el vocabulario y la sintaxis… El lenguaje es una especie de mercado libre, guiado por la “mano invisible” del deseo humano de comunicarse. Una herramienta, como dicen.

Los motivos históricos, que son los que destaca el autor del artículo, conforman esa cosa fantástica y maravillosa que es la lengua… propia (del autor, el inglés; de quien esto suscribe, el español), un árbol plantado en la Antigüedad que florece y se ramifica en todos sus hablantes mundiales.

En el caso del español, muchísimas ramas y disfrutando de una gran riqueza literaria. Por eso estoy de acuerdo con Pérez Reverte: tenemos una extraordinaria “patria común” linguística. Y deberíamos de cuidarla.