En el silencio



Foto de Min An en Pexels

Para combatir la desgana que se apodera de los que no teletrabajamos y estamos algo acostumbrados a estar solos, pero no tanto, asistimos a cursos y cursitos en internete, ¡que no falten las ganas de aprender!

A los que leen en los balcones -los de Sevilla, como el de la estupenda foto de la publicación que está en el enlace, o los de cualquier barrio que tenga balcones- les deberíamos hacer un monumento. Son un preciado tesorillo.

Hace ya unos… unos nosecuantos días, tuve que salir por la tarde, soleada y cálida, y era tal el silencio -solo los mirlos- que parecía oírse el pasar de las hojas de una joven lectora en un balcón de mi barrio.

Por suerte, aquí abundan los árboles. Generalmente aligustres, pero algo más allá, alrededor de la Plaza de Toros, hay un parquecito con hierba, olmos, cerezo, pino… Y entonces, se oyen y se ven los pajaretes que parecen haber vuelto a señorear las ciudades, como si fuesen más bien pueblos.

Ójala repitamos más esa hermosa actividad: sentarse en el balcón, o junto a la ventana abierta, a leer en el silencio. O por lo menos, a mirar los pájaros.