El libro de Lismore


Photo: Clare Keogh

Una noticia aparecida el 29/10/2020 en RTÉ daba cuenta de que el Libro de Lismore, datado en el siglo XV, una reliquia del tramo final del mundo gaélico, había sido donado a la bibloteca de la Universidad de Cork (UCC).

El libro de Lismore es una compilación escrita en vellum, el estándar de los manuscritos gaélicos, como ya sabéis.

El volumen, que también se conoce con el nombre de «Libro de los Mac Carthaigh Riabhach», fue dedicado en el siglo XV a Finghin mac Carthaigh (1478–1505), señor de Carbery (Cairbre), territorio del S.O. de Irlanda. que ya en esa época acopiaba gran riqueza, procedente del comercio marítimo con Europa (y con España), lo cual atraía a los profesionales de la literatura nativa y la escritura gaélica al amparo de los señores del territorio.

El libro, realizado por varios escribas, contiene desde vidas de santos a tradiciones locales, fragmentos de las «Conquistas de Carlomagno» y relatos extraídos de la Leyenda Dorada, así como la única versión existente de Los Viajes de Marco Polo en lengua irlandesa. La presencia de estos contenidos indica que en la Baja Edad Media la nobleza gaélica del S.O. no era una casta anclada en el pasado, sino que en su entorno se apreciaban las novedades y las historias más o menos fantásticas que venían del extranjero, y que se fomentaba la presencia de libros y de profesionales de la cultura, y a pesar del ambiente de guerra que se vivía, que al final favoreció que el libro acabara en manos de la nobleza inglesa.

Como ya saben los lectores, copias de obras extranjeras pasadas a la lengua gaélica no eran una rareza, como contó Mujerárbol en el nº especial de la Revista DH de Octubre de 2022.

El Libro de Lismore, como otros de Irlanda, tiene problemas de organización, es decir que posee diferente numeración de páginas, lo cual implica pérdida de partes del mismo y que en algún momento se reencuadernó el original. Después del s. XV y hasta la primera mitad del XIX hay pruebas de que el libro se movió por el distrito S. O. de Irlanda y, en esas ultimas fechas, suscitó el interés por la copia de manuscritos realizados en uncial gaélica y por la propia historia de esta lengua, como testigo de la evolución de la misma.

Por eso, según la noticia comentada, la donación formará parte de la colección especial de la biblioteca universitaria de la UCC y el libro se utilizará en programas de enseñanza de la lengua irlandesa moderna, pues está escrito en esa penúltima fase del idioma, anterior a la contamporánea.

También será útil para la entrañable disciplina de la paleografía, que se echaba en falta en la Universidad irlandesa, pese al lujo de poser tantísimos manuscritos medievales con contenido narrativo y un tipo de letra, la insular minúscula «de amanuense gaélico», que tiene un larguísimo pasado. Esta escritura fue refinada a partir de la Baja Edad Media, y usada oficialmente, en prensa y documentos manuscritos,  además de enseñándose en las escuelas, hasta los años 50 del s. XX.

Actualmente, se usa con objeto decorativo y existe un juego de tipos para ordenador, basado en la mayúscula.

Fragmento de un poema/canción de O’Carolan en letra gaélica, impreso en 1915. Foto: Mujerárbol

La donación ha ido acompañada de varios facsímiles del propio Libro de Lismore, que reflejan la evolución de esta forma de copiar fielmente los escritos antiguos: copias hechas a mano por Eugene O’Curry (1ª mitad del s. XIX); colotipos de R.A.S. Macalister (el recopilador del grandioso Corpus Inscriptionum Insularum Celticarum) y la versión digital del volumen a cargo del Irish Script On Screen, que empezó a funcionar en 1999 y que para los Estudios Célticos es el punto crucial de ediciones, digitalizaciones y estudio de los textos medievales más importantes que se conservan en Irlanda.

La curiosidad es que en Escocia también hay un Libro de Lismore: se trata del «Libro del Deán de Lismore», que contiene algunos de los clásicos de la literatura en lengua gaélica escocesa, escrito en el s. XVI.

Eso sí: los escribas del libro escocés utilizaron un tipo de letra que no era el tradicional, sino otro mucho más influído por la práctica diplomática europea, como nos muestra aquí la Wiki. Escocia mantuvo desde la Edad Media mejores relaciones culturales y políticas con Francia que con su isla vecina y ¿madre?… Bueno, dejémoslo en tía.