Moñadas del “finde”


Los fines de semana me levanto tarde, si hace bueno (y no es demasiado tarde) y me voy a caminar.

Así que hoy he bajado a ver si era cierto que habían abierto el “jardín grande” (el del Príncipe) aunque solo fuera parcialmente.

Lo han abierto y como hace bueno, ya hay mucha gente dentro a las 10:30. Al salir una hora después, ya había cola para entrar. Me ha producido tristeza ver los estragos producidos por Filomena. Árboles “abiertos” con ramas vencidas a un lado y al otro, arbustos fritos por la helada y muchas ramas que ha habido que cortar. También parece que han decidido quitar algunos ejemplares que mostraban importante daño en el interior.

Espero que pronto esté abierto por completo. Porque este paisaje de mi vida me da precisamente eso: la vida. No es lo mismo que verlo desde fuera, a otro lado de los barrotes… una vez dentro, ya no hay barrotes y lo mejor es mirar hacia arriba y ver picoverdes, mosquiteros, carboneros y herrerillos y árboles que hacen cosquillas al cielo.

Otra cosa que me gusta es ver el colorido y la juventud de los que practican el piragüismo. Un dia haré un reportaje de colores sobre los que se juntan allí.