Un diccionario antiguo


Mis diccionarios. A la derecha, la edición a 4×2 columnas del DIL, un suplicio para los monoculares (Foto: Mujerárbol).

Me encontré esta entrada en una página pública de FB, dedicada al recuerdo de Micheál Ó Cléirigh, uno de los Cuatro Maestros y monje Franciscano del Colegio Irlandés de Lovaina, miembro de una antigua familia de historiadores, clérigos y filid tradicionales de Irlanda, que murió alrededor de 1643.

En la entrada se habla de una de sus obras más curioas: el diccionario de O’Clery (apelllido anglizado) que todavía se cita como una de las fuentes históricas de la lengua irlandesa. El motivo es que su autor habría trillado en muchos manuscritos antiguos para realizar el trabajo.

El título es “Diccionario o Pequeño Glosario” y en el se recogen palabras “difíciles y antiguas” del irlandés (literario) anterior al siglo XVII, como dice esta cubierta. La palabra foclóir -que tiene la misma raíz que “vocablo” y “vocabulario”- ahora se escribe con tilde o “marca de longitud”- y en la época de Ó Cleirigh no.

Captcha. (https://www.facebook.com/Cleireach/posts/1070108610160688)

Una de las particularidades de este librito es que fue impreso en el propio Colegio de Lovaina, o sea: no es un manuscrito. El Colegio contaba con su propia imprenta, lo cual agilizaba la producción literaria de los profesores y escolares propios. Hay que tener en cuenta que el de Lovaina, fundado en 1607, fue uno de los más exitosos colegios de Irlandeses de los patrocinados por la Corona de España en aquellos días. Estaba a cargo de la Orden Franciscana y practicamente hasta nuestros días (salvo guerras mundiales) ha mantenido su papel como dinamizador de la cultura irlandesa en el continente.

El Focloir no Sanasán recogía vocabulario antiguo del irlandés y por eso algunas de sus referencias han ido a parar al DIL (y a su nieto del siglo XXI, el eDIL), que es un diccionario histórico de esa lengua y una fuente imprescindible para los que nos dedicamos a las fuentes irlandesas.

El de O’Clery es el primero que se hizo con un criterio racionalizado.

Sin embargo, el diccionario más antiguo del irlandés es el Glosario de Cormac (Sanais Chormac) del s. IX. Atribuido al rey-Obispo de Cashel, su criterio es mucho más imaginativo, pues Cormac se encontraba en la órbita de las Etimologías de S. Isidoro y del saber medieval europeo, hibernizado, eso sí, y hasta con toques de interpretación humorística: nunca olvidaré su definición de “nalgas” (en castellano, culo), que viene recogida en el eDil. Define la cosa por el ruido “tonante” que hace… 😆 

Hay que tener en cuenta que a partir del s. XVI con las catástrofes políticas que acontecieron en Irlanda, hasta el XVII-XVIII, el irlandés de registro culto, se fue perdiendo junto con la clase social que lo mantenía: la nobleza de lengua gaélica y sus filid o “poetas”, historiadores, genealogistas, etc. mientras que la lengua seguía evolucionando y cambiando hacia lo que hoy es el irlandés contemporáneo.

Por lo que dicen los filólogos, no ha sido una evolución hacia mayor sencillez (sintáctica) pero tanto sintaxis como fonética (y sobre todo, ortografía) han cambiado muchísimo. Acabo de señalar el cambio de sitio de las tildes (un auténtico laberinto gaélico, os lo aseguro). Además, hay que tener en cuenta que lo que queda de irlandés Antiguo y Medio solo lo conocemos por escritos de tipo literario/técnico (sagas, literatura religiosa, leyes…) que no reflejaban el habla común.

Eso pasa con todas las fuentes escritas de los idiomas viejos. Ignoramos cómo sería la realización a pie de calle (o de huerta) del castellano de la época del Cantar del Mio Cid (el siglo XIII). Lo que se conserva son registros cultos y librescos, en su mayoría. Y en el caso del irlandés, registros “cultísimos” y elaboradísimos: la clase profesional que los fabricó eran esos “pedantes mandarines” creadores de lo que se ha llamado, de una forma que a ellos no les gustaría, “literatura bárdica“.

El autor de este diccionario pertenecía a una familia de eruditos que llevaba cultivando el arte de la palabra escrita, el examen de manuscritos antiguos y de la tradición desde varios siglos antes. Fue uno de los autores de los Anales de los Cuatro Maestros, para lo cual él y sus ayudantes se sirvieron de fuentes entre las que es posible se encontrara el Lebar na hUidre o Libro de la Vaca Parda… Pero de ese libro… hablaremos otro día.