La vidriera escandalosa


Uno de los paneles del “escándalo”. Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19332247

Como ya dije en la entrada anterior acerca del gremio de artistas irlandeses del vidrio emplomado que formaron An Tur Gloine (La Torre de Cristal), a principios de siglo se produjo en Irlanda una explosión de este arte, principalmente unido a la decoración de edificios religiosos, pero también civiles.

A poco de la creación del Estado Libre de Irlanda (en Diciembre de 1922) a los políticos de la nueva nación se les ocurrió nada menos que regalar a la Sociedad de Naciones (radicada entonces en Ginebra) un algo que representara la vitalidad y la cultura del nuevo miembro del afamado club, y que contribuyera con ello a destacar sobre su vieja tutora y todavía madrastra, Gran Bretaña. La empresa consistía en nada menos que cubrir cinco grandes vanos de un edificio de la delegación de Ginebra con vidrieras emplomadas.

El caso es que al final, la obra fue aceptada por la OIT, Organización Internacional del Trabajo, una de las delegaciones de la Sociedad de Naciones, que también estaba en Ginebra (y todavía sigue en el mismo emplazamiento, aunque ahora pertenece a la ONU).

Harry Clarke. Wikimedia commons

En 1925 se dio un presupuesto para la obra y en ese mismo año se contactó con el taller de Harry Clarke, un vidriero e ilustrador irlandés radicado en Dublin, que por entonces estaba en el no-va-más de su fama, así que el trabajo se puso en marcha cuando comitente y taller se pusieron de acuerdo en que se haría. Formado en el Arts & Crafts y, por tradición familar, en la vidriería religiosa, Harry Clarke estaba influenciado también por el Art Nouveau que había conocido viajando por París y otros países europeos -también por España. 

Una vez inspeccionado el sitio donde iba a situarse la obra, Clarke aceptó el encargo y se puso a pensar el tema, decidiendo que tendría que ver con la Fantasía y no necesariamente con el Trabajo, y tampoco con el paisaje o las tradiciones irlandesas, para mayor libertad creativa.

Así que decidió dedicar cada panel a un escritor irlandés moderno, de forma que habría 15 paneles representativos de la obra de otros tantos autores, muchos de ellos amigos suyos, entre los que cabe destacar G. B. Shaw, Seán O’Casey, Patrick Pearse, Liam O’Flaherty y otros más conocidos para los lectores españoles como Synge, Yeats, Lady Gregory y James Joyce.

Se acordó el presupuesto con representantes del Gobierno Irlandés (entonces presidido por W. T. Cosgrave) y de la Delegación de la OIT: no más de 300 Libras de aquella época y Clarke empezó a trabajar, “tremendamente entusiasmado con el encargo”.

La parte mala es que Clarke estaba enfermo, y que por entonces se le declaró una tuberculosis en ambos pulmones, que se agravaba debido al estrés de la carga de trabajo que soportaba su taller. En 1928 ya le pidieron que el trabajo estuviese acabado en el mes de Mayo de ese año, pero no pudo hacer la entrega, sino que tuvo que ingresar en un hospital de Suiza para curarse de la tuberculosis y dejarlo todo a cargo del taller.

Finalmente, en Mayo de 1930, el artista pudo acabar la ventana y en Septiembre de ese año, montarla en un bastidor provisional para que que los comitentes pudieran verla antes de colocarla en su emplazamiento definitivo.

A finales de Septiembre de ese año, el Presidente del Estado Libre de Irlanda, William T. Cosgrave, pudo ver el trabajo terminado. Le pareció estupendo y “un logro artístico notable y exitoso”. Peeeero luego escribió personalmente en persona al artista expresándole preocupación, porque algunas actitudes y detalles de las representaciones escogidas podían “ofender a muchos de los nuestros y dar lugar a malentendidos y comentarios adversos”.

Se refería a las imágenes del panel dedicado a Liam O’Flaherty, del cual Clarke había escogido una escena de su obra “Mr. Gilhooley”, en la que un libertino contempla la “danza de los velos” de su amiguita mientras (se sugiere) está esperándola con todos los brazos abiertos.

Como se trataba de un regalo gubernamental, se insinuó a Clarke que reemplazara los paneles en cuestión para que “su trabajo no quedara abierto a críticas hostiles”. Otras personas aconsejaron que el gobierno comprase la vidriera y luego la escondiese… Clarke, muy enfermo, tuvo que ingresar en el hospital de Suiza una vez más, aunque pidió al propio Presidente Cosgrave que todo lo relativo a la (maldita) vidriera le fuera comunicado de inmediato.

Poca comunicación recibió el hombre, porque el 6 de Enero de 1931 murió mientras todavía se encontraba en Suiza.

En fin: la vidriera NUNCA llegó a exhibirse públicamente ni se colocó en el lugar al que estaba destinada.

Se llevó al edificio gubernamental situado en Merrion Street en Dublín, donde la dejaron para que, como dijo posteriormente un amigo de Clarke, “se mearan en ella“. Bueno… el traductor de Google no es tan explícito, pero me permitiréis la interpretación del verbo “to be sniffed over”, puesto que sniff over es lo que hacen los perros antes de dejar su marca.

 

The window was erected in Government Buildings in Merrion Street [to be] sniffed over

Allí estuvo hasta que empezaron a hacérsele desconchones y el Gobierno Irlandés decidió recuperar el dinero que había costado. Posteriormente, la viuda de Clarke se la llevó al estudio del artista, en Dublín, donde se almacenó y luego, en los años 60, fue exhibida en la Galería Municipal de Arte Moderno de Dublín. A finales de los 80 fue comprada por una cantidad que superó las 100.000 Libras por el Wolfsonian Museum de Miami, Florida (Estados Unidos), donde se encuentra… contrapuesta a un vidrio de color azul que resalta (o enmascara) los colores y las formas originales.

Irish Arts Review ©

En esta imagen tenéis la famosa vidriera, de la que no cabe más que decir sobre la belleza, originalidad, colorido y trabajo artístico. Tampoco queda mucho que decir sobre los distintos puritanismos (son de colores, como los chicles) que en el mundo han sido y serán.

El panel de Gilhooley es el tercero de la izquierda. Parece que también poseía gran “escandalosidad” el segundo de la derecha, ¡oh, ah! que corresponde a una obra de Seumas O’Sullivan, titulada “Los Otros”.

Una descripción de cada panel, relacionándolo con el autor de la escena que lo inspira, se encuentra en este artículo de Irish Arts Review (2013, nº 1, Vol. 30) a cargo de Nicola Gordon Bowe, de donde he sacado la info del post, lo mismo que de la Wiki y de otros websites volanderos.

Espero que os haya gustado esta inmersión en lo que pudo ser y no fue….