Un mundo de madera


Parque de Llangorse, donde vemos una reconstrucción del crannog. Fuente: https://llangorselake.co.uk/images/Lakeside_water_banner.jpg

Crannóg es una palabra gaélica que significa «una armazón de madera», equivalente a una caja o cesta. Pero, en la jerga arqueológica, identifica un lugar de habitación construído sobre las aguas más o menos someras a orillas de los lagos, en las Islas Británicas.

Este tipo de vivienda se construyó, utilizó y re-utilizó en Irlanda y Escocia desde la Edad del Bronce hasta el s. XVII de nuestra Era. Parece que en País de Gales también se conocieron, aunque actualmente solo hay uno bien documentado (aunque se encuentra en un lugar de gran interés turístico y no he conseguido encontrar fotos de la reconstrucción).

Otros tipos de habitaciones lacustres existieron en la Edad del Hierro, así como en otras épocas arqueológicas (Neolítico) en  Francia y otras partes de Europa, pero no deben deben llamarse «crannógs», aunque haya similitudes en las técnicas constructivas y las formas de vida. Los enclaves palafíticos de Francia, por ejemplo, parecían formar pequeñas agrupaciones proto-urbanas, pero aún queda por explicar qué es lo que realmente movía a los humanos a situarse en tales sitios.

Es decir: no solamente la existencia de lagos favorece la existencia de este tipo de construcción, sino que median otros factores del entorno y del clima, las facilidades de aprovechamiento del entorno, las condiciones sociales, etc.

Y cada yacimiento arqueológico es un caso diferente.

El crannóg excavado en el Lago Tay en Escocia, parece haber sido construido encima de una plataforma sobre pilotes firmemente encajados en el fondo del lago. Así es como han realizado su reconstrucción moderna… de cuyo RECUERDO sirve hoy la página web que aquí enlazo (solo se me ocurre decir 🤬 ). Pero otros se construían directamente sobre el fondo, en una zona de agua baja, aprovechando algún afloramiento del suelo, roca o islote natural.

A los pilotes principales -cuya parte superior formaría el armazón de una empalizada alrededor de la habitación-, se añadían cerramientos de zarzo, que podía ir protegido con adobe (wattle and daub). Luego, se rellenaba y compactaba el suelo mediante piedras, arcilla, ramas y troncos, formando un verdadero islote artificial. Las cabañas se construían encima de todo.

Muchos están comunicados con tierra firme mediante un camino de madera (habitualmente llamados «togher/tochar») pero a otros solamente se podía llegar mediante canoa o bote.

En el caso gaélico, estos islotes artificiales tienen forma generalmente redondeada (en relación con el tipo de hábitat de la E. del Bronce/Hierro en esa zona) y servían para acomodar a familias extensas, o sea: una agrupación familiar que comprende a varias generaciones bajo un mismo techo. Sus restos actuales se ven cerca de las orillas de los lagos, normalmente ya cubiertos por la vegetación, incluso por árboles de buen porte. Ese es el motivo de que los islotes redondeados en los lagos irlandeses tengan potencial arqueológico, pues pueden ser crannógs medievales, o incluir estratos prehistóricos.

El motivo principal de la construcción de los crannóg parece defensivo, aunque la Arqueología indica que pudieron usarse de formas muy diferentes, en función de los recursos asequibles. Lo interesante es que estas casas no siempre son habitaciones «pobres» -como nos parecería obvio-, sino que muchos de los que han podido ser excavadas, por su amplitud y los materiales obtenidos por los arueólogos indican haber sido sitios ricos y poderosos.

Crannog del lago Tay, Escocia.

Al único crannóg galés que se conoce, el de Llangors, le ha debido de suceder algo parecido a lo que le pasó al de Tay, puesto que ahora está encuadrado en el entorno de un sitio de vacaciones too much guapo, limpito y cuchuminativo. Supongo que las piezas arqueológicas más importantes están en un Museo desde la excavación (que se hizo desde 1989 a 2004).

Pero, bueno: las construcciones de madera es lo que tienen, pueden arder y ser relativamente fáciles de modificar.

Según cuenta La Crónica Anglosajona, una fortaleza galesa, a la que esta fuente llama Brecenanmere, fue destruida en el año 916  por la reina sajona Aethelflaed de Mercia, que se llevó de allí a la esposa de un poderoso rey galés. El sitio, llamado en galés Llyn Saffadan, fue identificado con «El crannog de Llangors» y habría sido el centro de un reino relativamente poderoso, llamado (en las fuentes en lengua galesa) Brycheiniog.

Actualmente se encuentra dentro de una explotación turística, y es un yacimiento cuidado y expuesto al público, que puede ver restos de su antiguo esplendor. En la excavación parece que salieron materiales de prestigio y ricos textiles. Distintas tradiciones escritas en la Edad Media y otras orales, indican que fue un lugar habitado por gran número de gente, que se beneficiaba de la bondad agrícola del terreno circundante y de productos de la pesca. Además, parece que el lago «poseía virtudes proféticas» en relación con desastres (¡ja!) y que se contemplaba como un lugar a medio camino entre este mundo y El Otro.

Así que existe también un posible motivo ritual para la construcción de estas habitaciones lacustres: lugares «que flotan» en los límites del mundo visible fijo y el cambiante. El agua, elemento fluído que cambia de color, de forma y hasta de consistencia, era visto por nuestros antepasados como un elemento natural de separación entre lo visible y lo invisible. Mientras, las casas en tierra firme, como las ciudades, necesitan de un elemento artificial que las separe/proteja de lo que no tiene forma: la cerca, la muralla, las Leyes, la Policía… (*La policía británica todavía no sabe el motivo ni las causas del incendio del crannog reconstruido del lago Tay). En fin…

En distintos lugares de Escocia e Irlanda se han reconstruído crannógs para que los que gustemos podamos visitarlos y aprender cosas sobre ellos. El que mejor recuerdo me trae es el de Craggaunowen, en el Condado de Clare, el primero que conocí, que he visitado varias veces y al que he visto pasar por temporadas secas y otras húmedas, que lo «acercan» o alejan de la orilla según el nivel del lago crece o decrece, empantanando el camino de madera por el que se accede. Nunca se me olvidará una tarde de lluvia de-las-de-verdad dentro de la choza principal, a salvo, sequita y charlando con uno de los pocos visitantes.

Craggaunowen, vista de la recreación del crannóg.

También parece que el Proyecto Craggaunowen no vive uno de sus mejores momentos, a juzgar por la cantidad de enlaces rotos desde que se escribió este artículo (entre 2009 y 2012) y entre esta última fecha y el desastroso 2020-21 en que lo estoy re-re-re-escribiendo.

 

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FUENTES:

https://archeologie.culture.fr/palafittes/fr

Craggaunowen Project (Condado de Clare)

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