
La lengua de los pájaros es uno de esos tópicos poéticos maravillosos que ha venido reproduciéndose a lo largo de los siglos, recogidos en distintas culturas.
Muchos de los cuentos/historias/anécdotas en los que las aves son protagonistas (o al menos, co-protagonistas) tratan de mensajes que ellas traen. No solamente me refiero a «mensajes estacionales» en los que la presencia de una u otra ave indica la llegada de una estación o un cambio de estado en el ánima del co-protagonista humano. Los dos ejemplos los encontramos en el «Romance del prisionero»: las calandrias y los ruiseñores que presentan el mes de mayo, y esa «avecilla» que trae ánimo y esperanza al protagonista y que muere de forma cruel.
Me refiero también a las que traen mensajes más «espirituales», auténticas mensajeras de los dioses, sean cuales dioses sean. Y a veces sucede al revés, o sea, que es el lenguaje es el que nos trae aves y mensajes, sugerentes, no siempre explícitos. De lejos o de cerca, divinos o… ¡vaya usted a saber!
Ahora estoy aprendiendo a pintar aves a la acuarela, así que ya sea por agua o por aire, me mantengo a la escucha de lo que digan los pájaros.
Pajareando por internete, me encuentro que, en la lista de avecillas de BirdWatch Ireland hay varias aves «curiosas», no por lo raras, sino por el nombre. O sea, por el lenguaje.
Ya os he contado otras veces que me atraen las coincidencias… las cuales no dejan de ser mensajes de vaya usted a saber qué dios. En inglés, el pajarito en cuestión se llama swift (lo cual me recuerda al Deán de San Patricio de Dublín, el señor Jonathan Swift… ¿no sería ese «Swift» otro pseudónimo-pajarero suyo?). Eso, en español es «vencejo», el acróbata del aire.

Bueno pues resulta que el nombre del pajarico en lenguaje nativo es gabhlán gaoithe, o sea: «gabhlán del viento»). Gabhlán viene a ser un diminutivo del nombre gabul, que indica una rama ahorquillada, una horca campesina… y todos los significados que se derivan de la ramificación: la de las familias y sus árboles genealógicos; las ramas del saber, etcetera.
Si se escucha la palabra gabhlán, puede recordarnos a la palabra española «gavilán» que es otra ave, aunque bastante diferente. De hecho, parece que el gavilán prefiere merendar otras aves más pequeñas, ¿seguro que no se come a los vencejos? (esto lo voy a preguntar a un pajarero avanzado).
Resulta que hay tres aves en el directorio de BirdWatch Ireland que llevan ese nombre en irlandés, gabhlán:
- gabhlán gaoithe: vencejo (Nombre científico: apus apus)
- gabhlán gainimh: avión zapador (gabhlán de la arena; n. científico: riparia riparia)
- gabhlán binne: avión común (gabhlán del tejado, si se tiene en cuenta la escasez de tejas en Irlanda; n. científico: delichon urbicum).
Es un poquito sorprendente que sean aves de la familia de las golondrinas dos de los elegidos (vencejo y avión), mientras que la «Horquillita del Viento» es de otro clan, los Apodidae. Pero claro, cuando se mira a un pájaro tan veloz, a lo mejor no todo el mundo se da cuenta de sus características físicas… A mi me parece que no es por su colita ahorquillada por lo que se les llama así, sino por su forma general, como un ancla o, sí, algo curvado, pero no encorvado… tan natural como una rama.
Según eDIL, el testimonio más antiguo en lengua irlandesa de ese nombre se remonta a una obra de caracter religioso del s. XVII, en la que se llama así a quien desea obtener la iluminación por sus propios medios. La referencia que recoge el diccionario se encuentra en la Lucerna Fidelium y dice, más o menos, «¡ay, vencejo inquieto!»).
Todos los demás testimonios son… demasiado modernos.