Monasticismo femenino…


… en Irlanda durante la Edad Media (y algo después). Resulta que, organizado por el monasterio de Glenstal, va a haber estos primeros días de Julio una Conferencia online sobre el monasticismo femenino medieval y tardo medieval en Irlanda. El ciclo de conferencias es gratuito y se ofrece a través de Eventbrite, o sea que […]

Ascos


Hasta el moño de que lo blanco es negro y lo negro son colorines. Si no fuera por el humor de algunos (no por la graciosidad, que es otra cosa detestable) no leería nada de la actualidad nacional. Aunque haya noticias, o artículos que merezca la pena leer sin tener que verse obligada a correr […]

Tesorillos


Origen: La Voz de Asturias Una extraña noticia arqueológica. Monedas de distintos lugares y tiempos enterradas en una cueva. Los tesorillos siempre son difíciles de datar, aunque sea una colección de monedas con su ceca y su año. Interesante, no me digan.

En vela


Foto de Jean van der Meulen en Pexels

Amiguitos, desde mi incorporacion a Divulgadores de la Historia, son muchos más los artículos y entradas de distintos blogs de “compañeros del remo” que me llaman la atención, y que leo o anoto con vistas a traerlos por aquí.

Que luego se me olviden es imperdonable, lo sé. Han crecido también mucho los enlaces y, la verdad, espero que sirva de algo tenerlos ahí en la lista.

Hoy traigo tres cositas sacadas de ahí y una de fuera. Todas os recomiendo leerlas: son excelentes por su calidad y lo interesante del tema tratado, unas de temas históricos y otras de plena actualidad.

  1. Una entrada muy bien articulada acerca de la esclavitud en Roma, que además concluye con un breve relato muy bonito y una bibliografía estupenda para profundizar en el asunto.
  2. Un podcast (modalidad online a la que me estoy aficionando) con una entrevista de la gladiatrix Maribel Bofill a un maravilloso entusiasta de la recreación, Ángel Portillo: El corazón de “Lignum en Roma” en https://go.ivoox.com/rf/71610970
  3.  Una historia del “Far West” con poco romanticismo, genialmente contada y con unas ilustraciones para quitar el hipo.
  4.  La historia actual (Cualia.es) toca un asunto “sensible” y muy interesante como todo lo que sale en ese portal.

El divorcio en el Senchas Már irlandés


Foto de Klaus Nielsen en Pexels

El Senchas Már (o “Tradición Mayor”) es la colección principal de leyes antiguas irlandesas.

Según los investigadores que se han dedicado a ella, especialmente D.A. Binchy, compilador a su vez de todo ese tipo de fuentes en un “corpus” que denominó Corpus Iuris Hibernici (CIH), no es inverosímil que sea tanto una serie de costumbres (“derecho consuetudinario“) de origen muy antiguo, que empezó a recopilarse alrededor del siglo VIII, como cierta imitación o influencia del Derecho Romano a través del Derecho Común medieval o de la actividad de la Iglesia, puesto que los principales manuscritos se reunieron, copiaron y glosaron en distintos momentos a partir del siglo mencionado.

La mayor parte de lo que aquí contamos, procede de uno de sus textos principales, el Cáin Lanamna. Es curioso que, a pesar de llevar un nombre que es préstamo del latín (Cáin= “cánon”) no tiene tanta influencia eclesiástica como podía esperarse. Lo veremos en estos ejemplos.

Ya dijimos que los matrimonios en la antigua Irlanda eran contratos entre dos familias, y los cabezas de ambas -el padre (o tutor) de él y el de ella, (los ágae fine)- tenían la palabra.

El consentimiento para dar por buena la unión (arnaidm), requería fiadores por las dos partes, sobre todo en los matrimonios de tipo más serio. Eso quiere decir que personas concretas, ligads a las familias, se comprometían (con sus bienes) a que no hubiera irregularidades que conllevaban sanción legal, bajo pena de multas. Tengamos en cuenta que “salir como fianza” era una cosa muy peligrosa, pues siempre se podían perder bienes propios a causa de los desmanes de otros. En general, se buscaba que éstos fiadores fuesen de clase social igual o parecida a la de los contrayentes, por lo que acabamos de decir.
Se supone que las multas por irregularidad y la separación de bienes en caso de divorcio eran el principal motivo de discusión frente a jueces y abogados, puesto que de ello se ocupa principalmente el Cáin Lanamna.

Puesto que una esposa principal (cetmuinter) se compraba, el futuro marido entregaba un “precio de novia” (coibche) que se quedaba en la familia de ella.

Foto: Anastasia Shuraeva en Pexels

Existían distintos motivos por los que una mujer podría pedir un divorcio completamente legal y quedarse con esa parte. Por ejemplo, que él la pegase dejando huellas; que la abandonase por otra (caso en el cual hasta tenía derecho a quedarse en la casa común si quería); o si él propalaba historias falsas, sátiras o indiscrecciones de alcoba sobre ella.

Los casos de asunto sexual por parte de él también eran motivo de divorcio, pero sorprende saber que una mujer podía divorciarse de un hombre porque estuviese demasiado gordo y no fuese capaz de mantener relaciones con comodidad.
Por supuesto, asuntos como la impotencia (“porque no es fácil para una esposa convivir con un marido impotente” dice el glosador), la homosexualidad manifiesta de él o su esterilidad (difícil de probar a menos que ella hubiera tenido previamente un hijo con otro hombre), también eran motivo suficiente de divorcio por parte de ella.
Pero, en el caso de esterilidad, si no se divorciaban, podía entrar en funcionamiento una “separación temporal”, nada menos que para que él o ella, tuvieran un hijo con otra pareja.
Este hijo era considerado legalmente como hijo del marido (“a menos que el padre verdadero se lo compre” dice la Ley).
Otros casos de separación temporal podían darse cuando uno de los dos debía ser acogido bajo cuidados fuera de su casa, por haber sido herido por alguien externo (en quien recaían las obligaciones de tales cuidados) y, por supuesto, si cualquiera de los dos conyuges se iban de peregrinación, de viaje, a ver a un amigo, o, en el caso del varón, para tomar parte en una incursión de venganza legal (que también existía).
Finalmente, el hecho de que él tomase órdenes sagradas, era un motivo bastante normal de divorcio legítimo… y origen de alguna que otra familia eclesiástica.
Que ella robase a menudo, fuese infiel (en cualquier sentido), lo deshonrase propalando injurias sobre su marido. abortara o perdiera la leche por una enfermedad durante la lactancia, eran algunos de los motivos que recita una de las heptadas de proverbios legales titulada Gubretha Caratniad, una curiosa recopilación, más o menos versificada, de cuestiones que van en contra de los principios legales mayores.

Hippika gymnasia


Supe lo que era la Hippika Gymnasia tras leer un bonito libro de Peter Connolly dedicado a Las Legiones Romanas (Anaya, año 1989), un album magníficamente ilustrado que hace años tengo en casa.

La historia que, muy visualmente, contaba el libro era la vida de un legionario romano (Tiberio Claudio Maximo) que existió realmente, y que pasó de la dura infantería a la caballería romana en tiempos de Trajano. Bajo su mando, obtuvo honores extraordinarios durante la Guerra contra los Dacios, precisamente combatiendo en ese arma y por haber capturado al rey enemigo por medio de una acción individual arriesgada y honorable. Y se mostraba un dibujo maravilloso de un jinete poniéndose una de esas máscaras y otros en medio de la práctica, cuya ejecución resumía el autor.

By I, Adsek, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2227422

Bueno, todos los dibujos del libro eran maravillosos, pero yo daría brincos por ver en vivo una exhibición como la que transmiten las fotos de la Wiki sobre este tipo de ejercicio militar romano. En ellas, parece que los recreadores son alemanes (la página está rota, me temo). Pero en este artículo de La Brújula Verde se explica lo que era ese “deporte” militar con mayor detalle y con las fotos que pertenecen a la exhibición llevada a cabo por los mismos recreadores (de nivel extraordinario) que menciona la wiki.

Por cierto, que sospecho que la hippika Gymnasia fue el precedente de lo que en el Renacimiento y el Barroco se llamó el “Juego de Parejas”, o exhibiciones ecuestres que se llevaban a cabo… al menos en los terrenos de la Monarquía Hispánica.

Eso lo sé desde antes de leer el libro susodicho: en mi Real Sitio, precisamente junto a Palacio, existe una hermosa “Plaza de Parejas” que, si mi amigo Pico Tajo no me corrige, estaba dedicada a un juego caballeresco (e hípico) de exhibición y lujo a caballo, de lo que existen ciertas ilustraciones de época.

Plaza de Parejas, Aranjuez (Foto Mujerarbol 2017)

Me hace gracia comprobar que el caballo ha sido siempre, bajo Imperios lo mismo que en pequeñas monarquías tribales y bárbaras, en tantas culturas de Eurasia, ese animal mítico, hermoso, real y Real, de guerra y de Gloria, de exhibición y de compañía… después de haber alimentado con su carne y sangre salvajes a todos nuestros antepasados de una especie o de otra, durante los milenios del Paleolítico.