Heridas


(Captura de pantalla)

A eso me refería yo en la entrada del 4 de abril. ¿Se quedará abierta? ¡Qué injusto, qué miserable!

Pero como hoy es día de heridas, añado estas tres:

Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.

Miguel Hernández

 

Foto de Matthew Barra en Pexels

 

Limpiar y dar esplendor


Estoy pasándole el plumero a Mujerárbol. Ya sabéis que eso me encanta. Lo primero, como siempre, probar otro color de fondo, mi vicio privado. De momento, he eliminado etiquetas bobas y apartados que con el tiempo han empezado a sobrar. Más adelante veremos si modernizamos alguna cosilla. ¡Ah! he comprobado que los enlaces llevan a […]

Arropar y aprender


Casi al inicio de la pandemia recibí una invitación del escritor León Arsenal para unirme a un “mini-taller de escritura” online mediante videoconferencia.

Resulta que mucho antes de la cosa, me había apuntado a uno de sus talleres presenciales en Madrid, que luego no pudo realizarse. Así que cuando me ofreció resarcirme con estos “microtalleres”, me apunté con los ojos cerrados, y… ¡qué gran acierto!

Se trata de un taller muy original, breve, semanal, con “trucos” y recomendaciones dirigidas a la eficiencia en el trabajo, y una forma de acercarse a la escritura que nunca me habían contado en otros talleres literarios a los que asistí. Hace hincapié en la autonomía del escritor y en puntos de vista sobre el trabajo que no se ven en los “manuales” al uso, pero que son cosas eficaces, incluso cosas imprescindibles para escribir.

Creo que el hecho de que León Arsenal sea un profesional que toque distintos géneros (fantástico, histórico, divulgación… ) le da un conocimiento del oficio distinto al que estamos acostumbrados quienes hemos caído en la escritura como medio de expansión artística personal.

Hay aspectos de escribir que no conocemos, o que fingimos despreciar, o los echamos de menos, cuando resulta que favorecen la expansión de nuestro trabajo. Y cuando un profesional nos los señala, se nos abren los ojos… Sobre todo si el profesional es generoso y nos anima a “devorar” (“canibalizar” como dice él) todo aquello que sirva para potenciar nuestra manera de escribir.

En fin, que estos “microtalleres” de León Arsenal no solo han servido para arroparme durante la reclusión, sino para mirar con otros ojos eso de escribir. Y a plantearme que, a la “edad media” que una va teniendo, mejor es disfrutar de escribir y escribir lo mejor posible, que no lamentarse de las condiciones en que se ha aterrizado en la escritura.

 

 

 

Ahí andamos


Más quisiera yo que fuera así mi paseo. (Foto de Gabriela Palai en Pexels)

Andamos, es decir, caminamos.

La cuarentena me ha dejado mal parada de ánimos, fundida en una rutina apabullante, así que he retomado el madrugar y caminar.

No es que eso me quite todos los malparamientos, pero despeja bastantes nublados y sobre todo, ayuda a dormir con ganas, que es algo prioritario para mí.

No sé si me dará el cuerpo para un galloway 2/1 en 5km. o algo, pero me parece que el verano se acerca deprisa. En cuanto empiecen los calores sé que me pondré como una alpargata y no creo que pueda “echar” tan facilmente como ahora esos 9.37 del sábado pasado, o los 6 y medio de nórdica de hoy. Lo único que deseo es recuperar la actividad y el tono físico… Y quizá centrarme en una nueva etapa creativa.

(Que incluya una novela y media, y varios relatos por ahí tiraos).

 

A día de hoy


Is mise, con el sol de frente

Ya saben que es raro que coloque en Mujerárbol cosas de muy-muy actualidad política. Es porque no quiero convertir mi oasis en un speaker’s corner, porque ya hay otros speaker’s  mil veces mejores que yo, y… porque no.

Pero estas semanas de “confinamiento” han terminado por volarme las hojas. Una no se da cuenta de lo “asocial” que es hasta que tiene que des-socializarse durante cuatro meses… o más, que esto parece que va para largo en territorio madrileño.

Y porque a estas alturas también se ve que la largura no tiene un motivo sanitario, sino que hay algo más: intenciones políticas rarunas, “maniobras orquestales en la oscuridad”, falta de unidad pero aposta, no por que falten apoyos, porque también hemos visto con asombro que cuando los ha habido, se han mandado a la mierda descaradamente en menos de 24 horas…

Eso explica que vea a mi alrededor confusión, mala intención, dejadez, rabia entre los ciudadanos, inseguridad… No me extraña, aunque me hace hervir la sangre.

Veo un Gobierno subidito en una burra de la que no se digna bajar ni para pedir perdón, aunque solamente fuera por algunas meteduritas de pata, que las ha habido y no pueden negarse. Al principio y en medio de la crisis sanitaria: en la imprevisión, en los materiales, en los tests que aun no se hacen, en los detalles que rapidamente se han borrado de las rr.ss.

En fin… Y si eso se aliña más con un futuro económico color papo hormiga y con extrañas maniobras inconstitucionales, vamos arreglados, sí.   

Por mi parte, ya no digo más. Ante la verdadera obediencia/aguante de los ciudadanos, al menos podría el Gobierno mostrar un poquito de lealtad siquiera hacia sus votantes, no ya hacia aquellos a los que nos considera memos de solemnidad.

¡Ah! Que me figuro que los conceptos “medievales” como honor, verdad, palabra dada… ya no sirven en este mundo posmodernito y gilipoyas, ok. Espero que al menos, esas palabras viejunas, libertad e igualdad tengan sentido todavía para esa gentecilla