Una gran señora


Dervorguilla de Galloway, retrato idealizado del s. XVII (de Wilhelm Sonmans).

En medievalists.net le dedican una entrada a una señora medieval escocesa de nombre plenamente gaélico: Dervorgilla, fundadora de monasterios y promotora del Bailliol College de Oxford, nada menos.

Esto nos ofrece una ventanita a lo que podía ser una gran señora de plena Edad Media en Escocia/Inglaterra, teniendo en cuenta que, además de herencias por el lado paterno (escocés), hizo un buen matrimonio con John de Balliol a mediados del siglo XIII. Pongo la referencia porque en la wiki hay dos personajes con el mismo nombre: lo he mirado para asegurarme que el linaje era anglonormando. De esta manera nos podemos hacer una buena imagen de lo que podía ser Escocia en aquellos años: no todos eran de origen gaélico, ni hablaban exclusivamente esa lengua, a pesar incluso de los nombres…

Como dice la autora del artículo, el de John y Dervorgilla debió de ser un amor verdadero, porque a la muerte de él, ella conservó su corazón embalsamado en un relicario portátil, lo cual dio origen al nombre de la abadía de St. Mary de Dulcis Cor, hoy conocido como Sweetheart Abbey. Lady Dervorgilla además poseía una biblioteca, algunos de cuyos libros fueron a parar al monasterio, que se halla hoy en tanta ruina como otros establecimientos católicos, desde la Reforma de Inglaterra. Los monjes de este lugar fueron los herederos de su biblioteca, como puede verse en algún epígrafe (tal vez, de la propia mano Dervorgilla) y como se sabe por documentación.

Para mas detalles, ir al artículo original en inglés.

Romanesque doorway, the Nuns' Church, Clonmacnoise
Lo que queda del templo de Clonmacnois. (Rob Hurson, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons.)

Otra Dervorgilla famosa fue la esposa de Tighernán O’Rourke, rey de Brefne (en el Norte de Connacht, Irlanda), que también fue patrona de una de las mejores iglesias románicas que se conservan de la isla, la Iglesia de las Monjas de Clonmacnois. Según Anales y Crónicas, esta Dervorgilla (escrito Dearbhforgaill) fue secuestrada por Dermot mac Murrogh Kavanagh, lo cual provocó la llegada a Irlanda de los anglonormandos, precisamente.

La influencia de éstos en el desarrollo del monasterio femenino fue lo que, posteriormente, determinó que lo ocuparan las Canonesas Agustinianas de origen normando, aunque por poco tiempo, que ya se encontraba casi abandonado.

El Der– del nombre de estas damas, es una particula nominal de origen poético, que aparece en nombres femeninos gaélicos, y significa “muchacha, hija” como Derfile, Derfinne, Darerca… que aparecen asociados a personajes mitológicos y a santas, en las fuentes literarias irlandesas.

Un diccionario antiguo


Mis diccionarios. A la derecha la edición a 4×2 columnas del DIL (Foto: Mujerárbol)

Me encontré esta entrada en una página pública de FB, dedicada al recuerdo de Micheál Ó Cléirigh, uno de los Cuatro Maestros y monje Franciscano del Colegio Irlandés de Lovaina, miembro de una antigua familia de historiadores, clérigos y filid tradicionales de Irlanda, que murió alrededor de 1643.

En la entrada se habla de una de las más curiosas obras de este erudito: el diccionario de O’Clery (apelllido anglizado) que todavía se cita como una de las fuentes históricas de la lengua irlandesa. El motivo es que su autor habría trillado en muchos manuscritos antiguos para realizar el trabajo.

El título es “Diccionario o Pequeño Glosario” y en el se recogen palabras “difíciles y antiguas” del irlandés anterior al siglo XVII.

Captcha. (https://www.facebook.com/Cleireach/posts/1070108610160688)

Una de sus particularidades es que fue impreso en el propio Colegio de Lovaina, o sea: no es un manuscrito.

Recogía vocabulario antiguo del irlandés y por eso algunas de sus referencias han ido a parar a eDIL, que es un diccionario histórico de esa lengua. Es el primero que se hizo con un criterio racionalizado. El otro diccionario antiguo del irlandés es el Glosario de Cormac (del s. IX) pero su criterio es… imaginativo.

Hay que tener en cuenta que a partir del s. XVI con las catástrofes políticas que acontecieron en Irlanda, hasta el XVII-XVIII, el irlandés de registro culto, se fue perdiendo junto con la clase social que lo mantenía: la nobleza de lengua gaélica y sus filid o “poetas”, historiadores, genealogistas, etc. asociados, mientras que la lengua seguía evolucionando y cambiando hacia lo que hoy es el irlandés contemporáneo.

Por lo que dicen los filólogos, no ha sido del todo una evolución hacia mayor sencillez (sintáctica) pero tanto sintaxis como fonética (y sobre todo ortografía) han cambiado muchísimo. Hay que tener en cuenta que lo que queda de irlandés Antiguo y Medio solo lo conocemos por fuentes escritas de tipo literario/técnico (sagas, literatura religiosa, leyes…) que no reflejan el habla común.

Como pasa con casi todas las fuentes escritas de los idiomas viejos: ignoramos cómo sería la realización a pie de calle (o de huerta) del castellano de la época del Cantar del Mio Cid (el siglo XIII). Lo que se conserva son registros cultos y librescos, en su mayoría. Y en el caso del irlandés, “cultísimos” y elaboradísimos: la clase profesional que los fabricó eran esos “pedantes mandarines” creadores de lo que se ha llamado, de una forma que a ellos no les gustaría, “literatura bárdica“.

El autor de este diccionario pertenecía a una familia de eruditos que llevaba cultivando el arte de la palabra, el examen de manuscritos antiguos y la escritura desde varios siglos antes. Los O’Clery -originarios de Mayo, pero que llevaban ya mucho tiempo viviendo en Donegal, se documentan al menos desde el siglo XIV en ese territorio del Norte de Irlanda.

Moñadas del “finde”


Los fines de semana me levanto tarde, si hace bueno (y no es demasiado tarde) y me voy a caminar.

Así que hoy he bajado a ver si era cierto que habían abierto el “jardín grande” (el del Príncipe) aunque solo fuera parcialmente.

Lo han abierto y como hace bueno, ya hay mucha gente dentro a las 10:30. Al salir una hora después, ya había cola para entrar. Me ha producido tristeza ver los estragos producidos por Filomena. Árboles “abiertos” con ramas vencidas a un lado y al otro, arbustos fritos por la helada y muchas ramas que ha habido que cortar. También parece que han decidido quitar algunos ejemplares que mostraban importante daño en el interior.

Espero que pronto esté abierto por completo. Porque este paisaje de mi vida me da precisamente eso: la vida. No es lo mismo que verlo desde fuera, a otro lado de los barrotes… una vez dentro, ya no hay barrotes y lo mejor es mirar hacia arriba y ver picoverdes, mosquiteros, carboneros y herrerillos y árboles que hacen cosquillas al cielo.

Otra cosa que me gusta es ver el colorido y la juventud de los que practican el piragüismo. Un dia haré un reportaje de colores sobre los que se juntan allí.

Novela y ficción visual histórica


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Image: https://as01.epimg.net/epik/imagenes/2019/06/16/portada.jpg 
No sé ni de qué serie es.

Hoy traigo al blogo dos cositas acerca de la popularización de “lo medieval” en la literatura y en los medios audiovisuales.

Ambas cosas son en lengua inglesa y tratan del punto de vista anglosajón; aunque, en cuestión de la novela, seguro que algunas las hemos leído en versión española, puesto que son clásicos: Robin Hood, Ivanhoe, etc.

Lo otro también es posible que algunos lo hayáis visto, porque las series alimentan nuestras soledades pandémicas. No las mías, dicho sea de paso: apenas veo la TV, muy apenas. Pero creo que es buena cosa ver a) historia de la novela histórica (o algo así) y b) las dificultades de adaptar una buena novela (o varias) de un gran autor a la TV.

Este segundo artículo me ha gustado precisamente por eso, porque se detectan las dificultades, que no siempre tienen que ver con aquello en lo que los historiadores solemos fijarnos. En el fondo, los historiadores somos unos pessaos de mucho cuidao, y a lo mejor… no conviene serlo tanto. Nu tengo una idea clara. En general, si una peli está “bien hecha” los detalles importan menos y la acción de la ficción te envuelve y no te das cuenta. A menos que el romano vaya en patinete… Muchos se fijan en los avatares del protagonista o los secundarios; yo me fijo más en el desarrollo de la historia.

Sí que tengo una idea clara: en el lado “novela” se les ha olvidado una, que para mí es clave. El Cuchulain de Muirthemne de Lady Augusta Gregoria. Un culebrón… peligroso.