¡Qué ruido…!


No sé si este villancico bretón lo he puesto ya algún año pero, para por si acaso, aquí va… con un par de pequeñas explicaciones.

Por supuesto, no hay nada de pagano en este villancico, puesto que es un villancico no el aullido del viento…Celebra, pues, el Nacimiento de Cristo, Luz y Sol de la Humanidad doliente.

Baptisterio románico de San Giovanni in Fonte. Verona, 1123. (Foto by Wolfgang Sauber, Wiki Commons).

Pero es curioso pensar que, aunque la mayor parte de nosotros entendemos que la Anunciación a los pastores sucede en un entorno nocturno y silencioso, quizá la Edad Media no lo veía así. Los pastores están a punto de dormirse, alguno entretiene la sobremesa de la cena con una musiquilla (como se ve en las pinturas del Panteón Real de León) con una flautilla, una gaita u otro instrumento ligero y sin complicaciones. O con la dulzaina que aparece en ese relieve italiano del s. XII.

Y entonces… ¡bum! se abren los cielos y aparecen ángeles, y hablan y unos entienden y otros no, y aquello es… ¡pero qué ruido es este!

El autor del villancico, no obstante vivir en el siglo XIX, también participa del tema del ruido y nos presenta de modo genuino a sus causantes: Aeled, Ángeles. El título del villancico: “¿Qué ruido es este en el mundo?” (obsérvese que el bretón conserva la P inicial de “qué”).

Experiencias entrañables


Foto de Fahad AlAni en Pexels

contemplar el vuelo de las aves es una de las experiencias más entrañables que podemos obtener del entorno 

dice la autora de estos post encantadores y sencillos de entender.

Con motivo del Día de las Aves, que será el 4 y el 5 de octubre, os dejo uno de ellos, ilustrado con imágenes de las diferentes formas, colores y texturas de las plumas de de distintas aves del mundo.

Foto de Aleks Magnusson en Pexels

También os invito a que “pajareéis” solos o en grupo, no ya por afán científico o deseo de proteger el entorno. Hacedlo -y mejor con vuestros niños- por el simple placer de observar (a poder ser en silencio) los pajaritos grandes y pequeños, los ángeles más claros e identificables que los dioses han puesto a nuestro alcance.

Yo lo haré este domingo con amigos del grupo local de SEO. ¡Que no decaiga la curiosidad!

Cunqueiro en su propia voz


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Ayer alguien compartió en FB este programa de RNE (2012) en el que podemos escuchar la propia voz de Cunqueiro (grabadas mucho antes, claro, puesto que murió en el 81) contando cosas sobre sí mismo y sobre el origen de su maravillosa fantasía literaria.

En la misma página viene un enlace a un video del viejo programa de TVE “Imprescindibles”, dirigido en este caso por Antón Reixa, en el que vemos intervenciones no solamente de Cunqueiro (ofrecidas en “A fondo” RTVE, 1987), sino de Luis Mateo Díez, José María Merino, Nélida Piñón y otros autores actuales que han querido recoger su herencia poética y que hablan de la obra inmortal del poeta que nunca olvidó los días de lluvia.

Poeta, escritor de prosa, periodista (a su pesar), autor de obras de teatro… Es delicioso escuchar sus recuerdos de infancia y aún más, escucharle leer fragmentos de su obras o dar opiniones sobre cosas diversas: su familia, las dificultades de la escritura periodística, la comida…

“Dominado por la propia fantasía” y poeta incluso cuando escribía en prosa, Cunqueiro enriqueció la lengua gallega y recamó la española, se dice en el programa. Una frase acertadísima. Lo he leido en las dos y no sé con cual me quedo, porque ya sabéis que el gallego es el único idioma que puedo escuchar según voy leyendo, lo cual debe de ser magia.

Photo by Eutah Mizushima on Unsplash

La dramatización de “El Hombre que se parecía a Orestes” que se escucha en el programa fue la que seguí en RNE (¡caray, en 1977!) y fue la primera vez que disfruté de la fantasía de este magnífico autor, que desde entonces he seguido, a trompicones, pero siempre con placer y, sobre todo, con añoranza de la lluvia.

Mucha añoranza de la lluvia.

 

Delicia musical


No sé si me suena a alguna película, el caso es que es una música atmosférica maravillosa y algunos la han rotulado “Klezmer sinfónico”. Yo creo que va más allá, mucho más allá. Y más en los días tristes estos…