Una residencia señorial en la Escocia del siglo XV


Restos de la residencia de Finlaggan (Wikipedia)

Un proyecto que también me llega a través del boletín de Medievalists.net.

La Universidad de St. Andrews está reconstruyendo en virtual el aspecto exterior e interior del conjunto residencial de Los Señores de las Islas que dominaron las Hébridas y partes de Escocia y del Ulster hasta bien entrada la Edad Media. El breve video que se puede ver pinchando en el enlace, no tiene desperdicio. Los interiores, si se atiende a las capturas de pantalla que se muestran en el artículo, se han recreado muy bien.

Lords of the Isles – About 15th Century Finlaggan from Smart History on Vimeo.

En este otro video de la misma fábrica, se nos muestra el estado actual del sitio de Finlaggan, donde se encontraba la residencia señorial además de otros espacios subsidiarios que se han representado en la reconstrucción.

La estupenda recreación, con su música y todo, se mostrará en el Centro de Visitantes del lugar arqueológico.

 

 

Reinos hundidos


Foto by Wayne Lewis

Aunque hay noticias de este “descubrimiento” ya de 2014, lo cierto es que ha sido el último temporal de primavera el que ha desembarazado de arena y turba este bosque hundido de la Bahía de Cardigan (Gales, Reino Unido).

Estas fotos nos trasladan un poco de la desoladora belleza de un auténtico Reino Perdido, a través de desnudos tocones de árboles conservados en sal y turba: el Reino de Ys original.

La leyenda del Reino o ciudad de Ys (que procede de la Bretaña Menor, o sea Armórica, adonde la llevaron los habitantes de Gales en los inicios de la Edad Media) cuenta la misma historia, aunque aquí la guardiana descuidada es una mujer. Por consejo de un amante (o un diablo), abre la puerta del dique y lo que entra es el mar embravecido, sepultando a la Ciudad de Ys en la bahía de Douarnenez.

Maravilloso que se haya encontrado también un camino de madera, de los que se hacían con clavijas sobre suelo movedizo, e incluso restos de hogares de hace cuatro mil años.

A veces, las leyendas pueden tener un origen “natural”, pero conviene no pensar que toda leyenda apela a algo natural y mucho menos a un juego de PSP, porque su Reino no es de ese mundo, ¿verdad?

De Évariste Vital Luminais – 1.- 3. Musée des beaux-arts de Quimper4. matricien.org, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4035963

(Ya le vale a San Guenolé ir disfrazado de franciscano).

 

Acerca de los túmulos del Boyne


El fotógrafo de Arqueología Ken Williams (ShadowsandStone) ha abierto un nuevo blog en WordPress, para dedicarlo a los túmulos del Valle del Boyne, en Irlanda. Un lugar apasionante.

Las fotos del autor son magníficas y los posts permitirán aprender mucho sobre la riqueza y complejidad de estos interesantísimos túmulos, cada vez mejor conocidos gracias a campañas consecutivas de excavación y reconstrucción.

El primer post va dedicado a la curiosa “ventanilla” sobre la entrada del túmulo de Newgrange (roofbox). Una característica discutida del conjunto, cuya existencia, sin embargo, se atestigua desde el inicio de la excavación, en los años sesenta. Su funcionalidad sería permitir el paso de la luz del sol durante las primeras horas del día en el solsticio de invierno.

En los 80 ya nos habló de esa cosa la profesora de Prehistoria, Dra. Martínez Navarrete, de la Complutense, a raíz de lo cual yo quedé fascinada por el asunto. Pocos años después, en mi primer viaje a Irlanda, compré lo que creía un folletito turístico del monumento… que no era tan folletito ni tan turístico, sino una recensión del trabajo de O’Kelly, hecha por su esposa, Claire O’Kelly, con fotos originales en b/n y todo.

Un tesorillo que aun conservo.

Desde entonces, me fascinó esa característica del monumento, que no se ha observado en ningun otro complejo megalítico europeo. Tengo unas fotos malísimas de una visita con la ArchSoc de UCD. En fin…

… que recomiendo el nuevo blog de ShadowsandStone, con sus fotografías maravillosas de un sitio sagrado desde hace miles de años.

 

Los Bronces de Botorrita – Céltica Hispana


Los Bronces de Botorrita son una colección de cuatro inscripciones grabadas en placas de bronce halladas en Cabezo de las Minas, Botorrita (Zaragoza). Salvo que uno sea un “acérrimo” de la celto-fantasía, no se puede ignorar que uno de ellos contiene el texto más largo en una lengua (paleo)céltica* antigua… y están en Aragón, no […]

Más de monasterios irlandeses


Clonmacnois, cogollito

(Atención: tocho)

He leído hace poco un artículo de Academia.edu acerca del monacato irlandés “de la Edad de Oro” que me ha gustado muchísimo. En primer lugar, porque está en español y el autor -Exequiel Monge Allen, de la NUI Galway (NUIC-IRC) y la Pontificia Universidad Católica de Chile- es hispanohablante.

En segundo lugar, porque este autor rehuye el topico de la “rareza” irlandesa, o al menos, la situa en un contexto muy distinto de la falsa oposición iglesia “céltica”/iglesia “romana”, que en el fondo, es una de esas simplezas para entretenimiento de tontos que rueda hoy día. De hecho, también deplora las ensoñaciones del “celtismo” y las fantasías estrafalarias de Jean Markale y de otros esoterias.

También deplora que muchos estudios sobre este tema hayan salido del ámbito de los “Estudios Célticos” (principalmente filológicos) que, siendo tan especializados, no son nada conocidos en el mundo hipanohablante, ¡qué me va usted a decir!

Para él, la originalidad irlandesa se sitúa en un punto maravilloso y diferente: la estrecha relación entre monasterio y sociedad. De ahí el título del paper: “Hacer del mundo un monasterio”.

Según el autor, los escritos de Columbano muestran el estado del bagaje que un monje peregrino llevaba desde Irlanda al exterior y señala que la influencia decisiva en la obra de este gran fundador y peregrino -además de su inmensa erudición latina y patrística- venía del monasticismo oriental, via Juan Casiano, y que sus reglas recogen algunos aspectos de los padres del desierto. La primera parte del artículo se dedica a señalar los principales puntos teológicos de esta influencia, tal como se reflejan en la obra de Columbano. Así, llega a la conclusión de que para el gran peregrino irlandés (peregrino pro Christi)

el ascetismo no era un fin en sí mismo sino “un entrenamiento que capacita al individuo dándole la puritas mentis, “pureza de corazón” (…) necesaria para afrontar el árduo camino de la vida mortal hacia la contemplación beatífica de Dios (…), a la cual el monje aspira, tanto dentro del tiempo como fuera de él.

… conforme con los consejos de Juan Casiano.

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