“Por la gloria de Clonmacnois”


Buenos días, bienvenidos al bosque de las muchas hojas.

Ya habéis visto que en la pestaña Mi Novela hay una entrada nueva. ¡”Por la gloria de Clonmacnois” hace una segunda oferta con descuento directo!

No puedo decir mucho de la novela sin “hacer spoiler” como dicen ahora, así que… contaré algo histórico, para ir empezando.

La novela se basa en una realidad: la tradición acerca de la existencia de un libro titulado “El volumen del Lomo de Nieve” (Cín Drómma Snechta), cuyo título y posible autor recorría las “tertulias literarias” de los scriptoria irlandeses hasta el s XI. Se trataría de librito de pequeño tamaño -cosa de medio folio moderno- en el que habría estado… ¿qué? En la grandiosa recopilación del Lebar na hUidre (que se escribió en el s. XI-XII en Clonmacnois) aparecen varias historias que “habrían estado dentro” del Cin Dromma Snechta.

Pero hay que tener en cuenta que el LU se desencuadernó y se descuartilló desde el siglo XI-XII hasta el siglo XIX. Es decir, que le faltan bastante páginas y el orden medieval de las mismas está alterado… Thurneysen, a principios del siglo XX estableció una hipótesis sobre el misterioso “Volumen del Lomo de Nieve”, y hasta sale en la wikipedia… ¿Un libro perdido en el marasmo que vino a partir del s. XII? ¿O es que ese libro era como la supuesta novela escrita por Cide Hamete Benengeli que aparece en El Quijote, un tópico libresco medieval? Los irlandeses sabían de tópicos más que nadie, en ese momento…

El resto de “Por la gloria…” es imaginación: ¿de dónde salieron esas referencias al “Quinio del Lomo de Nieve” que se conservan en el Lebar na hUidre? ¿De una copia ya perdida o del original? ¿cómo era el original, dónde se encontraba? ¿querría su dueño prestárselo sin más al escritorio del gran monasterio, o tenía motivos para no hacerlo?

Genealogía y cargos monásticos de los Meic Cuinn en los Anales (según Kehnnel, 1997.)

Esto último recoge las preocupaciones del protagonista de “Por la gloria de Clonmacnois”, un personaje medio en la Historia, medio en la imaginación, como me gusta crearlos cuando escribo narrativa histórica. Máel Muire mac Célechar proporciona una buena base: un magister scriporium que está en la sombra de la Hª pero relativamente bien conocido su origen familiar.

¿Encontrarán el libro Máel Muire y sus compañeros?

Ahora podéis encargar la novela a 15 euros, pinchando en el botón de compra de Paypal que está en la columna de la izquierda.

El envío del libro llega directo desde la casa de quien esto suscribe (por lo cual es importante poner bien vuestra dirección postal) sin cargos por la compra y con un detallito personalizado que… ya me contaréis…

Cordial saludo a todos los que esto leyeren.

 

Soñar


Con motivo de que los calores me dan (más) insomnio, les dejo este relato que escribí a finales del año pasado. Espero que les guste.

DESPERTAR

Al final de mis años de estudiante padecí una insoportable temporada de insomnio. Siempre fui una persona muy responsable, apenas salía de noche con los amigos, salvo algún fin de semana esporádico, normalmente a tomar unas cañas y cenar, charlar de esto y aquello, visitar algún lugar bonito o asistir a un concierto musical. Así que no puedo echar la culpa de mis noches en blanco a la bebida o a la inquietud mental que producen noches continuadas de relaciones sociales, diversión y ruido.

Ya no recuerdo bien si fue un año entero o más, porque lo que pasó después cambió por completo mi capacidad de apreciar el tiempo y la realidad.

Cuando empecé a trabajar, las noches de insomnio se encadenaban sin solución de continuidad. Una semana tras otra era incapaz de dormir ni siquiera una hora, aunque experimentaba momentos de adormecimiento —o eso pensaba yo— que poco a poco iban distanciándome de la propia necesidad de sueño.Leer más »

Algo se menea


Bueno, voy rellenando mi agenda de fechitas para la presentación de mi libro en distintos lugares.

Ya iré avisando con tiempo por este blog y por la web del libro. La primera será en Aranjuez. La segunda en Madrid, si todo va como espero, en un sitio céntrico y bonito.

Mientras tanto, hay que hacer carteles, amarrar fechas y… seguir vendiendo.

Marchando una de novela


Mi escritorio

Para los impacientes: ya he firmado contrato de edición para mi novela.

Aún tienen que enviarme x galeradas, es decir, “equis” pruebas de impresión, hasta que todo quede “niquelao”. La tirada va a ser corta para ir empezando. Luego, seguramente, habrá e-book además del libro de papel.

Espero que la cosa esté en danza en torno a Marzo-Abril, quizá Mayo. ¡Ah, la primavera…!

Pero no puedo adelantar fechas, porque dependen del departamento de maquetación de la editorial, los reposteros del bollo que he estado cociendo ya más de cuatro años. Sí que puedo adelantar que el título final va a ser algo distinto al que estaba jugueteando conmigo desde hace unos meses. Nada de cuervos… La gloria de Clonmacnois resplandecerá como es debido.

Habrá una presentación física del libro, que quiero que sea en Madrid, aunque busco ya hueco en mi pueblo (no me hago ilusiones: como desierto es un sitio perfecto). Y lo más curioso es que habrá una página web sobre la novela, donde contaré cosas y se podrán adelantar fragmentos. Existirá hasta un mini-trailer sobre el asunto de la misma. 😳

En fin: cerrando unas puertas para abrir otras.

Mientras van sucediéndose estos acontecimientos, os ruego paciencia.

 

Llegamos tarde


No sé, hay veces que me da miedo hasta asomarme.

No me insistas, ya te lo he dicho. Ahí abajo hay mucho ruido, no me gusta, ¿sabes? Los hombres caminan atropellándose y gritando. Cuando era joven, solamente en tiempos de guerra se veía a tanta gente junta. Ahora, muchos van distraídos con música ensordecedora y unos objetos con luz intermitente que, al parecer, les envían mensajes. Dicen que se comunican por medio de esos objetos. ¡Están locos!

Estoy de acuerdo: nosotros no podemos tener miedo, pero yo ya estoy viejo… Sé que algunos de esos hombres llevarán armas escondidas con las que pueden hacer mucho daño, accionándolas en los lugares donde se acumula el gentío. Ya lo han hecho varias veces. ¡Es terrible! De todos modos, es poco lo que podrían hacer contra nosotros. Por lo que temo es por ellos, los humanos son tan frágiles y tan estúpidos. ¿Por qué ni siquiera después de una clara victoria nuestra son incapaces de comprender lo que se espera de ellos?

Que no, que no me atrevo a bajar. Ya sé que lo he hecho otras veces, pero ya estoy viejo para esto. Además, ¡la última vez fue tan triste! Sí, hace más de setenta años, claro que te acuerdas, ¿verdad? ¿Por qué somos tan impotentes contra el enemigo? ¿Lo sabes tú?

Bueno, bueno, está bien, te acompaño. Te conozco desde el Principio y no voy a negarme a cumplir tu deseo, viejo amigo.

No me tires de la manga, voy todo lo rápido que puedo. ¿Qué me dices? Ah sí, ahí en ese portal hay una pareja. Ya los veo, es en el número veintisiete, el que está detrás de los contenedores.  Ella lleva un niño en brazos. No, no es la ropa lo que le quita, es… ¿una bolsa de plástico? El trastea entre su ropa, ¿qué buscará? ¡Rayos! ¡Pero si es ese cacharro luminoso que usan para comunicarse!

¿Qué están pidiendo una unidad médica?

¡Pero bueno…! ¿Otra vez hemos sido los Ángeles más lentos que la Policía Local?

 

 

Novela fuera del horno (enfriando)


Bueno, amiguitos: mi novela, definitivamente terminada, corregida y cocida, ha salido del horno para dirigirse a encima de la mesa (de un editor y de los lectores de un concurso) y aguardar el momento de servir e hincar el diente.

Es un proceso en el que el autor tiene poco control, salvo cruzar los dedos. Los concursos parecen “seguros” es decir: seguro que no ganas, pero quizá algún “ojeador” del equipo le echa la visual y… suena la flauta.

Las editoriales son otra cosa. Hay que esperar unas semanas, normalmente para recibir una carta educadísima rechazando el trabajo. Al menos esa es la experiencia de una… y de muchos otros, como todos sabemos.

Lo que sí que no resulta es andar llorando por las esquinas y mantener lo escrito en el frigorífico, o en el cajón del escritorio, o en un USB. Hay que sacarlo de la jaula, o morirse. Y si no funciona, pues qué le vamos a hacer y a escribir otra mejor.

En último término, está la auto/co/edición, que es como el seguro que no se rompe cuando el escalador da un traspiés y “vuela”. Darse de morros contra la pared sigue siendo una

posibilidad… Pero esa es la esperable, porque el público, es el público. El juicio final.

Creo que mi novela tiene muchos valores: yo soy su agüela (sí do mhamó í, sí do mhamó í) ¿qué voy a decir?

Mucho esfuerzo, buena documentación, ninguna fantasía bienintencionada que no esté en los Anales, ni en la Arqueología, ternura, romanticismo y aventura, pocas palabras difíciles de pronunciar, explicaciones contextuales y ninguna nota al pie de página. No hay un prólogo erudito ni un diccionario; habrá un mapa, cuando se edite y donde decidamos entre editor y yo… Y sí que hay mucha ilusión y trabajo por mi parte. Y dinero, por cierto, dinero excesivo para una jubilada… (pronunciar con tonillo Homer Simpson).

Bueno, y aquí lo dejo: mañana saldrá un último “teaser”, porque no quiero comprometerme a que digan que ha sido editada por medios electrónicos, aunque otros opinan que no pasa nada por servir aperitivos En enero saldrá el fallo del jurado del concurso. Y si hay que descorchar el champán, se descorcha.

Si no se descorcha, a lo largo del primer tercio del 2018 habrá noticias del cuervo volando por los aires. Porque lo que es EDITAR, se hará, por otro o por quien suscribe. 😄

¡Vaya que sí!