Líneas divergentes


Tengo unos amigos escritores que son un tesoro. Ya os he hablado de algunos, pero ahora tocan los menos conocidos.

Y el orden de los factores no quiere decir .

Empiezo haciendo brindis desde el centro del ruedo a Soledad García Garrido, que escribe cosas unas veces divertidas y otras tremendas, dentro de un lenguaje realista que no exime la parodia ni un pequeño sesgo mágico. Así ha caído un librito (muy chiquitito) publicado por Letras Cascabeleras que se titula “Lineas divergentes” y que nos lleva de viaje a los años setenta/ochenta, a un mundo de barrio pobre y personajes caricaturescos, que más que hacer sonreír hacen pensar en la desdibujada línea entre la supervivencia y la no-vida que fueron esos años para muchos de nosotros. Los protagonistas son los hermanos “Twins” y un desenlace inesperado de una historia de amor y ropa tendida… Que primero te agita por dentro y luego te abandona, tranquilo, pero con cierto olor a tabaco revenido y a fracaso que no se busca, pero en algún lado está escrito.

Una delicia amarga, pero delicia al fin.

 

La playa de los ahogados (y 2)


Foto de Johannes Plenio en Pexels

 

Bien, terminé la lectura de la novela de Domingo Villar.

Muy bien, no solamente lo que dije en la otra entrada acerca del ambiente marinero y gastronómico gallego, sino que la historia tiene un buen guión dos claros giros de tuerca hacia el final, y uno de ellos -que incluye la clásica dualidad víctimas/verdugos- muy bien llevado.

No despega, eso sí, el personaje de Estévez, que sigue pareciéndome tópico, pero se le ha añadido un par de nuevos detalles que dejan la puerta abierta… A ver la evolución.

No creo que vea la película, a menos que me inviten a hacerlo. Me quedo con el regusto delicioso… a vinito gallego.

Próximamente, más reseñas, amiguitos.

 

 

La Playa de los ahogados


De Mrvalmi – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0. (Así, tan de verano, parece inofensiva)

He empezado a leer “La playa de los ahogados” de Domingo Villar.

El inicio no puede ser más encantador, pues el autor nos sumerge de golpe en recuerdos vitales (reelaborados con mucho arte) y en el ambiente marinero gallego. Es decir: te toca fibras sensibles y lo hace con la suavidad del encantador de monstruítos.

De momento las intervenciones de los dos personajes tópicos -Leo Caldas y Estévez- siguen siendo eso, tópicas. Pero el ambiente se ha conseguido mejor que en el primer libro que leí del autor (“Ojos de agua”) y no me refiero solamente al paisaje. Por eso me da la impresión de que los personajes van a encontrar hueco para ir creciendo a medida que avance la narración.

Ya os he contado en otras ocasiones que cuando leo a gallegos que escriben en castellano, me parece que escucho el “cante” gallego. Por eso me he prometido que buscaré (en virtual) la versión de la novela en esa lengua.

Me gusta la descripción de la comida abundante que se zampan los dos protagonistas en un figón que me ha recordado al “Manolo” de Compostela (¿existirá todavía?), donde los peregrinos y los hospederos nos embaulábamos por poco dinero la parte carnal de nuestro viaje espiritual… Galicia debería tener como emblema el caldero del Dagda, ya que Irlanda se quedó con su arpa. Los gallegos, sin duda, rellenan el caldero divinamente.

No sigo, que me voy detrás del olor a pulpo cocido… Por cierto que estos días estuve pensando buscar alguno de los escritos gastronómicos de Cunqueiro, genuino adorador del caldero (y yo que lo adoro a él).

Villar me ha recordado que debería de hacer esa compra antes de morirme. 

No hay más que decir. Ya os contaré al final de la lectura.

 

 

Última Roma


Restos de la “ciudad de Cantabria” en La Rioja. De akendali, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/index.php?curid=54476762

“Ultima Roma” de León Arsenal, fue el primer libro editado en España que llevaba códigos QR insertados, mediante los cuales se accedía desde sus páginas a mapas, breves notas o a pequeños videos que contextualizaban la carga histórica de la novela.

La historia que cuenta está ambientada en una época tan de finales del Imperio Romano que raras veces aparece en el cómputo de “lo más leído” o, habría que decir, de “lo más editado”, y eso que “Roma”, como palabra, vende mucho.

“Ultima Roma” es un libro muy bien escrito, con varias tramas que se solapan de una forma muy atractiva. Hay un espía al servicio del Imperio realmente existente en ese momento, el de Oriente. Hay un contingente militar romano que también sirve al mismo Imperio, pero posee otras tradiciones profesionales, pues procede de las estepas asiáticas. Está el papel de las tribus hispánicas poco romanizadas… o más bien “retrocedidas” en su momento histórico, un retroceso que a mí —como medievalista— siempre me intrigó, y cuyo rastro se vislumbra tanto en Hispania como en otros sitios. Está también el papel de los germánicos (suevos y godos) ninguno de ellos recién llegados a la Península y los segundos, poco “bárbaros” ya. Y está el de los extranjeros venidos de otras partes el Imperio: el motivo britónico por el que una empezó a leer la novela…

los personajes contienen elementos que me gustan especialmente, porque no suelen aparecer en la ficción histórica al uso: lo simbólico, como por ej. que el espía sea ciego y por tanto se valga de otros para su labor, así como sus introspecciones de tono onírico entre paisajes surrealistas. O lo intrigante, como la mujer que guarda las máscaras militares de los romano—britones, ¿por qué una mujer y no el “bardo” que aparece con ella?

Todos estos elementos hacen muy atractiva una historia que transcurre en la Hispania todavía no controlada del todo por los visigodos, al lado norte del Duero y cerca del curso, hoy riojano, del Ebro. , aunque la historia empieza en Cordoba y se extiende también por la costa levantina… O sea, que Hispania como paisaje también tiene un peso tangible en la narración.

Quizá la única pega que le pondría es su final algo abrupto. Por lo demás, una obra que me hizo disfrutar como los niños con el desarrollo de la acción y entretenerme como la divulgadora histórica que me gustaría ser con las extensiones por QR.

Con “Última Roma” empecé a interesarme por un novelista entonces desconocido para mí al que ya sigo con interés y que en el momento que escribo esta reseña, creo poder considerar como un amigo.

El mudejarillo


“EL MUDEJARILLO”

Que a su autor, José Jiménez Lozano, le dieran el Premio Nacional de las Letras en 1992 ya nos indica que nos encontramos ante algo distinto a la “ficción histórica” más comercial. Porque ese premio —y otros que recibió Jiménez Lozano— tiene que ver con una escritura redonda, delicada, amante del ingente patrimonio del castellano y de su maravilloso vocabulario rural, y volcada hacia lo poético y también lo espiritual. En el de las Letras se premió la escritura sobria, apegada a las figuras más sobresalientes de nuestra Historia y reconociendo en el premio un homenaje implícito al gran Miguel Delibes, otro castellano leal.

El libro cuenta con un deje nostálgico la historia de un hombre cuya alma era más grande que él mismo: San Juan de la Cruz. No es lectura facilísima, ni hay enrevesadas aventuras plagadas de imaginería cinematográfica. Nada de eso.

Existe una trama muy sencilla que va de la infancia a la muerte del personaje, a través de una sucesión de escenas, que se antojan soñadas, mejor que descritas y “montadas” luego con los artificios literarios de hoy día. La descripción es escueta como un páramo quijotesco, pero el simbolismo que se otorga a los objetos cotidianos (alimentos, aperos de labranza, edificios, la madre, el niño…) y a los elementos del escenario (la luz o el sonido de las aves) la hace delicadamente poética.

De la “ambientación histórica” el autor da cuenta por medio de diálogos y de personajes secundarios, a través de los que percibimos la dificultad de la vida en una España imperial y rica, pero sustentada en muy endebles pilares. El tema es la diversidad de orígenes de los distintos españoles de entonces: campesinos, letrados urbanitas, religiosos, etc. y las trampas para esconder orígenes “no limpios” y la corrupción que de ello se derivaba. Las diferentes clases sociales y los problemas de cada una.Leer más »