“Bandera Negra”


(Subtítulo de este post: A mí no me gustaba el siglo XIX)

Acabo de terminar “Bandera Negra” de León Arsenal. Una historia de piratas, pero no de los clásicos que salen en las pelis. Dudo mucho que estos piratas, auténticos y españoles lleguen a salir alguna vez en una película.

Pues se trata de una historia de corsarios del Mediterráneo durante la Primera Guerra Carlista, 1833—1840. O sea, en España a mediados del s. XIX, con ambas facciones (liberales y tradicionalistas) atacándose y contrabandeando armas, suministros y gente en sus respectivos intereses, a lo largo de la costa valenciana.

Una historia vibrante, con varios giros que acrecientan el interés de una trama que parece sencilla: hay una guerra civil «que vuelve a los hombres malos»; una rivalidad entre enemigos, que no excluye el comportamiento honorable; una historia de amor y… un tesoro, claro (si no, no sería una historia piratesca).

El lenguaje de los personajes está cuidado al máximo, con unos diálogos sin florituras que caracterizan a cada cual. No habla igual la señorona tradicionalista irlandesa que el piloto valenciano sin graduación. La presencia de personajes secundarios como el espía Clark, o el espadachín suramericano y el colorido de las descripciones otorgan fuerza a la narración. La historia de amor, además, está narrada con calidez, sin aspavientos y con una bonita sorpresa final.

Muy bien manejado también el protagonismo del paisaje, al que ayuda un poco de “visión pictórica” muy acorde con la ambientación de la novela en pleno Romanticismo, tan amante de las “marinas” pintadas.

En definitiva, una novela muy recomendable, teniendo en cuenta lo poco representado que está este periodo de los inicios de la España Constitucional en la novela histórica de nuestro país. Un periodo fascinante, como dice el autor en la nota final.

Una historia de amor y oscuridad


Fuente: A tale of love and darkness, 2015. Imdb

Este es el título del libro de Amos Oz que estoy leyendo estos días agitados y asquerosos, de calor y de moscardones cabrones, disfrazados bien de castigadores del mundo pecador, bien de salvadores de patrias inventadas, satisfactorias solo para ellos mismos, que relucen más que el sol.

Este es uno de los libros más asombrosos que he leído nunca. Os lo recomiendo encarecidamente.

En el huerto, en medio del paseo, había dos bancos, uno enfrente del otro, y era muy agradable ir allí cuando te apetecía estar sola y pensar en silencio, entre el canto de los pájaros y el susurro del viento murmurando con las ramas. Abajo, al final de la parcela, había una pequeña casa a la que llamábamos oficina, y allí, en la primera habitación, había una gran caldera negra para hervir la ropa. Allí jugábamos a que éramos prisioneras de una bruja mala, Baba Yaga, que cocinaba a los niños en la caldera. 

Qué extraordinaria riqueza de vocabulario, de descripciones, de símbolos, de sentimientos: el pan, los juegos, el paisaje, el sometimiento, la rebelión, la gravedad, los libros, la sencillez, la erudición, los escorpiones… La importancia que tienen los olores, las sombras y luces. ¡Los idiomas, hebreo, ruso, yiddish, polaco, alemán, hebreo moderno, inglés! En ellos se desarrollan las historias que le cuentan al narrador-protagonista, que son las historias de quienes tuvieron importancia en su vida.

¡Es impresionante!

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