Urraca


Urraca. wikimedia-commons

Leí hace pocos días unos comentarios sobre ese nombre tan extraño, sonoro y de origen incierto en el catálogo de las Reinas y Señoras Hispánicas. Que si tenía que ver con el ave; que si el ave tenía que ver con el nombre, que si significaba… que si… bah.

Ni blanco, ni negro, sino irisado. O sea, según le dé la luz.

Lo que queda es la Historia, siempre. Aquí un excelente resumen divulgativo de la vida y obra de Urraca de León (s. XII) por Luis Galán Campos:  https://historiaeweb.com/2021/03/08/urraca-de-leon/

Espero que disfruten de su sencillez y su buena documentación.

Vida cotidiana del pasado


Foto de Suzy Hazelwood en Pexels

La vida cotidiana del pasado es uno de los aspectos mas interesantes de la divulgación histórica, y es estupendo ver recreadores que se ocupan de la (muy dejada de lado) Alta Edad Media europea.

Por eso me ilusionó mucho el trabajo de la gente que realizó el maravilloso corto basado en las imágenes del Salterio de Luttrell, del s. XIII) que todavía puede verse online, y complace ver que continuan su trabajo, dirigido por la productora de aquel video (Crow’s eye productions).

La serie de cortos en YouTube sobre el vestido antiguo de esta gente es muy buena. Se titula “Getting dressed” y cubren cualquier momento histórico, pues los he visto desde la Edad Media hasta la I Guerra Mundial… Este precioso video que traigo es relativo a la Alta Edad Media anglosajona.

¿Cómo se vestían las señoras de “alguna sustancia” en el mundo anglosajón (semi cristianizado, no digo por quiénes) del s. VII EC? El video termina con un recuerdo al enterramiento de Sutton Hoo (de esa época), recitando un canto fúnebre que podría haberse escuchado en una ocasión parecida, mientras las imágenes recorren el detalle de los objetos enterrados con el gran rey que ocupaba esa tumba-barco, muerto que también es recreado por uno de los miembros del colectivo. Esa mezcla de elementos cristianos y paganos es característica de la Alta Edad Media británica.

En España empieza a verse alguna recreación de este tipo, aunque no es una afición muy extendida. Existen numerosos grupos de recreación del mundo Romano, especialmente el militar de época Imperial, quizá menos el de época Bajoimperial (me da la impresión). También conozco a Mos Religiosus, que recrea costumbres rituales de la Roma clásica con un estilo que nos recuerda lo mucho que la Iglesia (cualquier iglesia cisrtiana) debe a Roma.

Pero dentro de “mi campo cronológico” quiero mencionar al “Clan de Cuervo“, que se ocupan de recreación de época visigótica con unos resultados impresionantes (muy guapos ellos y ellas, por no hablar de los sitios que buscan para hacerse las fotos). También a Regnum Castellae, que empiezan a meterse ya en s. XI bien pertrechados… Y prometo en otro momento ocuparme más de este aspecto divulgativo, sobre el que carezco de mucha info (¿os creéis que aún no he visto en vivo a ninguno de estos grupos de recreadores? Pues así es 😖 ).

Abajo está el video de Getting dressed y espero que os guste. No olvidéis acercaros por las web españolas que menciono y enlazo: he pedido más direcciones, para ir dando al personal otra forma de visualizar el pasado.

El divorcio en el Senchas Már irlandés


Foto de Klaus Nielsen en Pexels

El Senchas Már (o “Tradición Mayor”) es la colección principal de leyes antiguas irlandesas.

Según los investigadores que se han dedicado a ella, especialmente D.A. Binchy, compilador a su vez de todo ese tipo de fuentes en un “corpus” que denominó Corpus Iuris Hibernici (CIH), no es inverosímil que sea tanto una serie de costumbres (“derecho consuetudinario“) de origen muy antiguo, que empezó a recopilarse alrededor del siglo VIII, como cierta imitación o influencia del Derecho Romano a través del Derecho Común medieval o de la actividad de la Iglesia, puesto que los principales manuscritos se reunieron, copiaron y glosaron en distintos momentos a partir del siglo mencionado.

La mayor parte de lo que aquí contamos, procede de uno de sus textos principales, el Cáin Lanamna. Es curioso que, a pesar de llevar un nombre que es préstamo del latín (Cáin= “cánon”) no tiene tanta influencia eclesiástica como podía esperarse. Lo veremos en estos ejemplos.

Ya dijimos que los matrimonios en la antigua Irlanda eran contratos entre dos familias, y los cabezas de ambas -el padre (o tutor) de él y el de ella, (los ágae fine)- tenían la palabra.

El consentimiento para dar por buena la unión (arnaidm), requería fiadores por las dos partes, sobre todo en los matrimonios de tipo más serio. Eso quiere decir que personas concretas, ligads a las familias, se comprometían (con sus bienes) a que no hubiera irregularidades que conllevaban sanción legal, bajo pena de multas. Tengamos en cuenta que “salir como fianza” era una cosa muy peligrosa, pues siempre se podían perder bienes propios a causa de los desmanes de otros. En general, se buscaba que éstos fiadores fuesen de clase social igual o parecida a la de los contrayentes, por lo que acabamos de decir.
Se supone que las multas por irregularidad y la separación de bienes en caso de divorcio eran el principal motivo de discusión frente a jueces y abogados, puesto que de ello se ocupa principalmente el Cáin Lanamna.

Puesto que una esposa principal (cetmuinter) se compraba, el futuro marido entregaba un “precio de novia” (coibche) que se quedaba en la familia de ella.

Foto: Anastasia Shuraeva en Pexels

Existían distintos motivos por los que una mujer podría pedir un divorcio completamente legal y quedarse con esa parte. Por ejemplo, que él la pegase dejando huellas; que la abandonase por otra (caso en el cual hasta tenía derecho a quedarse en la casa común si quería); o si él propalaba historias falsas, sátiras o indiscrecciones de alcoba sobre ella.

Los casos de asunto sexual por parte de él también eran motivo de divorcio, pero sorprende saber que una mujer podía divorciarse de un hombre porque estuviese demasiado gordo y no fuese capaz de mantener relaciones con comodidad.
Por supuesto, asuntos como la impotencia (“porque no es fácil para una esposa convivir con un marido impotente” dice el glosador), la homosexualidad manifiesta de él o su esterilidad (difícil de probar a menos que ella hubiera tenido previamente un hijo con otro hombre), también eran motivo suficiente de divorcio por parte de ella.
Pero, en el caso de esterilidad, si no se divorciaban, podía entrar en funcionamiento una “separación temporal”, nada menos que para que él o ella, tuvieran un hijo con otra pareja.
Este hijo era considerado legalmente como hijo del marido (“a menos que el padre verdadero se lo compre” dice la Ley).
Otros casos de separación temporal podían darse cuando uno de los dos debía ser acogido bajo cuidados fuera de su casa, por haber sido herido por alguien externo (en quien recaían las obligaciones de tales cuidados) y, por supuesto, si cualquiera de los dos conyuges se iban de peregrinación, de viaje, a ver a un amigo, o, en el caso del varón, para tomar parte en una incursión de venganza legal (que también existía).
Finalmente, el hecho de que él tomase órdenes sagradas, era un motivo bastante normal de divorcio legítimo… y origen de alguna que otra familia eclesiástica.
Que ella robase a menudo, fuese infiel (en cualquier sentido), lo deshonrase propalando injurias sobre su marido. abortara o perdiera la leche por una enfermedad durante la lactancia, eran algunos de los motivos que recita una de las heptadas de proverbios legales titulada Gubretha Caratniad, una curiosa recopilación, más o menos versificada, de cuestiones que van en contra de los principios legales mayores.

El Crucifijo de Fernando I y Dª Sancha


Ellos dos, y el libro. (http://i1.wp.com/www.condadodecastilla.es)

Nos pasa por su Facebook D. Antonio García Omedes el enlace a unas estupendas fotos, en las que ver mejor los detalles de este maravilloso crucifijo del s. XI, donación de los Reyes leoneses Fernando I y Doña Sancha a la Colegiata de S. Isidoro.

De Martínez Levas, Ángel (photo) – Museo Arqueológico Nacional, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=46161575

Fue en León donde ví el crucifijo por primera vez, en una exposición, si mal no recuerdo, hace ya años. Estaba junto al bote de Zamora y otras maravillas de la orfebrería medieval, cristiana o no. Fue precisamente con motivo de una serie de conferencias de AdR acerca de la Historia de la Colegiata, en la que me enteré de la afición de Dª Sancha a la antigua liturgia Hispana, “mozárabe” o hispanovisigoda, o como se quiera llamar, gracias a lo cual se preservó en dicha colegiata el uso de la misma, mientras desaparecía en el resto de la España cristiana.

Del crucifijo sorprende la delicadeza de la talla en la orla de los personajillos “contorsionistas” aunque, cuando lo vi estaba también dentro de una urna acristalada con demasiada luz encima, con lo que no era fácil apreciar los detalles… y menos, como siempre, para los más bajitos. Por ejemplo, no se podían ver los finisimos trazos que hay detrás de cada brazo del crucificado, ¡increíble grabado!

La presencia de los personajillos y de los entrelazos de la orla me sugería algo “nórdico”, pero ahora, viéndolo en detalle, me parece que son tan románicos (e incluso “romanos”, ¡atención al centauro!) como cualquier capitel de románico de época plena.

El trabajo minucioso y la iconografía son apabullantes. Fijáos en la variada actitud de los diminutos personajes. Hay una interpretación según la cual son los resucitados, que aún no se enteran de que lo están, lo cual no es menos sorprendente. El Cristo Resucitado crucífero que hay en la parte posterior es estupendo (aunque ¿le falte? el color de ojos) y me intriga la posición del Hombre-Ángel en la parte posterior de la base de la cruz, opuesto a Adán, que se encuentra delante, bajo los pies del Crucificado, como podéis ver en la imagen de la derecha. Inquietante en su antiquísimo simbolismo Escatológico.

Por eso me ha gustado el refinamiento visual de fotos que ha hecho el Sr. García Omedes que os traigo aquí. Gracias a ello, se puede ampliar bastante la imagen y disfrutar de los detalles y del conjunto. ¡Echarle el ojo!

El hombre que dio su caballo a un mendigo


Llevo varias semanas siguiendo esta página de FB cuyas fotografías son maravillosas.

Se trata de la página de John Connell, joven autor de un libro titulado «The man who gave his horse to a beggar», una biografía de San Aidán de Lindisfarne realizada a través de los lugares y los personajes significativos de la geografía británica en los que se desarrolla la historia de ese personaje. (Otro artículo, más prolijo, sobre S. Aidan aquí, en Omnium Sanctorum Hiberniae).

El autor ha recorrido los sitios de Irlanda, Gran Bretaña y Escocia asociados con San Aidán, ayudado por un fotógrafo (Phil Cope) que ha hecho unas maravillosas fotos de cosas que me gustan y que, en algunos casos, solo existen allí, como los pozos santos. Se ven bosquetes, menhires, cruces de estilo irlandés y de estilo sajón, camberas llenas de verde y de animalillos… Sin olvidar fotos tomadas en Clonmacnois (¡sííí!) y los maravillosos paisajes de las costas de las islas.

Pero también hay vitrales góticos o neogóticos, viejas capillas llenas de humedad, templos y antiguos monasterios, algunos destruidos durante la Reforma, relacionados con la vida de este “protoperegrino” irlandés, “evangelizador” o al menos, movilizador de los Sajones. Se cuentan pequeñas historias, milagros y visiones de los personajes que se relacionaron con él y con su misión, así como el destino de esta. Y me gustan mucho los mapas que ilustran la edición

Ya os contaré, aunque lo que se ve en Facebook despierta las ganas, como podréis comprobar si visitáis la página.

(Actualización) El libro es una delicia por el formato, por las fotos y por lo que cuenta. Un viaje fotográfico-histórico que merece la pena, para conocer las vicisitudes -y las cien mil influencias- de la Edad Media de las Islas Británicas.

Enhorabuena, Mr. John Connell.

Llevadas y traídas


Foto de Trina en Pexels.

Hace unos días escribía en este blog, a pelo, sobre El Táin y no me di cuenta de que quizá hay gente que entra en Mujerárbol y no sabe lo que es eso. La verdad es que llevo tanto tiempo liada con esa historia que no me percaté; así que pido perdón a los que sí se dieron cuenta.

Os explico. Ya sé que está en la wiki, pero yo os lo voy a contar mejor (garantía notengoabuelas).

De la muy rica literatura medieval irlandesa en lengua nativa, el relato más largo y más complejo, y uno de los más antiguos, es el Táin Bó Cuailnge, «Saqueo/Robo del ganado de Cuailnge» en español. Se pronuncia fácil: cuelle, con elle.

En realidad “Táin” significa «conducción» o «llevada», pero como el relato tiene una clara orientación épica, un título así es apropiado. Lady Augusta Gregory, en su romántica interpretación de este cuento (1902), Cuchulain de Muirthemne, lo llama La guerra por el toro de Cuailnge.

El Cuailnge es una comarca al Noreste de Irlanda, en lo que hoy es la Peninsula de Carlingford. En el mapa, está a mano derecha, dentro del circulo azul. En el territorio de Conaille Muirthemne, una antigua zona glacial que dejó en la tierra marcas en forma de profundas rías y montañas planas.

Territorio Ulate. (Foto+stickers, Mujerárbol. De Irish Kings and High Kings, F.J. Byrne. Londres, 1973).

El cuento narra una incursión de gentes de toda Irlanda, liderados por la Reina de los Connachta, Medb, y su marido, el sinsorgo Ailill, contra los habitantes del Ulster (Ulaid, hispanizado “Ulates”). Estos se encuentran en aquel momento atacados por una enfermedad misteriosa, que deja a los hombres del territorio inútiles para todo. Contra los invasores, solo un muchacho imberbe defiende la frontera: Cú Chulainn, el héroe del relato, libre de tal enfermedad.

El objetivo de los irlandeses es llevarse ganado (o un toro en concreto, según las versiones más populares) que está en dicha comarca al sur del territorio Ulate. Pero hasta que lo consiguen hay unos cuantos altos en el camino, paradas para charlar, disgresiones y escaramuzas entre los atacantes y el defensor.

Al final, los Ulaid se recuperan de su enfermedad, se reunen y plantan cara colectivamente a los invasores en una gran batalla… y no puedo contar nada más, so pena de hacer un “spoiler”.

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