Guerras cántabras (con placer)


Castro de Sta. Marina en Monte Ornedo, Valdeolea (Cantabria). Foto by Gabinete de Prensa del Gobierno de Cantabria – http://www.cantabria.es/web/comunicados/detalle/-/journal_content/56_INSTANCE_DETALLE/16413/1877007, CC BY 3.0 es, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=68594091

Me gustan los reportajes de TVE-Arqueomanía, una de las series documentales de larga trayectoria, con varios años en cartel, mas interesantes producidas por el “ente”. Rara avis en la tele-entretenimiento-basuroide que se estila por estos lares.

Aquí tratan de las Guerras Cántabras y su profunda huella en el paisaje y en la Historia de la conquista romana de la Península Ibérica. Me gusta, entre otras cosas, que se ofrezcan imágenes de los resultados de tan cruentas guerras -se llama romanización-, o sea, el reasentamiento de gentes y del destino final de los veteranos romanos de la guerra, que fueron el germen de importantes ciudades como Astúrica o Mérida. Me gusta que se encuadre el mundo cántabro en el amplio especto de otros mundos célticos.

La serie la tenía casi olvidada por diversos motivos, pero regreso a ella de cuando en cuando, con placer, animada por la excelente presentación a cargo de M. Pimentel; por las entrevistas -algunas a personas que conozco- y por las apabullantes tomas de conjunto del paisaje y de las huellas de castros o campamentos romanos que lleva la serie.

Además, los reportajes también sirven para visualizar cosas interesantes para mi trabajo literario.

Eso sí, me han hecho gracia los patrulleros romanos sesentones y pasados de peso… 😉

 

Buen sentido


Una cosa que me gusta es el uso del buen sentido (también llamado sentido común) cuando se trata de Historia. Es algo que… bueno, tampoco abunda en nuestro tiempo en cualquier otro campo, incluida la vida social. A pesar de la falta que hace, sí… No se pueden aplicar al pasado ideas actuales. Aunque tales […]

Ab Urbe Condita (La Roma de la gens Valeria)


Cubierta

He terminado la lectura de Ab Urbe Condita y ya puedo decir con conocimiento de causa… que me ha encantado.

Aparte de los valores solidario-culturales que esta novela a varias manos lleva consigo (las regalías de autores que irán a parar a los proyectos locales de conservación del Puente de Alcántara, ya sabéis) me asombra lo bien articulada que está la historia. Aunque cada episodio tiene su propio tono -hay historias domésticas, poéticas e incluso algún toque de humor- el tono general de la novela es único, ¿o es que me lo parece a mí precisamente porque todo está ambientado en el Imperio Romano?

Creo que no es así, sino que se trata de una buena labor de coordinación y de “continuidad” entre los distintos autores y el objetivo general de la novela, que redunda en el buen enganche y de cada capítulo con el siguiente. Obviamente, cada episodio es distinto y cada uno tiene un valor literario diferente, pero la sensación de unidad y de calidad general me ha parecido muy buena.

Los personajes son vibrantes y bien conseguidos. Me han gustado el fundador del clan, el bandido, el chico que echa de menos a su abuelo del último episodio, la niña del primero… Lo que les une es el pertenecer a una misma gens, los Valerios, cuestión importante para unos, menos importante para otros, pero siempre presente -pues no olvidemos que nuestras sociedades, hasta hace cuatro días, aún se basaban en esa unidad familiar tan distinta de la “mononucleosis” actual. Las situaciones abarcan todo lo que puede esperarse en una buena narrativa histórica: violencia, traiciones, enemistad/amistad personal, influencia de los grandes hechos históricos, etc. La ambientación va más allá de los colores (o de su falta 😉) y abarca los gestos de la vida cotidiana tanto como el paisaje: comer, beber, el ruido del combate y el olor de los cuarteles militares, las calles de una ciudad fundada entre los bárbaros, los pequeños o grandes acontecimientos de la vida, las bodas, el amor…

En fin, que no solo se la recomiendo a todos, sino que me da gusto ver que ha sido una de las novelas seleccionadas por el portal Hislibris para su XI premio de novela histórica.

La novela Ab Urbe Condita. La Roma de la gens Valeria se puede encontrar en librerías, en la web de la editorial EDAF y en los sitios habituales de venta de libros online.


ACTUALIZACIÓN:   Y más info en el blogo de 20 Minutos.

De tres en tres


Foto chunga del dibujo de Le Brocquy en Kinsella, “The Táin” (1986)

Como una nunca se dedicó a la Historia Antigua y desconoce mucho de la civilización romana (y de toda su mitología), se ha sorprendido mucho de esta entrada en el blog de Juanma Palomino, El Historicón, que relata una leyenda-pseudohistórica recogida por Tito Livio. La leyenda, como tiene que ser, sirve para racionalizar un ritual preexistente… pero vamos… ¿cuánto de preexistente?

¿Es posible que los escribas de TBC I desconocieran la obra de Tito Livio? ¿Hay un motivo IE (indoeuropeo) en el tema, lo que sería más, ¿sugestivo, gracioso? ¿Es posible que los detalles -como el tronco de árbol que sirve como “yugo sacrificial”- sean solo semejantes por herencia y no copiados/adaptados? Huy, huy…

Lo primero que me ha venido a la cabeza es el engorroso capítulo del Táin denominado “La Llegada de las Tropas” y su no menos enrevesado episodio “Las Triadas de los Hombres de Irlanda“… y como resultaba que en ese momento me estaba dedicando a hablar de fuentes del Táin, pues se abrió el grifo.

Nunca, nunca va a dejar ese asombroso relato Táin Bó Cúalnge de sorprenderme. Ni tampoco lo bueno que es andar en una red, que me permite colaboraciones y curioseaciones acá y allá.

¡Gracias, Historicón!

 

 

Enlace


Una buena noticia de la editorial EDAF: ya se ha puesto a la venta la “multinovela” (¡palabro inventado!) Ab urbe condita. En este enlace podéis ver la portada, qué cuenta la novela y… un par de regalitos, ¡gracias! Mujerárbol ya se hizo eco del asunto hace unos días. Como sabéis los derechos de autor de […]