Guerras cántabras (con placer)


Castro de Sta. Marina en Monte Ornedo, Valdeolea (Cantabria). Foto by Gabinete de Prensa del Gobierno de Cantabria – http://www.cantabria.es/web/comunicados/detalle/-/journal_content/56_INSTANCE_DETALLE/16413/1877007, CC BY 3.0 es, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=68594091

Me gustan los reportajes de TVE-Arqueomanía, una de las series documentales de larga trayectoria, con varios años en cartel, mas interesantes producidas por el “ente”. Rara avis en la tele-entretenimiento-basuroide que se estila por estos lares.

Aquí tratan de las Guerras Cántabras y su profunda huella en el paisaje y en la Historia de la conquista romana de la Península Ibérica. Me gusta, entre otras cosas, que se ofrezcan imágenes de los resultados de tan cruentas guerras -se llama romanización-, o sea, el reasentamiento de gentes y del destino final de los veteranos romanos de la guerra, que fueron el germen de importantes ciudades como Astúrica o Mérida. Me gusta que se encuadre el mundo cántabro en el amplio especto de otros mundos célticos.

La serie la tenía casi olvidada por diversos motivos, pero regreso a ella de cuando en cuando, con placer, animada por la excelente presentación a cargo de M. Pimentel; por las entrevistas -algunas a personas que conozco- y por las apabullantes tomas de conjunto del paisaje y de las huellas de castros o campamentos romanos que lleva la serie.

Además, los reportajes también sirven para visualizar cosas interesantes para mi trabajo literario.

Eso sí, me han hecho gracia los patrulleros romanos sesentones y pasados de peso… 😉

 

El Salterio de Faddan More (republicación)


Captura de pantalla by Ban Dida.

ACTUALIZACIÓN DE UNA ENTRADA DE 2012.

Trasteando por ahi a raíz de la noticia de un papiro copto, me encontré más papiro… pero esta vez dentro de un manuscrito irlandés, lo que me picó el deseo de saber más. Hoy, a 3 de diciembre del 2020, trasteando por Facebook acerca de un muerto de turbera, vuelvo a esta entrada.

El Salterio de Faddan More fue encontrado en una turbera de la villa de ese nombre en el condado de Tipperary, en 2006. Fue puesto bajo la tutela del National Museum of Ireland, que inmediatamente empezó la labor de restauración. Teniendo en cuenta la cantidad de cosas que aparecen en las turberas del país, que apareciera un libro no era tan raro. Pero el caso es que parecía tratarse de uno de los escasísimos manuscritos de la “Edad de Oro” (s. VIII) que se conservan, aunque el quid de la cuestión estribaba en poder ver su contenido.

En cuanto pudo leerse algo de él, los arqueólogos supieron que se trataba de los Salmos canónicos del Antiguo Testamento -por eso se llama “Salterio”- un libro bastante común en cualquier monasterio o iglesia cristiana.

Si hubiera sido un mss. en lengua nativa, la historieta habría cambiado mucho… Pero lo poco que quedaba a la vista (sin intentar “abrir” el libro) indicaba que la mejor datación era a través de la letra misma del manuscrito, y que, de regalo, tal vez se encontrase algo de decoración a color. Eso aparte de las contracubiertas, que sí: eran de papiro,, material vegetal reutilizado. Afortunadamente, pudieron aplicarse técnicas exitosas y recuperar algunas hojas, que pueden verse en esta página del National Museum. (Actualizada). La “excavación” de las páginas salvables del libro fue minuciosa, tomándose en cuenta que la tinta utilizada, al contener partes de metal, podría haber salvado al menos parte de la escritura (imagináos letras individuales “extraídas” de un libro…).

El intríngulis del asunto era despegar las hojas unas de otras, pues gran parte del libro no era más que una masa caótica de cuero podrido.

Teniendo en cuenta lo que ha llovido (en Irlanda) desde entonces, parece que el Salterio no se ha podido reconstruir completamente, como se deseaba según los enlaces (ya rotos) que existían en 2012, cuando se redactó esta entrada.

Al menos se puede ver la letra, una bonita uncial mayúscula irlandesa, típica del s. VIII, lo cual determinó la datación del hallazgo. La delicadísima restauración que sufrió esta “lasaña de manuscrito” permite ver que la caligrafía era de lo mejorcito de la caligrafía monástica insular.

El Salterio había sido depositado en la turbera dentro de un bolso de piel de cerdo y tapado (todo junto, entiendo) con una piel de ternero. Al parecer, no es la primera vez que se encontraban objetos litúrgicos cristianos arrojados con cierto cuidado (envueltos o dentro de bolsos) en turberas. Parece difícil saber si tal cosa obedecía a un comportamiento ritual o si se trata de una ocultación o pérdida.

De todos modos, esto ya es curioso, pero lo dejaremos para otro día…

Lo que sí resulta extraño es que se encontrase casi intacta (pero desmenuzada por la humedad, el tiempo, la presión y la forma del descubrimiento) la cubierta del libro, que es la que llevaba papiro egipcio, pegado por dentro para dar consistencia al cuero del que está hecha. Sería la primera prueba de las relaciones mediterráneas del monasticismo irlandés. Mi curiosidad al respecto sigue insatisfecha: no he encontrado ni mú sobre este material tan llamativo. Probablemente fue imposible de analizar.

La bolsa donde estaba el libro se cerraba por medio de una lengueta con botones de hueso, como se ve en la reconstrucción. Se piensa que esta bolsa estaba teñida con un pigmento basado en carbón, es decir, que tenía un tono más bien negruzco.

En la web del Museo Nacional podéis ver imágenes de la recuperación de la cubierta y de alguna página del hallazgo, así como una recreación de las circunstancias mecánicas del mismo… Las imágenes no corresponden al Salterio (pues se ve el Cathach, se ve el Libro de Kells, se ve el Dimma…), pero hay unas fotos detalladas de las hojas que se han podido recuperar, acompañadas con su texto en latín y en inglés de los salmos. El Salterio, en su momento, pudo tener alguna de esas coloridas ilustraciones de tales libros, pero se ve que no ha podido ser recuperado mucho más que esos fragmentos de páginas.

Por proximidad geográfica con el lugar donde se encontró, es posible que el libro fuese copiado en Lorrha o en Terryglas, o en alguno de los grandes monasterios de la ribera del Shannon, donde estaba pujante la industria de la copia de libros “para llevar”. Por otro lado, a mi me parece que el cuidado que se observa en las partes de escritura que pueden verse, indican que no era un libro de Salmos para llevar (aparte del tamaño y la cantidad de hojas que se estiman) sino que quizá tenía uso litúrgico.

En academia.edu via JSTOR se puede bajar un PDF gratis acerca del Salterio (5 pp.). En youtube también hay varios videos sobre el asunto. El más interesante puede ser este de 2014. Hay otro, que todavía no he visto, con una charla académica sobre el particular.

 

Un plan (urgente) para la protección de los castros asturianos – Nortes | Centradas en la periferia


El abandono del castro de Mohías en Coaña es un nuevo síntoma de que algo grave falla en los últimos años en la gestión del patrimonio arqueológico castreño. Del patrimonio castreño y de otros patrimonios de España, me parece (añade Mujerárbol). Un gran reportaje en “Nortes”, a cargo del arqueólogo Rubén Montes. Porque la divulgación […]

Delicias arqueológicas visuales


Por medio de mis contactos FB me he encontrado dos cosillas que quiero compartir.

Se trata de visualización en 3D y reconstrucción informática de objetos y sitios arqueológicos. No todo va a ser quejarse, expolio y pachuf en la Arqueología española…

Detalle de la Dama real (wiki commons)

La primera es esta de la Dama Oferente del Cerro de los Santos, una delicia ibérica, menos “guapachosa” que la de Elche pero tan impresionante y real que causa sensación su hieratismo. Se la puede ver desde varias posiciones y además aumentar la cercania para observar los detalles, como por ejemplo los anillos que lleva en los dedos. Un buen ejercicio a cargo de Evaristo Gestoso.(1)

La segunda es esta reconstrucción virtual de un yacimiento-sitio monumental al aire libre que conozco bien, aunque hace ya tiempo que no lo visito (me pondré las pilas en cuanto me se pase el trancazo) Segóbriga, en Cuenca. Ojito, que la reconstrucción es casi tan grande como el territorio: tengo la pantalla puesta al 75% ¡y aún no puedo ver todo el conjunto! Hay varias pestañas para cambiar a distintas zonas del yacimiento. Pinchar en los sitios marcados y vereis detalles y reconstrucciones nunca vistas del yacimiento: videos en 3D, dibujos, alzados…

Además de Segóbriga se pueden ver otros yacimientos, como la misma Pompeya o la Villa romana de la Olmeda, sitio que si no conocen ¡ya tardan!

Todo esto es un fantástico trabajo de Balawat, un grupo para la comunicación multimedia de arqueología que ha trabajado en medios audivisuales para la musealización de instituciones como el Museo de Oviedo. La sede de la empresa se encuentra en un pueblo de los Montes de Toledo O_o ¿aislados? Me río yo. ¡Excelente!


(1) Evaristo Gestoso, personaje entrañable de la antigua Celtiberia y amigo (aunque no le conocí tanto como debiera) murió hace pocos años. Actualizo esta entrada en honor a Maribel Molina Rey. (La entrada era de 11 Noviembre 2014, a las 12:16)

Manais bréfnech


Leyendo este artículo sobre hachas vikingas -el portal es estupendísimo, no os perdais los videos (creo que ya hablé de esto en otra entrada, hace tiempo) me ha saltado una idea sobre las “lanzas con anillos” que menciona el Táin en algún lado.

En el excelente librito de J.P. Mallory & aa.vv. “Aspects of the Táin” (1992) se da escasísima credibilidad arqueológica a las “puntas de lanza con anillos” que aparecen en TBC I y TBC II. No sé si esta noticia podría ser una actualización de esa mirada (por eso la re-publico) pero claro… estamos hablando de una “duración larga” de la E. Hierro y de que al fin y al cabo la denominación edaddelhierro no deja de ser un remoquete de los arqueólogos, una cajita, vamos a decir. De ahí mi broma final. Tal vez merece la pena volver a pensar esas cosas… pero bueno: esta entrada vino precisamente (hace 4 años) por el aspecto visual de esas armas.

Le llaman “manais bréfnech” y lo traducen como “lanzas con anillos”. En el Togail Bruidne Dá Derga también se mencionan armas con anillos, y por supuesto, se mencionan en el Táin (I y II).

Bueno: pues parece que existían armas vikingas con anillos… pero a lo mejor no se trataba de orejetas ni ganchos como sugiere la traducción de TBDD y algunos han repetido. La foto lo muestra claramente.

El objetivo era proteger el astil del hacha, y en el caso irlandés, el de la lanza. Lo cual me lleva a pensar que tenía que ser algún tipo de pica, una lanza “larga” susceptible de sufrir golpetazos que la partieran. O sea, que no serían para arrojarse, sino para ser usadas en ataque a “corta” distancia.

No soy ningún especialista en estos objetos, pero ahí queda la cosa.

Bueno, no queda: mirando los videos (y las fotos) he visto otra cosa que se menciona en el Táin: saltar por encima de (la punta de) una lanza. Uno de los juegos habituales de CúChulainn, que ya hace tiempo se identificaron con “artes marciales”; lo son, pero de esas, no de los chinos.

Todo indica que, en efecto: el mundo del Táin era de la Edad de Hierro… pero más adelante; sobre el siglo VIII o IX EC.

Es que la Edad del Hierro terminó en Europa después de la I Guerra Mundial, ojito 😉

La domus aurea de Neron


 

Entrada al sitio

Acabo de leer que han abierto temporalmente este auténtico monumento arqueológico. En la entrada se dan detalles de la cosa, útiles para los que vayan/estén en Roma, ¡snif!

Los que tendremos que conformarnos con el Mar del Ontígola, no podremos ver fácilmente el enorme edificio de Nerón.

En este enlace (en inglés) podéis ver algunas fotos y apreciar lo que se puede conservar debajo del subsuelo de la Ciudad Eterna, y los problemas que el subsuelo ocasiona. A mi me ha impresionado ver la escala, en las fotos.