Cunqueiro en su propia voz


Image by <a href="https://pixabay.com/users/Free-Photos-242387/?utm_source=link-attribution&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=image&amp;utm_content=828954">Free-Photos</a> from <a href="https://pixabay.com/?utm_source=link-attribution&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=image&amp;utm_content=828954">Pixabay</a>
Image by Free-Photos from Pixabay

Ayer alguien compartió en FB este programa de RNE (2012) en el que podemos escuchar la propia voz de Cunqueiro (grabadas mucho antes, claro, puesto que murió en el 81) contando cosas sobre sí mismo y sobre el origen de su maravillosa fantasía literaria.

En la misma página viene un enlace a un video del viejo programa de TVE “Imprescindibles”, dirigido en este caso por Antón Reixa, en el que vemos intervenciones no solamente de Cunqueiro (ofrecidas en “A fondo” RTVE, 1987), sino de Luis Mateo Díez, José María Merino, Nélida Piñón y otros autores actuales que han querido recoger su herencia poética y que hablan de la obra inmortal del poeta que nunca olvidó los días de lluvia.

Poeta, escritor de prosa, periodista (a su pesar), autor de obras de teatro… Es delicioso escuchar sus recuerdos de infancia y aún más, escucharle leer fragmentos de su obras o dar opiniones sobre cosas diversas: su familia, las dificultades de la escritura periodística, la comida…

“Dominado por la propia fantasía” y poeta incluso cuando escribía en prosa, Cunqueiro enriqueció la lengua gallega y recamó la española, se dice en el programa. Una frase acertadísima. Lo he leido en las dos y no sé con cual me quedo, porque ya sabéis que el gallego es el único idioma que puedo escuchar según voy leyendo, lo cual debe de ser magia.

Photo by Eutah Mizushima on Unsplash

La dramatización de “El Hombre que se parecía a Orestes” que se escucha en el programa fue la que seguí en RNE (¡caray, en 1977!) y fue la primera vez que disfruté de la fantasía de este magnífico autor, que desde entonces he seguido, a trompicones, pero siempre con placer y, sobre todo, con añoranza de la lluvia.

Mucha añoranza de la lluvia.

 

Fiestas


ilustración, fiestas, tesoro, Villena
Mezcla de Tiempo en el cartel anunciador de la fiesta, ¡maravilloso!

Estuve estos días atrás en la fiesta de Moros y Cristianos de Villena, a la que durante dos años he querido asistir y hasta ahora no pude.

Lo único que poseía para juzgarla eran las “confesiones” de los fiesteros locales, que me animaban a ver el entusiasmo con el que la gente de ese pueblo de Levante desarrolla ese tipo de rituales. ¡Y vaya que era entusiasmo!

Este año tuve como pretexto el que un premio cultural de la localidad haya sido concedido a una buena amiga, así que la celebración iba a ser doble.

Siendo como soy una pizca norteña, los levantinos siempre me han parecido unos exagerados. Mi sordera no me aconseja ir a Las Fallas (que me parecen un despliegue de lujazo innombrable, solo superado por el ruido petarderil), aunque confieso estar enamorada de Valencia y de todo Levante.

Este tipo de fiestas son un lujo cultural. Porque encontrar, como en Villena, gente que a lo largo de un año prepara un desfile de luz, color y música, que dura horas (con distintos escenarios en varios días), en el que participa TODO el mundo (33.968 habitantes en 2017) sin barbaridades resaltables. Es decir: sin rotura sistemática de mobiliario urbano, sin ruidaco, sin suciedad excesiva, sin reivindicaciones extemporáneas, sin borrachuzos tirados en el suelo en horario infantil… es un lujo que debería cuidarse per se, en estos tiempos de pasividad y vida virtual, tanto como cualquier tesoro tangible.

En lugares que conozco más cerca, cualquier “feria” o pre-cena de Navidad es una molestia infumable de ruido, adolescentes sentados por el suelo lleno de meados y vidrios rotos, y horas incansables de chun-chun-non-stop y obligatorio. O un suceso lastrado por la formalidad institucional y el significado ya perdido. Y nadie participa más allá… (yo tampoco, conste).

Claro que para música, hay gustos diversos… a condición de que se sepa distinguir entre un pedo y una cavatina(1).😛 Esta sorda que lo es, distingue. Gracias, San Beethoven.  Leer más »

Delicia musical


No sé si me suena a alguna película, el caso es que es una música atmosférica maravillosa y algunos la han rotulado “Klezmer sinfónico”. Yo creo que va más allá, mucho más allá. Y más en los días tristes estos…

Ciprés calvo


Ciprés Calvo del Estanque del Retiro de Madrid

Hace mucho que le dediqué unos posts a los árboles vivos más antiguos de la Tierra (etiqueta “árboles”). Por suerte, parece que todavía pueden encontrarse algunos ejemplares vivo y dignos de la categoría de abuelos.

Y cuando los que se encuentran pertenecen a especies que veo casi todos los días… pues mejor. Bueno, “especies” o variedades o lo que sea, o cualquiera que sea la cajita clasificatoria donde los metemos.

Aquí una hermosa noticia sobre la antiguedad de algunos ejemplares de ciprés calvo (taxodium distichum) o ciprés de los pantanos, en su hábitat original americano.

Y en la foto, un ciprés de los pantanos traído de allí a los jardines de Madrid. Bastante conocido, me parece, ¿no?

Otoño 2015. T.mucronatum en Aranjuez

Otras imágenes de taxodium, pero de la variedad mucronatum se encuentran taaaan cerquita de mí…

 

 

Canturreos


Photo by Rui Neves from Pexels

Debe de haber un lenguaje secreto en el movimiento y sobre todo, el canto de los pájaros.

Aún no soy capaz de identificarlos a simple vista, ¡pues menuda vista tengo!

Hoy vi fugazmente un mosquitero en la orilla del rio. La lavandera competía  en movimiento armonioso con un mirlo, entre las fuentes barrocas.

Capto formas de moverse que diferencian a unos de otros. Esta mañana vi pasar tres aves blancas, grandes, en dirección Sur, seguramente hacia el Mar del Ontígola. El blanco delataba que no eran palomas y la lejanía que no podían ser gorriones. Imagino que garcetas, porque no tenían forma de cigüeñas.

Luego, pasaron muchos “aviones de gasolina” (naves aéreas con marca comercial) que se diferencian en tosquedad y poca elegancia de los auténticos aviones, cuyas acrobacias en el reducido espacio del patio, me fascinan todas las mañanas.

Y el domingo tuve acompañamiento musical todo el día con los apasionados canturreos de un mirlo, que lo hacía subido en las antenas de las casas de enfrente. Qué locura y qué pasión en sus fraseos, que a veces me recordaban una charla entre mujeres enfadadas. Seguro que lo que dice se parece mucho a lo que dirían las mujeres enfadadas (“¡…y tú guarrrrra!”); pero, la verdad: ayer no lo ví y lo eché de menos. Y hoy solo le he escuchado un ratito. ¿Por qué no canta más a menudo?

Ya, ya sé que tiene que haber una razón biológica, pero es que yo soy escribidora de cuentos, no bióloga. Y soy impaciente con el tiempo que pasa y las bellezas que se me escapan a toda velocidad.