Avecillas del señor


Cara sur del Pico Almanzor. Foto Mujerárbol

Estupendo día el que pasé ayer observando pajarerío por las estepas y los embalses de Toledo, al sur de Gredos.

Una delicia por la cantidad de especies vistas (entre todos, más de 50)… y medio vistas por moi, porque el ojo de una es el que es y los bichos no se están quietos). Incluso por el clima, porque temía que fuera a caer una buena manta de agua y resulta que lo mas gordo nos pilló trasladando la castra desde el embalse de Navalcán hacia el del Rincón, donde hicimos las últimas observaciones con un sol poniente espectacular. ¡Y una maravilla por la compañía, claro!

«Pajareo» para todas las edades (y número de patas).

Íbamos a ver grullas, y resulta que además de en vuelo, también las pudimos ver en el suelo. Una maravilla comprobar su tamaño y elegancia, y la tipica triada: macho, hembra y pollo crecidito.

¡Y qué decir de ver nada menos que buitres leonados posados en sendos postes de alta tensión! Los buitres negros también acompañaron, además de otros pájaros grandes grandes, pero ya familiares como los cormoranes, las garzas reales o los aguiluchos laguneros. Pero la gran sorpresa fue un águila Imperial posada en una rama en una ladera. Eran claramente visibles sus principales características, forma y color. Pero las fotos eran imposibles a pesar del telescopio.

En fin, que me lo pasé como los indios. A ver si esta navidad soluciono lo de los medios.

La vidriera escandalosa


Uno de los paneles del «escándalo». Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19332247

Como ya dije en la entrada anterior acerca del gremio de artistas irlandeses del vidrio emplomado que formaron An Tur Gloine (La Torre de Cristal), a principios de siglo se produjo en Irlanda una explosión de este arte, principalmente unido a la decoración de edificios religiosos, pero también civiles.

A poco de la creación del Estado Libre de Irlanda (en Diciembre de 1922) a los políticos de la nueva nación se les ocurrió nada menos que regalar a la Sociedad de Naciones (radicada entonces en Ginebra) un algo que representara la vitalidad y la cultura del nuevo miembro del afamado club, y que contribuyera con ello a destacar sobre su vieja tutora y todavía madrastra, Gran Bretaña. La empresa consistía en nada menos que cubrir cinco grandes vanos de un edificio de la delegación de Ginebra con vidrieras emplomadas.

El caso es que al final, la obra fue aceptada por la OIT, Organización Internacional del Trabajo, una de las delegaciones de la Sociedad de Naciones, que también estaba en Ginebra (y todavía sigue en el mismo emplazamiento, aunque ahora pertenece a la ONU).

Harry Clarke. Wikimedia commons

En 1925 se dio un presupuesto para la obra y en ese mismo año se contactó con el taller de Harry Clarke, un vidriero e ilustrador irlandés radicado en Dublin, que por entonces estaba en el no-va-más de su fama, así que el trabajo se puso en marcha cuando comitente y taller se pusieron de acuerdo en que se haría. Formado en el Arts & Crafts y, por tradición familar, en la vidriería religiosa, Harry Clarke estaba influenciado también por el Art Nouveau que había conocido viajando por París y otros países europeos -también por España. 

Una vez inspeccionado el sitio donde iba a situarse la obra, Clarke aceptó el encargo y se puso a pensar el tema, decidiendo que tendría que ver con la Fantasía y no necesariamente con el Trabajo, y tampoco con el paisaje o las tradiciones irlandesas, para mayor libertad creativa.

Así que decidió dedicar cada panel a un escritor irlandés moderno, de forma que habría 15 paneles representativos de la obra de otros tantos autores, muchos de ellos amigos suyos, entre los que cabe destacar G. B. Shaw, Seán O’Casey, Patrick Pearse, Liam O’Flaherty y otros más conocidos para los lectores españoles como Synge, Yeats, Lady Gregory y James Joyce.Leer más »

Libro: El Griego


 

El Expolio. El Greco – Pictorpedia, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=46661432

Estaba intent hacer una reseña del libro con ese título, de Jesús Fernández Santos (ed. 1985) que he leído hace poco, aunque llevaba en mi biblioteca algunos años y lo había leído cuando era joven en indocumentada.

El libro me ha gustado bastante. Se trata de una obra coral en la que otros protagonistas que viven en la casa del pintor, hablan y dibujan un escenario que nos llevan por la glorias y las miserias Imperiales de la época dorada y por los interiores domésticos de la casa habitada por ese misterioso extranjero, por Jerónima y por el hijo y aprendiz del pintor, además de unos secundarios que ganan protagonismo a medida que se desenvuelve el libro. Predominan las miserias domésticas, en una casa llena de silencios y de gestos, que alberga a cierto alacrán, que no es el que parece, muy de época y de idiosincrasia.

Otra casa, El Cigarral, nos proporciona los detalles de la vida pública de Toledo y de España en aquellos momentos históricos, tan importantes y deslumbrantes.

Eso sí, me parece que el final no redondea al protagonista a quien conocemos más por las voces y los hechos de otros… pero es que claro, la suya no era voz, que era mirada.

En definitiva, una gran novela histórica cuando aún no existía el «boom» del género, que lo ha llevado a estereotiparse, lo cual hace que este «Griego» me guste el doble.

Consulté con el oráculo de Delfos-Google y me encontré esta reseña de la novela hecha por otro novelista al que admiro, y del que tengo dos grandes obras, Vintila Horia.

Resulta que Horia -un Guenoniano según la wiki- también tiene una novela sobe el Greco: «Una tumba en el cielo», publicada (edición completa) en 2010 (teniendo en cuenta que el autor falleció en 1992). Su punto de vista, en la reseña de la de Fernández Santos, es totalmente nuevo, a pesar de las fechas.

Lean ustedes lo que quieran sobre Horia, y si no quieren meterse en fregaos que vienen desde la Segunda Guerra Mundial, lean la novela de Fernández Santos y, sobre todo, vean obras de El Greco. Recuerdo estar en medio de una riada de turistas en Toledo, mirando fijamente a uno de los Apóstoles durante una exposición de esta temática biza… digo «Greciana», a la que me llevó una amiga. Fascinada del todo, y lejos de aquel momento, metida en esos fondos extraños, incluso cuando eran «imitación» -qué bobada he dicho- del tenebrismo, y en esas miradas diluidas en La Visión.

La aparición de Vintila Horia en este «caso» me hizo pensar en otras épocas tenebrosas, o al menos, convulsas… A veces, me pasa cada cosa, amigos…

Voy a darme una vuelta.

Escuchar


Un corto video con la marca gráfica de los cantos de algunos pajaretes, es maravilloso. Cuenta también la voz tranquila del presentador, y la buena lectura, con sus pausas y todo. Perfecto para quienes tenemos que utilizar cacharritos dentro de la oreja. Muchas veces me pregunto si es del oído «popular» y tradicional de donde […]

Poesia robada


(Foto de Suzy Hazelwood en Pexels)

Me estoy aficionando a leer poesía a través de los recortes poéticos que ciertas gentes -unas más cerca de la literatura, otras más lejos- ponen en sus muros feisbukeros. Creo que ya lo he contado.
Hoy (16/2/2021) se produce la triste noticia de la muerte del autor de ésta, un poeta bilingüe español/catalán, premio Cervantes del 2019: Joan Margarit.
Me figuro que a uno le resuenan mejor ciertas palabras o ideas en según qué momentos.

NO TIRES LAS CARTAS DE AMOR
No tires las cartas de amor
Ellas no te abandonarán.
El tiempo pasará, se borrará el deseo
-esta flecha de sombra-
y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,
se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.
Caerán los años. Te cansarán los libros.
Descenderás aún más
e, incluso, perderás la poesía.
El ruido de ciudad en los cristales
acabará por ser tu única música,
y las cartas de amor que habrás guardado
serán tu última literatura.
        (Joan Margarit.)

Táin traído (a la plaza)


En el agua. Lo más Táin (imagen: Pinterest)

Hace tiempo que escribí una entrada sobre «El Táin de Manuel Sánchez» enlazando con otra música, una que entonces me gustaba mucho. Me parece que la entrada ya no está, era muy antigua, verdaderamente (¿anterior a 2010?).

Estos días, que ando llorisqueando por la pérdida de mis viejos vinilos & CDs, he vuelto a acordarme de la canción. Así que actualizo el tema, porque está a tono con la leyenda que no me abandona (ni yo a ella), como ya habréis notado…

A pesar de que la versión de García Lorca y La Argentinita está muy bien y en el youtube se puede leer la letra (¿adaptada por el poeta?), prefiero este Táin más primitivo y celtibérico con «toriza», y con los detalles propios aportados por el gran Joaquin Díaz, cuya voz en solitario se me antoja muy adecuada al tema, aparte de que siempre me pareció muy bonita.

El camino que los mozos hacen buscando al toro, y sobre todo, el encuentro con el mayoral… vamos… Tiene hasta su episodio en el texto primitivo y le falta una uña para que el mayoral original diga lo que dice éste, por lo cual merece la muerte a manos de… de ese. El carro donde traen al heroe muerto, ya es superior. Si la transcripción del romance por los folkloristas y demás es buena, la mención al lado izquierdo es… MUY Táin, aunque queda un poquito emborronada.

En esta otra versión -que me gusta menos- hay un colofón un poco extraño: la Madre del muerto (?) busca al toro ¿para matarlo como venganza? Solo quedan los berridos.

Si el colofón pertenece al original o no, ya no me pronuncio, que en esta entrada no es ese mi objetivo. No está mal como mitología, ¿eh?