Leyendo


Me he decidido a abrir una nueva categoría que aparecerá en el menú de cabecera: “Voy leyendo”.

En “Voy leyendo” aparecerán reseñas y recomendaciones de novelas, de ensayos y de otras cosas que he ido y voy a ir leyendo a lo largo de… de lo que me quede de vista y de blog. Porque me gusta leer tanto como me apasiona escribir. Ésto lo hago peor que aquéllo, pero una cosa complementa la otra y así, vamos tirando.

Algunas de las reseñas han aparecido en un grupo privado de Facebook llamado “Novela Histórica”. Pero como lo que leo yo es inter-géneros, aquí aparecerá de todo.

Soy de libros más que de autores, aunque a algunos autores los frecuento más a menudo por el hechizo que produce su escritura. Me pasa lo mismo con los géneros, aunque la novela histórica, sobre todo cuando se sale de lo normal, me gusta “por motivos personales”. Y cuando se comprueba que hay novelas que sin ser del género dan testimonio de un periodo histórico como no lo hace ninguna de las que cuadran al género, entonces más.

Eso le sucede a la magnífica “Historia de amor y oscuridad” de Amos Oz, que volveré a reseñar aquí, aunque ya lo hice en Agosto de hace tres años. Y a algunas otras obras, que no pretenden “enseñar historia” sino contar una historia bien contada, el desafío del filì por excelencia.

Os invito a pasaros de vez en cuando por aquí.

¡Ah! El plugin de WPress que debería insertar mis posts en Facebook está pocho, así que iré dando difusión a mano de las cosas que “voy leyendo”.

¡Contra los cachos de carne con ojos! (Es mi grito de guerra o “sluaghán”).

Aniversarios (que se olvidan)


Foto de Kaboompics .com en Pexels

El día 20 del mes de Septiembre hizo diez años que se publicaba en Word Press la primera entrada de Mujerárbol.

No era mi primer glob-glob sino que le entrada emigraba de otro que tuve en Blogger y éste de otro anterior, en la antiquísima Blogia.

Además, la editorial en la que publiqué mi libbbbbro en 2018 también me obsequió con un blogo (en WordPress) que… en fin, por ahí va navegando.

Así que fíjense sus señorías como anda una de recuerdos blogueriles, cuando se olvida de los cumpleaños de todos estos hijuelos… y también del veinte de setiembre de 2009. Es decir, que a finales de este mes, habremos cumplido once años desde que empezamos con este blogo y diez desde que empezamos con este otro, que he reabierto ahora. Pero en fin: cada cosa en su sitio, ¿eh?

Muchas, pero muchas veces a lo largo de cada año, me pregunto si cerrar o no Mujerárbol. No creo que  a la gente le importen las tontadas de una, aunque me he hecho un pequeño corralito (gracias, lectores) y me sirve de “diario personal” muchas veces. A mi me gusta pasar de cuando en vez, publicar ideas, tontacadas insomnios e historietas.

La presencia en la red desde 2009 a hoy ha cambiado muchísimo, ganando importancia las cosas más instantáneas y directas, más “visibles” en medio del ruido global (o sea, más trompeteras y repetitivas), más simples y más veloces… y sobre todo, menos engorrosas para el autor (a menos que sea profesional de algo) y para los lectores.

Las estadísticas de Mujerárbol son las que son, pero mi objetivo desde el principio no era hacerme “visible” en el planeta, sino entre unos cuantos seres humanos, entre los que quizá me contaba a mí misma. Así que estoy agradecida por la fidelidad o la genuina ingenuidad de quienes vienen a visitarme.

Foto de Alena Shekhovtcova en Pexels

Así que de momento, no cierra Mujerárbol, ni piensa hacerlo al año que viene (salvo fuerza mayor).

Como estamos ya en Navidad y próspero Año Nuevo, brindemos por otro año para Mujerárbol y por muuuchos más para sus seguidores.

Sláinte!

Muchos nueves


El 9-9-2019 he cerrado una etapa. ¡Cuántos nueves!

No lo he sabido hasta esta tarde, que llegué a la puerta de casa cargada con documentos, firmas y papeleos. Entonces, me he dado cuenta de que han pasado diecinueve años así, como de golpe, ¡blam! Sí, me he sentido más mayor.

He dejado atrás cosas, como si fueran viejos cordones, gurruños administrativos, rutinas de principio de mes y de periodo de tributación de Hacienda, cabreos, dolores de cabeza, asmas… y recuerdos. Los sintetizo en esta

pequeña galería.

El gato figura en ella: era (y sigue siendo) muy aficionado a fisgar por las ventanas.

No sé por qué me he centrado en las ventanas. En el trocito de cielo + tejados que se veían desde aquella ventana, por la que dudo que vuelva a mirar. Sin embargo, mi fantasma es posible que aún ronde por aquellas escaleras, igual que el de Pangur, aunque tanto uno como otra seguimos aún vivos… y coleando.

Ya veo una cosa mejor que he conquistado: un campo más amplio de visión del cielo.

 

Reapertura y cierre


Ángeles de todas clases

He vuelto a abrir, aunque sea por un tiempito, el blog de “Tudu y amigos”.

En su origen no era más que un divertimento un poco obsesivo, con una primitiva tableta gráfica y un maravilloso software de dibujo y pintura digital, ArtRage. Eso fue en 2011. Ha estado cerrado, con intermitencia, hasta el 2017 en que hice un par de páginas más (yo las llamo “planchas” porque en su origen eran para ser impresas) y he vuelto a añadir dos más en este año.

Sinceramente, no quiero dejarlo abierto per saecula… porque postear una vez cada dos años ya es excesiva vagancia. Así que voy a cerrar el blog un día de estos, a pesar de que me gusta hacer monigotes y de que si sigo con esta historieta, la pondré en otro lado o aquí mismo. Por evitar duplicidades, como dicen los de la campaña electoral…

De momento, le he puesto una licencia CC y estoy tratando de marcar todos los dibujos con algun software de marca de agua.

A ver en qué quedamos.

Volvamos


¡Uf, qué retraso de blogo llevo!

Y no digo nada del “otro”, el editorial…

Se llama depresión de primavera. Y ojo útil empeñado en hacerse inútil con tanto lagrimeo y conjuntivitis. En fin: ya vamos pa’viejas.

Hasta se me ha pasado blogo-celebrar el día de San Patricio, que me lo tomé con pachorra irlandesa y amigos. No así Vox Hiberionacum, que les mandó un zapatillazo a los que lee(mos) demasiado por encima las fuentes (irlandesas). En su tuitele les manda algo más que zapatillazos; pero como yo no tengo tal máquina (ni falta que me hace) lo leo, me parto y me mondo, y nada más.

Esta primavera está dejándome muy perezosa. A pesar de todo, sigo escribiendo -hay un proyecto a medio gas- especialmente los relatos breves de los que tenéis una muestra en el menú “Relatos breves”. También dibujando, con la gran noticia que pronto saldrá a la luz: ¡Zurdo ha vuelto! por segunda vez.

El también, con algo de depresión causada por elementos incomprensibles de su personalidad virtual y mágica.

(El señor que está detrás, tó asustao, no es Rajoy)