Ciudades destruidas


Foto de neil kelly en Pexels

Hoy he mirado dos veces el terrorífico video que enlacé en mi entrada “Así murió Pompeya”. ¿No es fascinante el horror que sugiere el ruido?

Pienso que no hacen falta volcanes para destruir una ciudad. Hay cosas igual de malas.

He visto este artículo en el Irish Times y me ha sugerido la idea de otra ciudad cuyo cambio apunta a una desaparición de todo aquello que la hizo mía desde… que yo tenía once años. Dublín no es, porque hace ya demasiado que no voy y me temo lo peor (el artículo del IT me indica que los temores son ciertos).

Pero a Santander le está pasando lo mismo. El centro ha perdido mucho de su comercio tradicional, baretos incluidos (¡ay, Gelín!) y en el centro proliferan como setas tiendas de moñerías pseudoelegantes (o pseudopijas, no sé). Sin embargo, mi librería favorita, ha desaparecido por partida doble.

Las ciudades son también lugares de memoria personal, de afectos urbanos, no solo con las personas que conociste allí o acá, sino con el paisaje, con las calles (¡ay, Perines!), con los comercios o los bares que visitabas. Una esquina, un pasadizo, un cine… ayer un familiar y yo tuvimos que echar mano de Postureocantabro para situar algunas de las salas de cine donde nos divertimos en los veranos de los 70 y 80, no digo ya de los 90, cuando residí allí a lo largo de varios años. Usar Google maps no nos servía de nada.

Luego, por la noche, alguien en un blog amigo compartió un escalofriante video de calles de una ciudad estadounidense llenas de basura y de gente drogada….

Del artículo del IrishTimes destaqué este fragmento:

In Speak Softly, Go Far I question the psychological impacts – on the individual and on society – of living in the cities in which the realms of possibility are so severely curtailed, and in which the future becomes nearly impossible to imagine.

“Ciudades en las cuales los reinos de la posibilidad se encuentran tan severamente restringidos” dice lo subrayado en naranja.

Libertad, divino tesoro.

Nosotros somos Pompeya, pero también somos los volcanes.

 

Desde el borde del mar


Foto Mujerárbol.

Llevo unos días de vacaciones familiares en Santander. Lo habitual en mi historia. 

La conexión de internet es más bien precaria, así que es complicado escribir en el blogo.

Para rellenar el tiempo, me dedico a escribir, dibujar y leer, y a disfrutar del clima y del paisaje, sin olvidar mirar a menudo al cielo en busca de las aves habituales de esta zona. De momento ya tengo en la lista charranes comunes, bísbitas y un cernícalo “urbano” que merodea el barrio, aunque ayer pudimos ver un milano con caza en el pico: la víctima iba soltando plumas en todo el trayecto. 

By Mujerárbol 7/2021

 A pesar del crecimiento urbanístico de la fealdad arquitectónica (variedad gris+negro) aún hay un buen trecho de terreno de prados y arbolado que alberga vida pajaril y de la que permite vivir a la pajarera. Y sabemos por info de amigos que en la misma ciudad algunas aves rapaces crían y prosperan. Me queda por visitar alguna zona natural para ver aves marinas, amplio planeta desconocido para este árbol de secano. 

Hoy, que un pequeño accidente me tiene con una rodilla en “cuarentena”, he estado viendo en TVE la Altamira de Hugh Hudson, “la de Antonio Banderas”, quien se lleva el protagonismo de la historia, lo cual me pareció muy acertado cuando la ví por primera vez, a poco de estrenarse. Aproveché la ocasión para fijarme un poco más y hacer esta reseñoide secundaria.

Me parece que la peli se queda un poquito escasa acerca del empuje que debió de tener el original Sanz de Sautuola, ya que defendió con su propio argumentario (que para la época y un “amateur” no estaba nada mal) la autenticidad de las pinturas de la famosa cueva, ante el desprecio del mundo científico “extrahispano”… que me parece que eso, lo hispano, debió de pesar mucho más entre sus oponentes que los argumentos religiosos, flojamente representados en el film por el estamento eclesiástico (teniendo en cuenta que uno de los primeros investigadores de Altamira fue… el abate Brehuil, primero de una serie de sacerdotes-prehistoriadores), y los científicos, que aparecen prácticamente iguales que los del investigador español. Tan básicos como superados hoy día.

By Mujerárbol 7/2020

Ese enfrentamiento entre investigadores, que tenía que haber sido el meollo de la película, falla, lo cual hace perder fuerza a la trama principal frente a las otras dos.

La que corresponde a la vida personal del investigador está bien y es importante en la historia y en una peli de “biografia”, aparte del papel de la “descubridora”, la niña María, que me parece muy bien interpretada. Por eso, lo que me gustaron mucho las escenas oníricas con los bisontes y el frío glacial… que rodea a la nena.

Creo que se podía haber hecho una mejor historia con las dos grandes tramas: la discusión científica (no la discusión creencia religiosa-ciencia, precisamente) y el “papelón” de Carthaillac, un envidioso de libro que se disculpó “tarde, mal y nunca” y a quien no vemos claramente en el film.

Dejo aquí un par de fotos de las que he hecho estos días y una de hace dos años, tomada precisamente en el MUPAC, que suelo visitar cada vez que vengo a esta ciudad… esta vez no, precisamente, pero porque la imagen que quería captar de la Prehistoria cantábrica ya está suficientemente fija en mi memoria y solamente me falta ponerla por escrito. Y porque no soporto los mostradores altos.

 

 

Novela y ficción visual histórica


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Image: https://as01.epimg.net/epik/imagenes/2019/06/16/portada.jpg 
No sé ni de qué serie es.

Hoy traigo al blogo dos cositas acerca de la popularización de “lo medieval” en la literatura y en los medios audiovisuales.

Ambas cosas son en lengua inglesa y tratan del punto de vista anglosajón; aunque, en cuestión de la novela, seguro que algunas las hemos leído en versión española, puesto que son clásicos: Robin Hood, Ivanhoe, etc.

Lo otro también es posible que algunos lo hayáis visto, porque las series alimentan nuestras soledades pandémicas. No las mías, dicho sea de paso: apenas veo la TV, muy apenas. Pero creo que es buena cosa ver a) historia de la novela histórica (o algo así) y b) las dificultades de adaptar una buena novela (o varias) de un gran autor a la TV.

Este segundo artículo me ha gustado precisamente por eso, porque se detectan las dificultades, que no siempre tienen que ver con aquello en lo que los historiadores solemos fijarnos. En el fondo, los historiadores somos unos pessaos de mucho cuidao, y a lo mejor… no conviene serlo tanto. Nu tengo una idea clara. En general, si una peli está “bien hecha” los detalles importan menos y la acción de la ficción te envuelve y no te das cuenta. A menos que el romano vaya en patinete… Muchos se fijan en los avatares del protagonista o los secundarios; yo me fijo más en el desarrollo de la historia.

Sí que tengo una idea clara: en el lado “novela” se les ha olvidado una, que para mí es clave. El Cuchulain de Muirthemne de Lady Augusta Gregoria. Un culebrón… peligroso.