El poder de la música


Foto: Cabo Menor. Mujerárbol

Suelo trabajar escuchando de fondo alguna música suave, que no sea muy descriptiva, ni demasiado… a ver cómo lo digo… Vale, solo oigo medio bien con un oído (auriculares clásicos al canto), así que algunas me suenan raras, como desafinadas, pues se me escapan los tonos que mi oído no capta. 

Modern Classical (no hay unanimidad estética en esta etiqueta), chillout, jazz downtempo, spaced (ambient, o como se diga), escuchar a Cecilia Bartoli o algún contratenor (siempre autores del Barroco), son las cosas que prefiero, sin dar de lado otras, como las bandas sonoras de pelis que nunca he visto.

Suelo oirlo en streaming y, en general, Spotify no me hace gracia, salvo para escuchar algún álbum concreto…

Lo malo es que muchas veces se me va la cabeza adonde sugiere la música y no adonde debería de estar, en el trabajo concreto. A veces, “la ida” me da bofetón de pasado y rasguño de presente, y me tengo que ir a llorar a otro lado.

Hoy me ha pasado con esta. Es el poder de la música.

 

Cambiar de registro


Mi pecho sabe a salmón” Amaranta Batel. Amazon, papel, año 2020

… o también para registrar por sitios escondiditos…

He sonreído, me ha hecho pensar algunas cosas mías, me he reído, me he identificado con la protagonista que, por cierto, se abstiene de discursos de empoderamiento femenino y va ella sola y se tira a la piscina, con todo y con el corazón (y el cerebro) por delante… y he vuelto a sonreír.

Una novelilla para un fin de semana, sin mayores aspavientos. Una recomendación que me hicieron, bienvenida en tiempos pandemonios.

Pensé que una novela que se presenta como “erótica” y que advierte de que contiene escenas sexuales explícitas iba a ser un bodrio verbenero, pero resulta que no, que está escrita con delicadeza y sin amaneramiento, ingredientes que se agradecen en ese tipo de literatura.

Una historia de hoy y de la “crisis de los…” ¿40, 50, 60? en una mujer protagonista que llega justo en el momento adecuado para mí. ¡Miel sobre… lecho de salmón con hojuelas!

Hala. Para desoxidar, nada mejor que el Omega 3.

Imbecilidad y progreso


¿Verdad que parece una contradicción de términos? Pues es la realidad. Involución. El Prof. Sosa-Wagner alerta de la receta… que algunos quieren: Hay que limpiar la Historia, manchada por Ejércitos infectos, hay que meter la Historia misma en los hondones de sus rincones oscuros, entre sus ruinas suburbiales, hay que sepultar sus fracasos y sus […]

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Ayer, visualizando un reportaje muy bien hecho acerca de una de las tertulias literarias más influyentes en su momento y su sector -el mundo de la Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción- me acordé de los tiempos en que yo también era tertuliana.

La nuestra no era una tertulia tan influyente, aunque sí igual de animada. O bueno, eso era lo que me parecía a mí, que acudía de vez en cuando. El lugar de encuentro estaba a muchos kilómetros de mi residencia, pero cuando conseguía aprovechar algún puente, fiesta o vacación y largarme para allá, siempre lo daba por bueno. Era estar entre amigos, charlando de las cosas que nos gustaban y “arreglando el mundo a golpe de…” ¿de cervezas? ¿de calcetines? Sin duda de ilusión por construir algo.Leer más »

Limpiar y dar esplendor


Estoy pasándole el plumero a Mujerárbol. Ya sabéis que eso me encanta. Lo primero, como siempre, probar otro color de fondo, mi vicio privado. De momento, he eliminado etiquetas bobas y apartados que con el tiempo han empezado a sobrar. Más adelante veremos si modernizamos alguna cosilla. ¡Ah! he comprobado que los enlaces llevan a […]