Dándome ánimos


Los lectores de Toledo dándome ánimos… como escritora. A ver si va a ser que los “poderes públicos” (cada vez más púbicos y menos lo otro) creen que por vivir en un pueblo de La Mancha manchega solo se pueden leer periódicos deportivos, o que por pertenecer a este o aquel grupo, solamente ves Telecirco […]

Volvamos


¡Uf, qué retraso de blogo llevo!

Y no digo nada del “otro”, el editorial…

Se llama depresión de primavera. Y ojo útil empeñado en hacerse inútil con tanto lagrimeo y conjuntivitis. En fin: ya vamos pa’viejas.

Hasta se me ha pasado blogo-celebrar el día de San Patricio, que me lo tomé con pachorra irlandesa y amigos. No así Vox Hiberionacum, que les mandó un zapatillazo a los que lee(mos) demasiado por encima las fuentes (irlandesas). En su tuitele les manda algo más que zapatillazos; pero como yo no tengo tal máquina (ni falta que me hace) lo leo, me parto y me mondo, y nada más.

Esta primavera está dejándome muy perezosa. A pesar de todo, sigo escribiendo -hay un proyecto a medio gas- especialmente los relatos breves de los que tenéis una muestra en el menú “Relatos breves”. También dibujando, con la gran noticia que pronto saldrá a la luz: ¡Zurdo ha vuelto! por segunda vez.

El también, con algo de depresión causada por elementos incomprensibles de su personalidad virtual y mágica.

(El señor que está detrás, tó asustao, no es Rajoy)

Una domus romana


Me ha gustado mucho la reconstrucción de esta domus colorida y rica del señor Caecilius Iucundus, de Pompeya.

A mí, una casa así me parecería agobiante. Pero entiendo que era el no va más de alguien con muchos “posibles” de la Antiguedad, aunque no fuese ni un filósofo ni un político importante. Era un banquero, un “burgués”, administrador de la riqueza que mueve el mundo, para bien y para mal. ¡Cómo han evolucionado los conceptos…! Y las casas.

La noticia es un poquito vieja (2016), ya hemos visto muchas casas romanas. Pero impresiona entrar en esa residencia virtual, la real ya es solo una sombra, y ver aquello que nos une y que nos distancia del señor Lucio Caecilius Iucundus.

 

 

 

Bauhaus: un documental de ARTEtv


Tejedoras de la Bauhaus (http://onlybook.es)

Ya saben que me interesa la arquitectura moderna (bueno, “moderna”, por si acaso se ha quedado ya anticuada…) y que me sorprendió conocer lo que había significado la Bauhaus en su momento. Hasta que dí algunas clases de Hª del Arte para 2º Bachillerato no había oído hablar de semejante intento de hacer “arte total” y del intercambio entre mentes y manos creativas, que se llevó a cabo allí.

Luego vino la II Guerra Mundial y mucho de aquello se diluyó en caos y ruina, ¿saben? Cada uno tenemos una guerra y unas ruinas, por ahí, dispersas…

Por eso, porque el reportaje revuelve entre las ruinas al hablar de algunos aspectos de la Bauhaus, les traigo un enlace a un documental de ArteTV que he estado viendo y que va a estar visible hasta el año que viene en el website de la tele, porque… ¡estamos en el centenario de la Bauhaus!

Clic aquí y podrán ver el reportaje entero. Está en alemán, subtitulado en español. Dura 44 minutos y lo que más me ha gustado han sido las fotos originales de aquellos hombres y mujeres que colaboraron, a regañadientes como nos recuerda este post, para revolucionar el mundo del arte y de la arquitectura occidental… ¡cuántos de ellos fueron a morir bajo las ruinas! Luego el reportaje visita algunas iniciativas-bauhaus actuales, que sorprenden y emocionan, en el mundo actual de la ultra tecnología.

(Brujuleando, también me encuentro la cálida y curiosa foto que he robado para ilustrar la entrada, ¡oh!).

Cerrar


Sí, he empezado a cerrar cosas que andaban por ahí, abiertas. Y me alegra, porque eso indica que sigo caminando. aunque las rodillas me duelen, ¿para qué voy a mentiros?

No le va a tocar a Mujerárbol, de momento.

En este rincón del bosque me siento más a gusto que por esos laberintos de las redes, que uso para informarme y estar al día de los ires y venires de este sorprendente país mío, cada vez más “descuajaringado”… o desanimado, no sé. Una pena, la verdad.

No dejo de lado el otro país, al que volveré pronto, espero: ya tengo invitaciones y estamos planificando una ruta nostálgico-histórica. No será una despedida, o… ¡ay!

Pero hay que cerrar cosas, o morir dentro de ellas, lo cual es el triste destino de las mosquillas encerradas en los vasos.