Qué bonito, si pudiera ser


Una noticia de mi puebro. Esperanzadora, quizá, si no estuviéramos en estos tiempos… La zona es una de las avenidas más bonitas (con no poco arbolado) del Real Sitio, aunque sí, con creciente degradación. En planos antiguos que alguna vez vi y no se me ocurrió fotografíar, también constaba un cuartel llamado “Guardias Irlandesas”, que […]

Kerne: guerrilleros irlandeses del s. XVI


Este texto lo obtuve de la edición resumida y en inglés de la obra de Felipe O’Sullevan Beare que mencioné en en otro post y se encuentra en el repertorio CELT de la Uni. Cork.
Matthew Byrne, el editor, juzgó bueno anexar unos apéndices de fuentes anteriores que describen hechos o cuestiones relacionadas con la Guerra de los Nueve Años, en cuyo contexto se enmarcaba la obra de O’Sullevan. Uno de tales fragmentos es el que viene a continuación. Procede de una obra inglesa del 1600 acerca de las campañas de 1599 en Irlanda. Fue editada por primera vez en 1843 (Tracts relating to Ireland, Ir.Arch. Soc. vol. II, pp. 7-8, Dublín).

Las ilustraciones, como no podía ser de otro modo, proceden del Derricke  y del famoso dibujo de Alberto Durero, que retrata a unos irlandeses al servicio de algún señor en Alemania.

Vamos con el fragmento de 1600:

Sus fuerzas son de tres clases: jinetes, “gallowglass” y Kernes.

Los jinetes están armados con una protección en la cabeza, camisas de malla o chaquetillas, una espada, una daga de doble filo y una lanza. Montan sobre cojines de cuero o almohadillas, sin estribos, y en esto se diferencias de nosotros: al encontrarse con el enemigo, no llevan los bastones o lanzas debajo del brazo, ni las apoyan de ese modo, sino que lo cogen por enmedio y lo llevan por encima del hombro, y así acometen. 
Cada jinete tiene dos o tres caballos, y cada caballo va con un criado: el caballo de servicio está siempre suelto y el criado, que lleva su arnés y su lanza, monta sobre el otro o sobre un trotón. 

Los “gallowglass” son hombres escogidos y seleccionados de grandes y poderosos cuerpos, crueles y despiadados. Ellos son la fuerza más grande en la batalla, pues escogen más bien morir que ceder, así que cuando se llega a luchar cuerpo a cuerpo, o son rápidamente muertos o vencen. 
Van armados con una camisa de malla, un casco y una daga de doble filo. El arma que más usan es un hacha o alabarda de seis pies de largo, cuya hoja es un poco como la cuchilla de un zapatero, y sin pica, cuyo golpe es mortal aunque sea ligero. Y así armados, cuentan con un hombre para que le lleve el arnés y un muchacho para que le lleve las provisiones, y por así decirlo son como para ser utilizados cuando se los necesita y ochenta de ellos forman un batallón (battell) de gallowglass.
Fuente: wikipedia.
El kerne es una especie de infante, ligeramente armado con una espada, una rodela de madera o un arco y un haz de flechas con cabeza dentada, o con 3 dardos que tiran con maravillosa facilidad y puntería, siendo un arma muy molesta para el enemigo, especialmente para los jinetes para quienes es mortal. En estos últimos años, han practicado con el mosquete y el arcabuz y se han hecho muy buenos y listos en disparar. Algunos, usan a los “dalonyes” o mozos de caballos como cuarta forma (de soldado) pues los llevan al combate; se trata de los más bajos y ruines de su país, y no menos útiles en el campo de batalla para dar de comer o peparar a los caballos que dañinos para el enemigo con sus dardos.
pintura antigua
Pintura escuela holandesa (1594)

Como la mayoría de las imágenes se repiten un poco por todas partes, os recuerdo la decoración de la tumba de la Abadía de Roscommon que salía en el documental de Focus, que enlacé hace unos días. Se trataba de una representación de “gallowglass” de época (s. XV) enmarcados en sendos arcos apuntados, en la tumba de Felim O’Conor. El motivo de estos guerreros acompañando a su señor más allá de la vida, parece que era algo normal en la escultura funeraria irlandesa.

Finalmente, en la imagen de la derecha, el kerne está idealizado al más alto grado.

No sé si es por tratarse de alguien “del otro bando” (?) o por que un caballero inglés (?) no anda por el mundo con los malos pelos de los verdaderos y bárbaros kernes.

¿No son monas las puñetitas y la valona de encaje que me lleva el señorito?

 

*******(ESTO ES UNA ACTUALIZACIÓN DE UN POST DE FEBRERO 2010, el formato de la entrada puede alterarse debido a los cambios en el html de WordPress)****

Colegios Irlandeses (s. XVII)


Pórtico del Colegio de S. Antonio de Lovaina (fuente: Micheál Ó Cléirigh summer school Facebook)

Esta “escuela de verano” hace honor al nombre y la labor de Micheal Ó Cleirigh, el que escribió el famoso lema que se ve en la foto (lo hizo en el colofón de una carta a uno de sus patrones laicos) y uno de los autores de los Anales de los Cuatro Maestros, interminable fuente de estudios sobre el mundo gaélico.
En el repertorio de estudios de la Escuela (interrumpidos este año, por la maldita pandemia), unos bonitos capítulos dedicados al Regimiento de O´Neill en España. ¡Ojito a los nombres de persona y a la mezcla de ingleses católicos (“old English”) y nativos irlandeses!

Y para saber algo más… 

Durante el siglo XVII -que fue el De Oro nuestro- no solamente había desgarramantas irlandeses (como las pobres prostitutas de las que habla Quevedo) por las calles de las más importantes ciudades de España, sino suficientes caballeros y ex-señores, que hacían “lobby” en la Corte a favor de una deseada “reconquista” de su patria con ayuda española. Los Regimientos o Tercios de Irlandeses formabn parte de los “patitos feos” de este cuento.

Los dados estaban entonces bailando a favor de una entente Hispano-Inglesa, que a la postre se consumó en 1604, después de “lo de Kinsale”, y se selló con el resultado de la Guerra de los Treinta Años, que conllevó la pérdida de poder hispano en el Continente Europeo.

Is mise en Alcalá (foto MMR)

Los desgarramantas se las vieron más desgarradas aún a partir de entonces, y apenas la Corte Española daba abasto para intentar levantar un “Colegio de Irlandeses” en Madrid, que luego tampoco sirvió para gran cosa.

Ya los había en otras partes de España, aunque fueron fundados antes. La contienda entre irlandeses/ingleses o de habla inglesa y los de habla gaélica, que tenía su reflejo en la pugna jesuítas vs. franciscanos, tuvo aquí su reflejo y no poca importancia para el destino final de la empresa.

A pesar de ello, el Colegio madrileño sobrevivió hasta los años 30 del siglo pasado… Un estudio sobre él y las circunstancias de estos Colegios se encuentra en este enlace.

De nada, es todo por el honor….

 

Actos en homenaje a la Armada Invencible


logo armadainvencible.org

Ya sabéis que todos los años para estas fechas se realiza en Irlanda un homenaje cívico y de recuerdo histórico a los hombres de la “Armada Invencible” que naufragaron frente a las costas de Sligo en el siglo XVI. Los miembros de la Asociación armadainvencible.org me han hecho llegar un máil donde listan los principales actos que tendrán lugar y que podrán ser vistos mediante enlace.

Debido a las condiciones de este puñetero año, lo que no han conseguido los ventarrones ni las granizadas de los años anteriores, va a tener que celebrarse todo via virtual, es decir, habrá que estar online para verlos y participar.  

-El día viernes 18 a las 21:00 se estrenará el documental sobre el naufragio de Francisco de Cuéllar EN INGLÉS. Podrás acceder desde este enlace de Youtube: https://bit.ly/3knpeWB

-Ese mismo viernes 18 a las 22:00, se proyectará el “cómo se hizo” de dicho documental EN INGLÉS y a través del enlace de Facebook siguiente: https://www.facebook.com/SpanishArmadaIreland/

El sábado 19, a las 21:00, estreno del documental sobre Cuéllar EN ESPAÑOL. Podrás acceder desde este enlace de Youtube: https://bit.ly/32zXMyJ

-El sábado 19 a las 22:00, conferencia EN INGLÉS sobre los descubrimientos arqueológicos de los naufragios desde el enlace de Facebook https://www.facebook.com/SpanishArmadaIreland/

El domingo 20 a las 13:00, misa desde la iglesia católica de Grange.

-El domingo 20 a las 17:00, homenaje a los caídos desde la playa de Grange desde el enlace de Facebook: https://www.facebook.com/SpanishArmadaIreland/

El domingo 20 a las 18:00, nueva conferencia sobre los descubrimientos arqueológicos de los naufragios desde Facebook: https://www.facebook.com/SpanishArmadaIreland/

Los Condes de Irlanda… y lo de Kinsale (3)


Ingleses y Españoles parlamentado sevicias varias (1641)

3. Política de tierra quemada

Como ya dijimos, los ingleses estaban dispuestos a apretar la tenaza en torno a los rebeldes, que ya les habían dado suficiente dolor de cabeza. A principios del 1600, la llegada del nuevo Lord Diputado, Charles Blount Lord Mountjoy, marcó el cambio hacia una nueva táctica político-militar marcada por el terror.

En mayo de ese año una flota salió del abra de Carrickfergus con unos 4.000 soldados de a pie y 200 de caballería bajo el comando de Sir Henry Docwra. En la húmeda ribera de Lough Foyle establecieron su campamento, en el enclave que más tarde llegó a ser la ciudad de Derry.

Aunque todavía asediados por los irlandeses, que llegaron a hacerse con muchos de sus caballos e incluso a herir de consideración a Dowcra, mientras que más al sur (entre Dundalk y Newry) Ó Neill repelía al formidable ejército con el que Lord Mountjoy intentaba forzar ese paso clave del Ulster, su suerte estaba a punto de cambiar.

De pronto y sin más ni más, Ó Neill abandonó el Paso de Moyry. Nadie sabe si es que se disponía a ayudar a su amigo ó Donnell contra Dowcra o qué, el caso es que Mountjoy, que no podía creérselo, aprovechó para atacar y poner precio a la cabeza del Conde de Tyrone: dos mil libras vivo; mil, muerto.

Mountjoy, además de ansioso por capturar al gran traidor, estaba harto del mal tiempo que acompañaba a su expedición desde el principio, lo cual debía fastidiarle lo indecible pues al parecer se trataba de un hipocondriaco de mucho cuidado. Un tipo que andaba literalmente empaquetado en ropa y que tomaba tabaco “abundantemente, lo cual le prevenía de la enfermedad, sobre todo en Irlanda donde los aires húmedos de las turberas perjudican muchísimo la salud” según contaba su secretario.

Una vez tomado a sangre y fuego el islote cerca de Newry en el que se escondían los irlandeses, Mountjoy pegó fuego a sus casas y saqueó todo el grano, el ganado y los víveres de la comarca. Por su parte, Dowcra no dudaba en ahorcar a todo el que se le opusiera o no quisiera rendirse, saqueando su territorio para asegurarse de que, en el invierno que se aproximaba, los habitantes murieran de hambre. Desde Carrickfergus, Sir Arthur Chichester hizo lo propio en la orilla oeste del Lago Neagh al año siguiente:

We spare none of what quality or sex soever, and it hath bred much terror in the people…

Era la única táctica que iba a dar resultado contra los irlandeses.

4. Ayuda de España

Los Condes habían buscado con ahinco la ayuda española, que en el contexto de la pugna ente España e Inglaterra ésta no había sido difícil de obtener, aunque tuvo sus altos y bajos.

Felipe II desistió de más ayuda una vez que una segunda armada (1597) fue dispersada por los mismos elementos (meteorológicos) que la Invencible. El coste económico de estas operaciones era enorme, y tampoco era cosa de desperdiciar hombres que hacían falta en otros escenarios en los que la Monarquía española estaba comprometida.

Sin embargo, a principios de 1600 el horno de los bollos estaba enfriándose.

Los Condes de Irlanda (3) ...y lo de Kinsale

Con Felipe III en el trono español y la Reina Isabel de Inglaterra decrépita, corrían otros aires en las relaciones entre los dos países. De hecho, en ese momento se estaban tanteando posibles arreglos diplomáticos con Inglaterra, que culminarían algo después con un Tratado de Paz.

A pesar de todo, Felipe III se embarcó en uno de los episodios mas notables de la colaboración hispano-hibérnica: el Socorro a Irlanda. En septiembre de 1601 se envió al almirante Diego Brochero con una flota hacia Irlanda. El tercio de Juan del Águila (comandante militar de la expedición) y el de Francisco de Toledo serían fuerza suficiente para ayudar a los irlandeses: cerca de 4.500 hombres.

Al parecer hubo disensiones entre el almirante y el Maestre de Campo acerca del sitio donde desembarcar, pero como la fuente de la que recojo ese dato es inglesa y difiere de la española en el motivo por el cual Del Águila había estado preso antes de la expedición (y lo duplica para volverlo contra Brochero) no sé si creérmelo. Supongo que el debate pudo existir, pues desembarcar al Sur de la isla cuando la ayuda se solicitaba para el Norte era una opción más bien nefasta. Además, los dimes y diretes cuando hay tantos al mando son habituales entre nosotros, y la forma en que se despiden (al menos según dicha fuente) Brochero y Del Águila me suena conocida: Yo me jodo, pero a ti te crujen, hijo de la gandísima… 

En fin, cualquier novela de Alatriste explica estas grietas de nuestra hidalguía con mayor brío que pueda hacerlo yo.

El caso es que en otoño de 1601 los españoles habían desembarcado en Kinsale y estaban aislados en medio de tierra no del todo amistosa -parece que los nativos no estaban por la labor de colaborar- y con el enemigo inglés muy cerca, así que lo mejor que podían hacer fue lo que hicieron: atrincherarse en sendas fortalezas a la entrada de la bahía: Kinsale y Rinn-Corran (como le llama la historia de los Cuatro Maestros, 1601.31 y ss.)

Los Condes de Irlanda (3) ...y lo de Kinsale

Enseguida, los ingleses reunieron 10.000 hombres, mandados por Lord Mountjoy, y una pequeña flota cerró la bahía. El día 10 de enero las tropas inglesas tomaron el fuerte de Rinn Corran (sustituido luego por el de Charles Fort, cuyos restos se conservan; ver foto), pero fueron incapaces de tomar la ciudad. Los Cuatro Maestros dicen que no hubo día ni noche, “ni una hora de descanso entre los dos campos -el inglés y los españoles de Kinsale- en que no hubiera derramamiento de sangre entre ellos”.

Los Condes, por su lado, eran reluctantes a moverse de su enroque en el Tirconell. Ó Donnell fue el primero en hacerlo, “siguiendolo lentamente Ó Neill”. A la vez que iban asegurándose aliados y víveres mediante el saqueo de las tierras de quienes se les oponían, atravesaban ríos crecidos y turberas en una larga marcha de casi de 500 km. de norte a sur de la isla en pleno invierno.

Aunque demostraron un gran valor en esta marcha su carácter no era menos anárquico que el nuestro, ya desde que acamparon a la vista de Kinsale tuvieron querellas por quién iría primero y cómo iría, tal como describen Los Cuatro Maestros, que se lamentan de que los señores irlandeses no atacaran asistiéndose unos a otros con “una mentalidad y común acuerdo” que habría permitido una mayor eficacia en su acción militar y, quizá, la victoria contra sus enemigos. Por el contrario, perdieron tiempo precioso en discutir, apenas tuvieron comunicación con los españoles -impedidos en ésto por el eficaz cerco inglés- y su organización dejaba mucho que desear.

La Batalla subsiguiente, la de Kinsale, se celebró el 24 de Diciembre de 1602.

Mejores fuentes que yo la relatan con lujo de detalles que merece la pena tomar en consideración. Remito a este enlace del cual la Wikipedia española toma todo, puntos y comas, pero recomiendo a quien quiera que lea la fastuosa traducción al inglés de Los Anales de los Cuatro Maestros que tiene el archivo CELT (entradas de 1601 de la 31 a la 53), que nos da el punto de vista de los irlandeses.

El final de la partida estaba cantado: ¿qué solución habría para los Condes ahora que el inglés les había pillado con el Rey de España escondido en la manga?

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(Ilustraciones: Felipe III de Velázquez y vista aérea del Charles Fort en Kinsale, una fortaleza de mediados del XVII que sustituyó a la antigua de Rinn-Curran.

 

Un humanista de sangre caliente (versión actualizada)


(Viene de aquí)

Que los inicios del siglo XVII en España eran bastante alatristescos no es nada que, a quien sepa de Historia, sorprenda.

Que los duelos -consentidos o sin consentir- y las puñaladas traperas eran cosa de todos los días en la calle, también es cosa sabida.

Pero ¿os gustaría escuchar la historia de un irlandés que en 1618 se batió en un duelo en Madrid, con un resultado inesperado? ¿Y qué tal si os dijera que el irlandés en cuestión era un humanista, soldado y escritor de obras históricas?

Estoy hablando de Don Felipe O’Sullevan Bearra, como el mismo solía firmar, nacido en Irlanda en 1590 y muerto en España unos setenta años después. Era sobrino de Dónal Cam, el de la Larga Marcha que he relatado en este post y el historiador que la narró con brío y nostalgia, muchos años después.

Felipe O’Sullivan nació en la isla de Dursey, al extemo de la península de Beare, en el actual condado de Cork. Tenía nada menos que diecisiete hermanos, trece de los cuales murieron (ya adultos) durante las guerras en Irlanda. Otro, Daniel, murió luchando bajo bandera española en aguas del Mediterráneo. Tras la derrota de Kinsale, en 1602, Felipe fue enviado a Galicia con su primo, el hijo de quien por entonces era jefe de la familia: Donal Cam O’Sullivan Beare.

Se educó en el Colegio Irlandés de Compostela, donde estudió Humanidades, Latín y nociones de Teología con distintos tutores irlandeses y españoles. Dedicado luego a la carrera de las armas, cumple el prototipo del soldado humanista, pues compaginó la milicia con la reflexión teórica y la escritura de varias obras de carácter histórico, descriptivo y reivindicativo de su nación. De todos modos fue su actividad como historiador y adalid de la causa irlandesa lo que le valió la fama.

La prominencia adquirida por su familia en España le sirvió para ser un activo agente durante  los reinados de Felipe III y Felipe IV a favor de una intervención española en Irlanda, mediante obras propagandísticas pero también con acciones “de lobby” en la Corte, como la presentación y aval de proyectos concretos(1) para ocupar enclaves de la isla y ayudar a una revuelta general contra Inglaterra desde Munster, capitaneada por su familia.

Además, era un celta de sangre caliente: a los 38 años no tuvo empacho en batirse con un caballero angloirlandés, que hoy se sabe era un espía a sueldo de la Corona Inglesa. A consecuencia de la refriega, en la que hirió a su oponente, éste mató a su tío, el héroe de guerra Dónal Cam O’Sullivan, de quien ya hemos hablado.

En 1619, Felipe O’Sullivan sirvió en la armada española (¡que por entonces estaba aliada con los ingleses!) en acciones militares contra los piratas berberiscos del Mediterráneo. Es curioso, porque muchos O’Sullivan han sido marinos en los siglos posteriores. Un hermano suyo murió en este servicio a nuestra nación.

Sin embargo, el empeño en el que más prevaleció fue el de asesor de la Corona Española en materias irlandesas, lo que llevó a cabo durante la década de los años 20 del s. XVII. Se amparaba en la militancia del partido de exiliados irlandeses apiñados en torno a su tío y, a la muerte de éste, alrededor del heredero, su hijo Dermot, que llegó a tener gran influencia en la Corte como Mayordomo de Palacio de Felipe IV.

SU OBRA

El proyecto CELT ha colocado recientemente entre sus publicaciones online “Chapters towards a History of Ireland in the reign of Elizabeth“, que es una traducción en inglés, edición y notas por Matthew Byrne (1903), de parte del original en latín Historiae Catholicae Iberniae Compendium, (Lisboa, 1621) la principal obra de Felipe O’Sullivan.

Es interesante señalar que el punto de partida de esta obra se basaba en las enseñanzas de la escuela iusnaturalista española, de cuyas ideas se hizo eco al exponer las conclusiones a las que llegó un grupo de doctores de Salamanca, que debatían sobre la justicia de la guerra que los irlandeses libraban contra la Reina Isabel.

Según ellos, Hugh Ó Neill y los católicos de Irlanda estaban más bien defendiéndose a si mismos y a su tierra de una tiranía inícua, a la vez que defendían la ortodoxia de la fe, “como corresponde hacerlo a los Cristianos y Católicos”. Este derecho debía de servir a España para intervenir de una manera más activa en el asunto.

A pesar de todo, tampoco le ciega la pasión nacional y se da cuenta de que el mayor impedimento para el triunfo de los irlandeses eran sus profundas divisiones. Ya fuesen angloirlandeses católicos viejos (a los que el llama “nuevos irlandeses”) o gaélicos de vieja estirpe, enemistados entre ellos por viejísimas rencillas, ninguno mostraba ese “común acuerdo” que Los Cuatro Maestros echaban en falta en la jornada de Kinsale (1).

Así, la destrucción del mundo gaélico le parece a O’Sullivan un castigo de Dios por esta falta de unidad que, él mismo reconoce, a veces lleva hasta el crimen, como testifican diversos acontecimientos que narra, incluídas las desavenencias entre sus parientes.

O’Sullivan se remonta a los antecedentes, incluso al pasado mitológico, para apoyar sus argumentos sobre el presente. Al recoger sobre el origen de los irlandeses lo dicho por Giraldus Cambrensis, Gildas y Beda, no añade nada nuevo a lo que dice esa “biblia” de neoceltos hispanos que es el Leabhar Gabhala: no en vano contínuamente llama a Irlanda Ibernia, sin H, para asemejarla con Iberia. Llega a mencionar nada menos que una predicación de Santiago en Irlanda anterior a San Patricio. Todo esto está dentro de la forma de historiar que se había desarrollado en Irlanda desde la Edad Media: juegos de palabras artificiosos, toponimia creativa, historias etimológicas para explicar hechos históricos… Nada extraño: imitación creativa de la retórica clásica y de la historiografía bíblica. Humanismo clasicista.

No contento con los del pasado, O’Sullivan enfatiza hábilmente los lazos hispano-hibérnicos de su pesente, pasando de puntillas por la agria rendición de Juan del Águila en Kinsale y señalando la importancia estratégica de la isla para España, como base desde la que controlar a los cercanos reinos Protestantes de Inglaterra y Holanda.

Como digno representante de la gente que en tiempos de San Columba quiso enmendarle la plana al Obispo de Roma en materia de calendario Pascual (de lo que también O’Sullivan se hace eco en su obra histórica), el autor intenta demostrar que la bula Laudabiliter se expidió basada en informaciones sesgadas sobre la moralidad de los antiguos irlandeses, lo cual convierte en injusta la conquista inglesa de Irlanda a mediados del s. XII.

Aunque como historiador Felipe O’Sullivan es poco crítico, su obra tuvo una gran importancia en su momento y todavía hoy es una fuente primaria básica para conocer el punto de vista irlandés sobre los sucesos que les afectaron en los últimos años de la dinastía Tudor. Además, otras de sus obras (cuya lista y ediciones podeis ver aquí) intentaban refutar las afirmaciones sobre el pasado, las costumbres o el sistema político de Irlanda que habían hecho autores como Giraldus Cambrensis, Stanihurst o James Usher.

Una de estas obras, el Zoilomastix (1626) ha sido editado hace muy poco por la Universidad de Cork y constituye una interesante aportación de datos sobre la naturaleza y la geografía irlandesas.

DUELO A LA HORA DE MISA

Duelo a la hora de Misa, versión alatristesca

El jefe de la familia O’Sullivan Beara, que vivía en Madrid, había prestado dinero y confianza a un angloirlandés de nombre John Bathe que, al parecer, en cierta ocasión le faltó al respeto o tuvo una disputa con él por motivos económicos. John Bathe no era un desconocido en España, pues había trabajado en materias “altamente sensibles” en Irlanda y en la Corte mucho antes de 1618. Pero ya por entonces empezó a sospecharse de él en círculos irlandeses.

El Arzobispo Florence Conry (Flaithrí Ó Maolconaire), un personaje muy influyente del grupo de exiliados, escribió al Rey informándole de que era posible que dicho caballero, hábil y astuto, estuviese llevando a cabo acciones “de serio deservicio a Vuestra Majestad, a Dios y a mi nación”. La carta tiene fecha de Abril de 1618. En Mayo de aquel año el Consejo de Estado recomendó no confiar más en John Bathe, pero aún no se había tomado ninguna medida concreta contra él cuando Felipe O’Sullivan, en defensa de su pariente ofendido, se batió con él junto al convento de Santo Domingo de Madrid.

“Desde el principio del combate, Bathe estaba aterrorizado y daba grandes voces, constantemente cedía terreno y Felipe le hirió en la cara con un golpe y lo habría matado de no ser porque Edmund O’Moore y Gerald Mac Morris, que habían sido enviados por O’Sullivan, y dos caballeros españoles, lo protegían, y porque Felipe fue entonces arrestado por un oficial de justicia”

El relato del propio Felipe O’Sullivan se vuelve novelero como una escena de capa y espada (que lo es) cuando continua:

“Se juntó una turba de gente de todos lados y, entre otros, vino O’Sullivan Beare, que llevaba un rosario en la mano izquierda y los guantes en la derecha. John, al verlo desprevenido, que no se daba cuenta del peligro y que miraba hacia otro lado, se abrió paso entre la multitud y lo acuchilló por el hombro izquierdo y el cuello, matándolo. 

Felipe forcejeó con el oficial de la ley, se escapó y se escondió en casa del embajador de Francia, el Marqués de Seneccia. John fue puesto en prisión con su pariente Francis Bathe y con O’Driscoll, pariente de Felipe, que estaba presente en la pelea.”

El funeral por Dónal Cam O’Sullivan, que contaba 57 años, tuvo lugar en el mismo convento a día siguiente. Quien pagó los gastos del mismo fue ni más ni menos que Diego Brochero, el almirante que había llevado la flota española a Kinsale.

A mediados del siglo XVII se pierde la pista de Felipe O’Sullivan.

Parece que una carta dirigida al Marqués de Ormond indicaría que murió en 1660, dejando una hija adolescente y una hermana, recluída como monja en un monasterio.

En todo caso su obra, recuperada hoy día en papel y en virtual, queda como testimonio de tan interesante personaje.

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(1). Proposiçion de la conquista de Irlanda par Don Philippe Osullivan Sr. de Pinalba. (17me siècle). Ministère des affaires etrangères, Republique française MS 142, fol. 228-233. El ms. se encontraba entre los documentos de Estado del Antiguo Régimen cuando fue robado con otros y llevado a Francia, durante la invasión napoleónica.

LA ÚLTIMA ILUSTRACIÓN es obra del magnífico dibujante Joan Mundet (serie El Capitán Alatriste) que se puede ver en su web oficial: http://www.joanmundet.com/