Escribo…


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Escribo porque me gusta contar historias. Forma parte de la creatividad y curiosidad que padezco.

Si solamente fuera “escritura terapéutica”, escribiría para remediar algo interior… pero, no. Para eso uso tiritas. Aunque desde pequeña me ha gustado escuchar, leer (aprendí a leer antes de ir a la escuela) e inventarme historias para no sentirme sola (sí, también tenía amigos invisibles que vivían en un armario azul), escribirlas es un paso más adelante.

Para escribir cada vez mejor y con mayor satisfacción personal, aprendo. No sé si llego a conseguir lo mejor, pero algunas de mis cosas me gustan. También leo bastante.

Meditación horizontal. Foto Mujerárbol.

Además, escribir (o dibujar) me permite reflejar una forma propia de ver el mundo: yo lo veo a veces absurdo y divertido; otras, bello y terrible.

A mi edad y circunstancias no busco la profesionalidad, que me parece al alcance de gente mucho más empeñosa que yo, que soy vagonZia por naturaleza.

Participar en concursos es cosa de suerte. Tengo material guardado y de vez en cuando, envío y seguiré haciéndolo, que ya me he animado. Pero concursar no es el centro de mi “vida literaria”, aunque a nadie disguste el ver un renconocimiento a su trabajo, y aquí no se descarta nada…

Escribo por el placer de sentir que hago bien alguna cosa. Alguna.

Y porque creo que el mundo es una historia, y, si deja de contarse, el mundo desaparece… ¡pof!

(Y perdonad el tocho personal).

 

 

Ab Urbe Condita (La Roma de la gens Valeria)


Cubierta

He terminado la lectura de Ab Urbe Condita y ya puedo decir con conocimiento de causa… que me ha encantado.

Aparte de los valores solidario-culturales que esta novela a varias manos lleva consigo (las regalías de autores que irán a parar a los proyectos locales de conservación del Puente de Alcántara, ya sabéis) me asombra lo bien articulada que está la historia. Aunque cada episodio tiene su propio tono -hay historias domésticas, poéticas e incluso algún toque de humor- el tono general de la novela es único, ¿o es que me lo parece a mí precisamente porque todo está ambientado en el Imperio Romano?

Creo que no es así, sino que se trata de una buena labor de coordinación y de “continuidad” entre los distintos autores y el objetivo general de la novela, que redunda en el buen enganche y de cada capítulo con el siguiente. Obviamente, cada episodio es distinto y cada uno tiene un valor literario diferente, pero la sensación de unidad y de calidad general me ha parecido muy buena.

Los personajes son vibrantes y bien conseguidos. Me han gustado el fundador del clan, el bandido, el chico que echa de menos a su abuelo del último episodio, la niña del primero… Lo que les une es el pertenecer a una misma gens, los Valerios, cuestión importante para unos, menos importante para otros, pero siempre presente -pues no olvidemos que nuestras sociedades, hasta hace cuatro días, aún se basaban en esa unidad familiar tan distinta de la “mononucleosis” actual. Las situaciones abarcan todo lo que puede esperarse en una buena narrativa histórica: violencia, traiciones, enemistad/amistad personal, influencia de los grandes hechos históricos, etc. La ambientación va más allá de los colores (o de su falta 😉) y abarca los gestos de la vida cotidiana tanto como el paisaje: comer, beber, el ruido del combate y el olor de los cuarteles militares, las calles de una ciudad fundada entre los bárbaros, los pequeños o grandes acontecimientos de la vida, las bodas, el amor…

En fin, que no solo se la recomiendo a todos, sino que me da gusto ver que ha sido una de las novelas seleccionadas por el portal Hislibris para su XI premio de novela histórica.

La novela Ab Urbe Condita. La Roma de la gens Valeria se puede encontrar en librerías, en la web de la editorial EDAF y en los sitios habituales de venta de libros online.


ACTUALIZACIÓN:   Y más info en el blogo de 20 Minutos.

Bourbon


Foto de cottonbro en Pexels

No creo que contar bien una historia sea fácil. Escribirla ya te lija los ojitos. Pero cuando la lees, si está bien contada, se te caen las telarañas de los ídem.

Así que aquí traigo una bien contada, no por mí, claro, que solo estoy aprendiendo. Aunque el autor, tal vez, tenga algo en común conmigo (y yo no lo sé). Ya le preguntaré…

Zihuatanejo

Mi amigo Manolo podría escribir el guion de un culebrón de verano con su fascinante historia familiar. Manuel Nicolás es su nombre completo, herencia de sus dos abuelos. El abuelo paterno se llamaba Manuel, aunque era conocido por todos como don Manuel. Procedía de una familia acomodada y era propietario de varios negocios prósperos en la ciudad. El abuelo materno se llamaba Nicolás, un buscavidas divertido quien, desde pequeño, fue enemigo íntimo de Manuel.

El punto álgido de su enfrentamiento se produjo cuando la prometida de don Manuel abandonó la comodidad (y el aburrimiento) de su compañía, tras diez años de noviazgo, para disfrutar de la incierta vida que le aguardaba junto a Nicolás. Un poco al estilo de Titanic, pero sin el corazón del océano ni hundimiento de barcos. Tras insultos, peleas y ojos morados (de los que nunca dieron detalles los protagonistas), el círculo se cerró cuando…

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“Por la gloria de Clonmacnois”


Buenos días, bienvenidos al bosque de las muchas hojas.

Ya habéis visto que en la pestaña Mi Novela hay una entrada nueva. ¡”Por la gloria de Clonmacnois” hace una segunda oferta con descuento directo!

No puedo decir mucho de la novela sin “hacer spoiler” como dicen ahora, así que… contaré algo histórico, para ir empezando.

La novela se basa en una realidad: la tradición acerca de la existencia de un libro titulado “El volumen del Lomo de Nieve” (Cín Drómma Snechta), cuyo título y posible autor recorría las “tertulias literarias” de los scriptoria irlandeses hasta el s XI. Se trataría de librito de pequeño tamaño -cosa de medio folio moderno- en el que habría estado… ¿qué? En la grandiosa recopilación del Lebar na hUidre (que se escribió en el s. XI-XII en Clonmacnois) aparecen varias historias que “habrían estado dentro” del Cin Dromma Snechta.

Pero hay que tener en cuenta que el LU se desencuadernó y se descuartilló desde el siglo XI-XII hasta el siglo XIX. Es decir, que le faltan bastante páginas y el orden medieval de las mismas está alterado… Thurneysen, a principios del siglo XX estableció una hipótesis sobre el misterioso “Volumen del Lomo de Nieve”, y hasta sale en la wikipedia… ¿Un libro perdido en el marasmo que vino a partir del s. XII? ¿O es que ese libro era como la supuesta novela escrita por Cide Hamete Benengeli que aparece en El Quijote, un tópico libresco medieval? Los irlandeses sabían de tópicos más que nadie, en ese momento…

El resto de “Por la gloria…” es imaginación: ¿de dónde salieron esas referencias al “Quinio del Lomo de Nieve” que se conservan en el Lebar na hUidre? ¿De una copia ya perdida o del original? ¿cómo era el original, dónde se encontraba? ¿querría su dueño prestárselo sin más al escritorio del gran monasterio, o tenía motivos para no hacerlo?

Genealogía y cargos monásticos de los Meic Cuinn en los Anales (según Kehnnel, 1997.)

Esto último recoge las preocupaciones del protagonista de “Por la gloria de Clonmacnois”, un personaje medio en la Historia, medio en la imaginación, como me gusta crearlos cuando escribo narrativa histórica. Máel Muire mac Célechar proporciona una buena base: un magister scriporium que está en la sombra de la Hª pero relativamente bien conocido su origen familiar.

¿Encontrarán el libro Máel Muire y sus compañeros?

Ahora podéis encargar la novela a 15 euros, pinchando en el botón de compra de Paypal que está en la columna de la izquierda.

El envío del libro llega directo desde la casa de quien esto suscribe (por lo cual es importante poner bien vuestra dirección postal) sin cargos por la compra y con un detallito personalizado que… ya me contaréis…

Cordial saludo a todos los que esto leyeren.

 

Un árbol-mujer… ¡y abadesa!


(Captcha de my FB wall)

Un amigo leonés me hace llegar este cuento breve de un escritor leonés, que hasta ahora no conocía. Espero que se vea bien el captcha.

No sé que les dan a los de allá, que salen tan buenos narradores (Llamazares, José Mª Merino, Fernández Santos -ya voy a releer El Griego, ya- Andrés Trapiello, Noemí Sabugal…).

No me entretengo en buscar más, porque seguro que la lista es largota, y no quiero echarle dos días a esta entrada. Porque aunque una sea de la ribera del Tajo también escribe.

El cuento es del escritor Francisco Flecha, al cual  iLeon hace aquí una bonita entrevista.

Será cosa del suelo, o del subsuelo, ¿quién sabe? Iré a preguntarle a la abadesárbol a ver si sabe.

(Gracias, Chus. La abadesa Ban Dida queda agradecida).