Arropar y aprender


Casi al inicio de la pandemia recibí una invitación del escritor León Arsenal para unirme a un “mini-taller de escritura” online mediante videoconferencia.

Resulta que mucho antes de la cosa, me había apuntado a uno de sus talleres presenciales en Madrid, que luego no pudo realizarse. Así que cuando me ofreció resarcirme con estos “microtalleres”, me apunté con los ojos cerrados, y… ¡qué gran acierto!

Se trata de un taller muy original, breve, semanal, con “trucos” y recomendaciones dirigidas a la eficiencia en el trabajo, y una forma de acercarse a la escritura que nunca me habían contado en otros talleres literarios a los que asistí. Hace hincapié en la autonomía del escritor y en puntos de vista sobre el trabajo que no se ven en los “manuales” al uso, pero que son cosas eficaces, incluso cosas imprescindibles para escribir.

Creo que el hecho de que León Arsenal sea un profesional que toque distintos géneros (fantástico, histórico, divulgación… ) le da un conocimiento del oficio distinto al que estamos acostumbrados quienes hemos caído en la escritura como medio de expansión artística personal.

Hay aspectos de escribir que no conocemos, o que fingimos despreciar, o los echamos de menos, cuando resulta que favorecen la expansión de nuestro trabajo. Y cuando un profesional nos los señala, se nos abren los ojos… Sobre todo si el profesional es generoso y nos anima a “devorar” (“canibalizar” como dice él) todo aquello que sirva para potenciar nuestra manera de escribir.

En fin, que estos “microtalleres” de León Arsenal no solo han servido para arroparme durante la reclusión, sino para mirar con otros ojos eso de escribir. Y a plantearme que, a la “edad media” que una va teniendo, mejor es disfrutar de escribir y escribir lo mejor posible, que no lamentarse de las condiciones en que se ha aterrizado en la escritura.

 

 

 

Res publica


Foto: Aliseda Lealsoria

A mi me gustaría que la cultura republicana estuviera de verdad extendida en mi país.

Para que quede claro, en mi blogo “cultura republicana” no tiene que ver con la famosa banderita tricolor, ni con el 14 de Abril, sino (entre otras cosas) con el respeto a las leyes, la crítica constructiva basada en el conocimiento real y sólido (no en jaculatorias), el respeto a la opinión del otro aunque no me guste, el respeto a las leyes (por si no lo he dicho antes), la libertad individual y el respeto a la intimidad personal y finalmente la igualdad entre los ciudadanos.

Pero bueh, este no es un blogo político, ni quiere serlo. De hecho, me planteo no leer noticias ni comentarios políticos, especialmente noticias de España, porque me agobia cada vez más el clima totalitario, censor, disparatado, culturalmente ridículo, cada día más pacato… y poco republicano, que leo y veo a mi alrededor.

Lo que pasa es que los reyes (rí bennach: “rey con cuernos”, que molesta a todos en todo momento) andan por ahí disfrazados de “republicanos”. Total, como todo consiste en colocarse una pegatina…

(PISTA: los gobernantes que mangonean el Poder Judicial o las Leyes, o que hablan de personas que deben tener inmunidad ante la Ley, se llaman “señores feudales” con horca, cuchillo e infurción; aproximadamente pertenecen al siglo XI europeo).

 

 

 

 

Quien la escriba


Eslava Galán

Me ha encantado esta entrevista a Juan Eslava Galán en Zenda Libros, porque el autor es uno de mis favoritos.

Desde luego, lo mejor que he leído de J.E.G. fue “La Mula” (2003), una de las veces que, al volver a asomarme a la Guerra Civil del 36-39 pude sonreír, porque la la ingenuidad del protagonista -en el mejor sentido de la palabra- y la ternura con que todo está tratado, conforman un cuadro que no había vuelto a ver desde que leí “Cuerpo a Tierra” (R. Fernández de la Reguera, 1959) en la lejana adolescencia. Precisamente “Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie” (2005) fue el siguiente libro de J.E.G. que cayó en mis manos y me sorprendió ver por primera vez retratados a unos y a otros con una recomendable distinta luz a la que estaba(mos) acostumbrados, precisamente en los años del revisionismo de P. Moa (que no recomiendo).

Finalmente, con “El catolicismo explicado a las ovejas” (2009) me reí todo lo que es posible reírse, siendo oveja.

Image by TiNo Heusinger from Pixabay

Así que me ha gustado que diga, por ejemplo, que los que escribimos “leemos libros que no habríamos leído de no ser por el libro que estamos escribiendo” entre otras perlas acerca de la escritura sobre Historia.

Lo que no me ha gustado… es haberme perdido esa oportunidad de conocer a los grandes divulgadores de Historia (de España) a través de la novela (o del ensayo) que se han reunido el año pasado y este… ¡en Santander! ¡Grrr!

Habrá que estar más atenta al año que viene. Oveja que bala…

“Novela negra”


portada de novela

Acabo de terminar el título de novela negra que teníamos como deberes de este mes en el Club de Lectura de la Biblioteca Municipal. Un placer semanal que va a desaparecer, porque la estupenda coordinadora del club se jubila… ¡buuua! Aunque la sustituyan, nos quedaremos sin los conocimientos de Carmen y su afición al tema, y sin el entusiasmo que le ha puesto a ese Club desde hace ya unos añitos.

Yo he asistido solo a tres ciclos: desde Conan Doyle, al hardboiled americano, pasando por Camilleri, por Lorenzo Silva y ahora por los heladeros escandinavos.

Los que más me han gustado a lo largo de estas sesiones han sido Camilleri (su ironía y humor no podrán ser imitados), el noir americano clásico (y más que escrito, en cine), Anne Perry, Dona Leon, y los españoles Lorenzo Silva y Alicia Giménez Bartlett.

Los que menos: los imitadores españoles del gran éxito de “lo negro” (digamos “la tercera generación” o quizá la cuarta). No daré nombres, porque prefiero dar los que sí me gustan.

Pero en fin, soy la menos indicada para hablar de modas. Y de modas negras, menos.

La novela de la que quería hablarles, “Invierno ártico” de Arnaldur Indridason no es la primera que me leo ambientada en los inhóspitos nortes del mundo. Precisamente, lo primero que leí de este género fue “Hielo y cenizas” de Inger Wolf (e-book), que me gustó mucho por la originalidad de presentar a un protagonista no nativo -esto, al hilo de lo que luego diré- y por lo repulsivo de la historia.Leer más »

Pensares


Dos hombres que un libro une: el que a Moisés transmite el Trismegisto, por cuya página abierta sabemos que sólo la escritura y la ley salvan. Y «la escritura» y «la Escritura», en ellos, se espejean y se funden en lo mismo. En lo mismo, religión y filosofía. Porque -tal es la lección del mosaico […]

Presentación del libro en Aranjuez 16-1-2019


Is mise 16-1-019

Pues… fue un exito.

Se vendieron casi todos los libros que llevaba (una caja de 25) y la sala estaba llena de amigos, conocidos, y otros que hacía mucho tiempo que no veía, así como de gente maravillosa que se ha interesado por mi narración porque ya habían leído el libro.

¡Pero no tengo fotos! No hubo manera de que un cercano hiciera unas cuantas durante el acto. Me hizo una, demasiado formalita, antes de empezar: ahí la tenéis, parezco la estátua  de Alfonsa 12. 😄

Eso sí, el cronista gráfico municipal hizo algunas… me parece que fue antes de que llegara la gente que llenó la sala. Ni siquiera estoy segura, pues una vez sonaron las 19h. ya no fue posible un momento de respiro. ¡Menos mal que todo fue sobre ruedas!

Espero que D. José Ortiz me envíe esas fotos enseguida, para poder mostrar que sí, que hubo mucha gente entusiasta en el acto y que todo estuvo muy bien: la presentación a cargo de Elena, encargada del club de lectura de novela histórica; el interés de los muchos asistentes; la firma de ejemplares; las bromas de las amigas; algunas presencias concretas… ¡la verdad es que lo pasé muy bien!

Y bien acompañada.

(Aunque no pude poner diapositivas, por culpa del… cable HDMI).

Espero que el exito se repita en Madrid, el próximo 15 de Febrero.