Moñadas del “finde”


Los fines de semana me levanto tarde, si hace bueno (y no es demasiado tarde) y me voy a caminar.

Así que hoy he bajado a ver si era cierto que habían abierto el “jardín grande” (el del Príncipe) aunque solo fuera parcialmente.

Lo han abierto y como hace bueno, ya hay mucha gente dentro a las 10:30. Al salir una hora después, ya había cola para entrar. Me ha producido tristeza ver los estragos producidos por Filomena. Árboles “abiertos” con ramas vencidas a un lado y al otro, arbustos fritos por la helada y muchas ramas que ha habido que cortar. También parece que han decidido quitar algunos ejemplares que mostraban importante daño en el interior.

Espero que pronto esté abierto por completo. Porque este paisaje de mi vida me da precisamente eso: la vida. No es lo mismo que verlo desde fuera, a otro lado de los barrotes… una vez dentro, ya no hay barrotes y lo mejor es mirar hacia arriba y ver picoverdes, mosquiteros, carboneros y herrerillos y árboles que hacen cosquillas al cielo.

Otra cosa que me gusta es ver el colorido y la juventud de los que practican el piragüismo. Un dia haré un reportaje de colores sobre los que se juntan allí.

Cuando no volverán


Aquí va enlace a una estupenda web y a una buena entrada acerca de la pérdida de parte de nuestro Patrimonio medieval a consecuencia de… la política de Estado (the infamous Desamortización) y económica, de “herederos”… Y luego, falta de planes acerca de su remedio. Sí, bueno, admito que lo que cuenta ya no tiene […]

Fuimos los primeros


Video que fue proyectado en el Museo Naval de Madrid en la exposición temporal “Fuimos los primeros. Magallanes, Elcano y la vuelta al mundo” celebrado desde septiembre de 2019 a marzo de 2020. ¡Maravilloso!  

Guerras cántabras (con placer)


Castro de Sta. Marina en Monte Ornedo, Valdeolea (Cantabria). Foto by Gabinete de Prensa del Gobierno de Cantabria – http://www.cantabria.es/web/comunicados/detalle/-/journal_content/56_INSTANCE_DETALLE/16413/1877007, CC BY 3.0 es, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=68594091

Me gustan los reportajes de TVE-Arqueomanía, una de las series documentales de larga trayectoria, con varios años en cartel, mas interesantes producidas por el “ente”. Rara avis en la tele-entretenimiento-basuroide que se estila por estos lares.

Aquí tratan de las Guerras Cántabras y su profunda huella en el paisaje y en la Historia de la conquista romana de la Península Ibérica. Me gusta, entre otras cosas, que se ofrezcan imágenes de los resultados de tan cruentas guerras -se llama romanización-, o sea, el reasentamiento de gentes y del destino final de los veteranos romanos de la guerra, que fueron el germen de importantes ciudades como Astúrica o Mérida. Me gusta que se encuadre el mundo cántabro en el amplio especto de otros mundos célticos.

La serie la tenía casi olvidada por diversos motivos, pero regreso a ella de cuando en cuando, con placer, animada por la excelente presentación a cargo de M. Pimentel; por las entrevistas -algunas a personas que conozco- y por las apabullantes tomas de conjunto del paisaje y de las huellas de castros o campamentos romanos que lleva la serie.

Además, los reportajes también sirven para visualizar cosas interesantes para mi trabajo literario.

Eso sí, me han hecho gracia los patrulleros romanos sesentones y pasados de peso… 😉

 

Aullidos


De <a href=”//commons.wikimedia.org/wiki/User:Arturo_de_Frias_Marques” title=”User:Arturo de Frias Marques”>Arturo de Frias Marques</a> – <span class=”int-own-work” lang=”es”>Trabajo propio</span>, CC BY-SA 4.0, Enlace

Me contaron mis amigos que una vez que escucharon -desde la “comodidad” de sus tiendas de campaña, en la Sierra de la Culebra, los aullidos de uno o varios lobos… y se quedaron tan mudos y llenos de miedo atávico como se quedaría cualquiera de nuestros remotos antepasados medievales o cazadores-recolectores en el mismo momento.

Yo nunca los he visto. Tampoco he campeado tanto como lo que hacían mis amigos -apenas un poco por allí a la busca de la berrea del ciervo, y otro poco algo más allá, a la busca de restos prehistóricos humanos-, ni como lo que relata con brio y pasión este blog que recomiendo a todos los que aman la naturaleza más que yo, que no aguanto la subida de una puñetera cuesta con el asma, los kilillos y el pasito corto (descontamos la inseguridad en la medida de distancias cuando hay que abrir el compás).

Lo he dicho, no soy especialmente “ecologista”. Pero he sentido ese miedo atávico simplemente mirando la “raya” de un cometa en el cielo, en un olivar cerca del pueblo, aunque estaba muy bien acompañada.

Sentir ese miedo de cuando en cuando es necesario para el alma, ¿saben?

 

 

Buen sentido


Una cosa que me gusta es el uso del buen sentido (también llamado sentido común) cuando se trata de Historia. Es algo que… bueno, tampoco abunda en nuestro tiempo en cualquier otro campo, incluida la vida social. A pesar de la falta que hace, sí… No se pueden aplicar al pasado ideas actuales. Aunque tales […]