Días de basta ya


Puesta de sol. Foto: Mujerárbol

Los humanos construimos nuestros consuelos a base de palabrería y gestos, de ahí el tirón del ritual.

He encontrado poco consuelo estos días, quizá, los que aún creemos en la libertad e igualdad de los españoles (este gentilicio, al parecer, es una entelequia) somos muy, pero muy raros y escasos en el panorama del mundo digital. Me queda el mal sabor de boca que queda cuando a uno le dejan con el culo al aire. Me parece que sé quienes me han dejado así -a mí y a muchos otros españoles- pero dejo mi identificación para el día que tenga que ir a votar.

He comentado el asunto con mis amigos del remo, que me han ofrecido algunas claves, pero aun poco consuelo. Con los amigos menos virtuales tengo opiniones contrapuestas: unos añoran tiempos que yo no tengo ninguna gana de añorar, quizá porque los viví de otra manera distinta a la suya. Los otros, coinciden conmigo en que se ha perdido una oportunidad y que las Sentencias, aunque no gusten, hay que acatarlas. Y que lo que estamos viendo estos días por la tele, es fascismo descerebrado, atizado al alimón entre indignos representantes del Estado -Presidente de la Generalidad-; un Gobierno desnortado (pero no por los acontecimientos, sino por su propia falta de sustancia) y borricos generación IPhone, los borricos más fisnos conocidos.

Hoy he encontrado en la Fundación para la Libertad unas palabras que me han dado bastante consuelo. Un artículo maravilloso de Teo Uriarte, acertado como suele serlo.

La solución pasa por recuperar en dosis liberales y republicanas un cierto patriotismo español que haga emerger la nación española ante tanta tragedia y esperpento periférico.

Mientras el patriotismo se identifique exclusivamente con añorar glorias del pasado, sin observar de cerca las virtudes actuales y señalar los defectos, para arreglarlos, mal vamos. Y ojo, que tengo claro que los valores republicanos pueden estar perfectamente representados en una monarquía como la actual.

Lo demás, es agitar el esperpento y algo peor: el odio. Ese es el consuelo que yo buscaba, uno que tuviese como objetivo recordar la Historia y evitar el odio, que se nos está subiendo la bilis demasiado estos días (desde antes de que acabara el verano).

De agitar o buscar muertos, ¡basta ya!

 

Idiomas


Foto de Breakingpic en Pexels

Un artículo divertido y muy interesante sobre el origen y desarrollo del inglés.

Como una no es de Filología, y menos de Filología Inglesa, encuentra divertidas las comparaciones con la sintaxis española y con el fondo Céltico que tuvo -tiene- la lengua inglesa.

Por esto, me hace gracia por la opinión (sin otro fundamento que una percepción personal) de que el inglés es mucho “mejor”, “mas sencillo” o “mucho más flexible” o “creativo” que el español. La extensión del inglés es debida a su enorme importancia política y económica actual, no a sus condiciones intrínsecas como lengua, puesto que, como dice el autor “El inglés es muy raro”. A lo largo del tiempo, en sitios conocidos o desconocidos, ha habido otras lenguas de cultura o “de poder”. Más bien debiéramos asombrarnos de como lenguas bien lejanas han enriquecido el español, u otras lenguas de la Península.

Foto de Elle Hughes en Pexels

No existen lenguas superiores a otras, existen diversas lenguas; no existen “lenguas puras”, todas tienen una historia llena de cambios, de influencias exteriores y de sustituciones, que se aceleran en cuanto el grupo humano que la habla entra en contacto con hablantes de otras lenguas: se toma, se presta, se acomoda TODO, el vocabulario y la sintaxis… El lenguaje es una especie de mercado libre, guiado por la “mano invisible” del deseo humano de comunicarse. Una herramienta, como dicen.

Los motivos históricos, que son los que destaca el autor del artículo, conforman esa cosa fantástica y maravillosa que es la lengua… propia (del autor, el inglés; de quien esto suscribe, el español), un árbol plantado en la Antigüedad que florece y se ramifica en todos sus hablantes mundiales.

En el caso del español, muchísimas ramas y disfrutando de una gran riqueza literaria. Por eso estoy de acuerdo con Pérez Reverte: tenemos una extraordinaria “patria común” linguística. Y deberíamos de cuidarla.

 

Fiestas


ilustración, fiestas, tesoro, Villena
Mezcla de Tiempo en el cartel anunciador de la fiesta, ¡maravilloso!

Estuve estos días atrás en la fiesta de Moros y Cristianos de Villena, a la que durante dos años he querido asistir y hasta ahora no pude.

Lo único que poseía para juzgarla eran las “confesiones” de los fiesteros locales, que me animaban a ver el entusiasmo con el que la gente de ese pueblo de Levante desarrolla ese tipo de rituales. ¡Y vaya que era entusiasmo!

Este año tuve como pretexto el que un premio cultural de la localidad haya sido concedido a una buena amiga, así que la celebración iba a ser doble.

Siendo como soy una pizca norteña, los levantinos siempre me han parecido unos exagerados. Mi sordera no me aconseja ir a Las Fallas (que me parecen un despliegue de lujazo innombrable, solo superado por el ruido petarderil), aunque confieso estar enamorada de Valencia y de todo Levante.

Este tipo de fiestas son un lujo cultural. Porque encontrar, como en Villena, gente que a lo largo de un año prepara un desfile de luz, color y música, que dura horas (con distintos escenarios en varios días), en el que participa TODO el mundo (33.968 habitantes en 2017) sin barbaridades resaltables. Es decir: sin rotura sistemática de mobiliario urbano, sin ruidaco, sin suciedad excesiva, sin reivindicaciones extemporáneas, sin borrachuzos tirados en el suelo en horario infantil… es un lujo que debería cuidarse per se, en estos tiempos de pasividad y vida virtual, tanto como cualquier tesoro tangible.

En lugares que conozco más cerca, cualquier “feria” o pre-cena de Navidad es una molestia infumable de ruido, adolescentes sentados por el suelo lleno de meados y vidrios rotos, y horas incansables de chun-chun-non-stop y obligatorio. O un suceso lastrado por la formalidad institucional y el significado ya perdido. Y nadie participa más allá… (yo tampoco, conste).

Claro que para música, hay gustos diversos… a condición de que se sepa distinguir entre un pedo y una cavatina(1).😛 Esta sorda que lo es, distingue. Gracias, San Beethoven.  Leer más »

Quien la escriba


Eslava Galán

Me ha encantado esta entrevista a Juan Eslava Galán en Zenda Libros, porque el autor es uno de mis favoritos.

Desde luego, lo mejor que he leído de J.E.G. fue “La Mula” (2003), una de las veces que, al volver a asomarme a la Guerra Civil del 36-39 pude sonreír, porque la la ingenuidad del protagonista -en el mejor sentido de la palabra- y la ternura con que todo está tratado, conforman un cuadro que no había vuelto a ver desde que leí “Cuerpo a Tierra” (R. Fernández de la Reguera, 1959) en la lejana adolescencia. Precisamente “Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie” (2005) fue el siguiente libro de J.E.G. que cayó en mis manos y me sorprendió ver por primera vez retratados a unos y a otros con una recomendable distinta luz a la que estaba(mos) acostumbrados, precisamente en los años del revisionismo de P. Moa (que no recomiendo).

Finalmente, con “El catolicismo explicado a las ovejas” (2009) me reí todo lo que es posible reírse, siendo oveja.

Image by TiNo Heusinger from Pixabay

Así que me ha gustado que diga, por ejemplo, que los que escribimos “leemos libros que no habríamos leído de no ser por el libro que estamos escribiendo” entre otras perlas acerca de la escritura sobre Historia.

Lo que no me ha gustado… es haberme perdido esa oportunidad de conocer a los grandes divulgadores de Historia (de España) a través de la novela (o del ensayo) que se han reunido el año pasado y este… ¡en Santander! ¡Grrr!

Habrá que estar más atenta al año que viene. Oveja que bala…