Delicia visigoda (o así)


 

S. Pedro de la Nave

Lamento haber hecho el turista con San Pedro de la Nave, es decir, haberme puesto a tirar fotos telefoneras sin atender mejor a las explicaciones, hasta que nos tuvimos que salir al exterior por motivos ajenos a la organización del viaje. Traiciones de la tecnología.

Porque es un templo notable, al que hay que volver, en silencio y con tiempo, a poder ser. Una delicia verdaderamente antigua dentro del Prerrománico Hispánico (o Ibérico), a pesar de que la cronología haya cambiado, según dicen, de acuerdo con la historiografía dominante de cada momento.

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El edificio, que se encontraba en otra parte y asaz deteriorado, y fue trasladado a su emplazamiento actual en 1932. Pueden ver fotos de su ser/estar anterior a los años treinta en este monográfico que le dedicó en su blog Ermitiella, la arqueóloga Consuelo Escribano.

Sin embargo, lo determinante de que hoy tengamos un edificio con cierto orden fue el buen criterio de D. Juan Gómez Moreno, que hizo una reconstrucción sincera de sus elementos, dejando un conjunto con intervenciones que respetan la estética y organización del edificio, aunque no sea del todo la “original”, sino la que nos da una mejor idea de lo que pudo ser en su momento.

A tales intervenciones, se ha unido lo hecho recientemente por la Fundación Sta. María la Real y por el proyecto de colaboración denominado “Plan Románico Atlántico”, que se concretan en la colocación de los imprescindibles sensores para monitorizar el estado del edificio, la instalación de luces eléctricas de bajo consumo en el templo, la adecuación del acceso al aparcamiento y el jardincillo alrededor (agradable) además del muro de acero cortén, que acompaña los desniveles del terreno que rodea al edificio, y que sirven como pasillo hasta él.

Las letras horadadas en el acero, con su ritmo repetitivo, creo que son acordes con la intención decorativa del muro y recogen inscripciones relativas al edificio, especialmente la epigrafía de su “extraño” horologio.

Planta de S. Pedro de la Nave.

Las fechas del edificio son discutidas. Gomez Moreno las da como del VII apoyándose en el tipo gráfico de los capiteles historiados y en el origen de la piedra utilizada, así como en la documentación relativa al templo. Excavaciones recientes y análisis de materiales de los que da cuenta Emitiella, la situan ya en el s. X desmintiendo su origen visigótico. Sea como sea, S. Pedro de la Nave sigue siendo un pequeño y delicioso misterio al que no sé como, tendré que volver.

También es discutido si el programa iconográfico se debe al mismo momento (durante la construcción) o si hay partes que se ejecutaron después de las reparaciones que se llevarían a cabo poco después. Jacques Fontaine, en el capítulo dedicado al edificio en el vol. “Prerrománico” (8º de la serie España Románica, de Zodiaque, ed. 1982) cree que todo el programa es coetáneo a la construcción, y que se puede advertir al menos la mano de dos maestros, uno más “primitivo” dentro de la tradición hispanovisigoda y otro con delicados apuntes de “protorrománico” en sus ejecuciones.

La planta, tal como aparece en el volumen de Zodiaque, es un extraño compromiso o interferencia, entre una planta basilical y una de cruz griega. A pesar de la complejidad de tal

Les dejo una pequeña galería de fotos “de guerra” hechas durante la visita, a las que he añadido algunas de otro autor, compartidas via el grupo participante en la excursión de Cultur-Viajes. Pinchen en cada imagen para ver mejor los detalles.

GALERÍA

 

 

 

 

 

Actualización cronológica


He encontrado por casa estas dos postales de la iglesia mozárabe de S. Cebrián de Mazote. Las imágenes son escáner del original (para algo ha de servir tener el móvil siempre a mano).

Sé que fui a ver esta maravilla mozárabe en la excursión que os relataba aquí, así que la cosa debió suceder después de lo que creía, porque la editorial leonesa de las imágenes marca 2000-2004. Echando mano a otros documentos (¡la memoria no, que falla más que una escopeta de feria!) supongo que la visita a Moreruela fue a finales de 2004/principios de 2005. Acababa de estrenar un coche que también era escopeta de feria y que tuve que dar de baja en 2010.

Los efectos del tiempo sobre los participantes en aquella travesía nocturna-románica no creo que hayan variado. Eso es lo que me produce tristeza…

Y… ya os contaré cosas de Mazote, que he refrescado leyendo el libro donde me encontré las postales.

Ay, el tiempo, qué cabrito…

Moreruela


La primera vez que tuve contacto con el monasterio cisterciense de Moreruela, no pude verlo.

El motivo fue que era ya tarde, en invierno, y enseguida se nos echó la noche. No existía aún el centro de interpretación-acogida a la visita cultural que hay ahora y el espacio donde hoy está el aparcamiento era un herbazal lleno de escombro. Veníamos caminando en grupo desde algún lugar intermedio entre las lagunas de Villafáfila y el sitio, y nos guiaba la memoria visual de un peregrino que había recorrido la zona varios años antes.

Hacía un frío que pelaba y llevábamos al menos dos niños pequeños. No sé qué año era, pero desde luego antes del 2003, porque las fotos de aquella excursión (solo conservo dos y no corresponden a Moreruela) llevan fecha de enero de 2003… y sospecho que ese fue el año en que las subí a Google, no el que las tomé.

Me causó impresión la belleza de la silueta de unos absides descarnados sobre el fondo de las estrellas, bajo la helada, y el escuchar a la lechuza que señaló varias veces el fin de la excursión. Volvimos a pie, con linternas, hasta la carretera y nos recogieron los amigos que no habían querido venir.

Es decir: han pasado al menos diecisiete años. Aquellos niños serán hoy unos mozucos llenos de vigor y con toda la vida por delante, pero no sé donde estarán.Leer más »

Galería


Una pobre galería de imágenes sacadas con un pobre teléfono chino. No le hacen justicia ni a los sitios, ni a la emoción que se siente cuando uno pasea -¡ojalá fuera en silencio!- por esos lugares, y toca y huele. E imagina… Imagina sabiendo, que es la mejor forma de imaginar.

Un antiguo reino


En rosa palustre
De William Robert Shepherd – Este archivo deriva de: España910.jpg, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=70791373

He pasado los últimos cuatro días (del jueves al domingo electoral) en una ruta guiada por el prerrománico, el románico y otros estilos artísticos que se desarrollaron en el primitivo Reino de León.

El motivo geográfico fue el curso del río Esla (antiguamente “Astura” de lo que deriva su nombre), en torno al cual se articulaban distintos monasterios, ciudades y plazas fuertes, que visitamos o quedaron relacionadas entre sí a lo largo de la visita. El área visitada coincidía con las actuales provincias de León y Zamora. No faltó un homenaje al hermoso paisaje de llanura que ocupa casi íntegramente la zona, las montañas quedaron para otro momento, con unos hermosos colores primaverales.

Organizado por Cultur-Viajes (spin off turístico-cultural de la Fundación Sta. Mª la Real de Patrimonio Histórico) era una oferta que no podía perderme, pues el prerrománico estaría representado por dos templos que tenía ganas de ver desde hacía muchos años: San Miguel de Escalada y San Pedro de la Nave.

Además de la buena comida, inevitable en la zona… ¡qué digo: en toda la Península!, el viaje ha cumplido todas mis expectativas. Cabe agradecérselo al magnífico guía Maximiliano Barrios, que ilustraba con profusión cada detalle de los edificios y de sus circunstancias históricas y, digamos, “políticas”.

Estuvimos en León, visitando el Panteón de los Reyes y la nueva sala museística que contiene manuscritos, entre ellos la Biblia Visigótica-Mozárabe, así como la variada documentación que alcanza la Baja Edad Media y el Renacimiento, contando algunos incunables. El scriptorium que allí existió en torno al siglo XII me recordó en algunos aspectos lo que sé sobre Clonmacnois y el suyo, pero… Pero existió otro, con una semejanza muchísimo mayor, en otra de las escalas del viaje, Tábara.

Lo que quiero aquí es sencillamente dejar un muestrario de las fotografías que tomé durante la excursión, formando una “galería” de las que permite WordPress. Para lo cual he tenido que cambiar… ehm… sí: el tema 🤨.

En entradas posteriores, hablaré de los dos edificios que más me impresionaron: sí, esos dos prerrománicos.

Os recomiendo el viaje, el segundo que hago con esta empresa. En 2017 hice otro al prerrománico asturiano, del que dejé constancia y fotos en estas   tres    entradas. (Hay un enlace en cada palabra).