Confinamientos y chichones


Parque “canadiense” el primer día.

Acababan de confinarnos “perimetralmente” en el pueblo cuando cayó la gran nevada. ¡Qué gracia, oyes!

Ha sido tremenda en gran parte de España, así que no voy a decir más, pero en Aranjuez es rarísimo que nieve más de un día. Recuerdo la nevada de un solo día de 2009 porque la pasé haciendo el tonto y alguna foto por el Jardín del Príncipe. No las tengo ya, eran todas en papel… miraré archivos, por si aca.

En ésta, salí a la calle lo imprescindible para ir a cuidar a un cercano mayor de edad. Era una delicia la nieve blanda… hasta que dejó de serlo, a la tarde siguiente.

Puebro

Anteayer pensé que había empezado a deshelarse y puse rumbo al supermercado de la esquina, para coger provisiones. Me llevé los bastones de nórdica con el regatón de vidia. Craso error: antes de llegar a la esquina ya había dado una “culá con cabezazo” en el hielo. Creo que uno de los bastones tuvo la culpa, pero bueh: el resultado es que aún me duelen las cervicales y tengo un chichón curioso en la coronilla.

Por todo lo demás, bien. Incluso trabajando más de lo que esperaba. Otro día contaré en qué, de momento… me voy a la cama, que ya funciona la calefacción.

Heridas


(Captura de pantalla)

A eso me refería yo en la entrada del 4 de abril. ¿Se quedará abierta? ¡Qué injusto, qué miserable!

Pero como hoy es día de heridas, añado estas tres:

Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.

Miguel Hernández

 

Foto de Matthew Barra en Pexels