…y mientras…


…en Valladolid se empieza a excavar en el sitio en el que se supone estaría la sepultura de Hugo O’Donnell el Rojo.

Esperemos que haya algún resultado interesante en la excavación, en pleno centro de la ciudad castellana, que ya tiene un callejo dedicado al caballero. ¡Bien!

(He dejado adrede todas esas “ll”) 😉

 

Por fin… por fin…


 

Armada 1588 : Naufragio y Supervivencia from Omedia on Vimeo.

Espero que nuestros amigos irlandeses tengan éxito con esta película, pero el trailer ya tiene muy buena pinta. El trabajo ha sido muy duro para los actores -muchos de ellos no actores, sino voluntarios- y también se ha complicado por la crisis del putivirus el montaje y elaboración de imágenes digitales, así como la distribución.

¡Que ganas de verla!

Banquetes en La Mano Roja


mapa, Navan, Norte Irlanda, arqueología
Situación y topografía de Navan

Más que una noticia, esto es una constatación. Los restos de cochinos y otros animales de carne encontrados en Navan Fort indican que un gran número de ellos fueron producidos fuera del sitio y, por tanto, traídos desde lejos para ser consumidos allí.

Navan Fort fue la “casa señorial” de un grupo de poder que no solamente dejó en el suelo la marca de sus capacidades de movilización y atracción de recursos humanos, realizando ingentes monumentos. También dejó su impronta en la mente y las palabras, puesto que nos encontramos ante el topónimo más antiguo de Irlanda, conservado desde la E. del Hierro hasta la Edad Media (Emain= Navan), núcleo de una “capital” legendaria de los Reyes del Norte de Irlanda (Ulaid), en torno a la que giran algunas de las historias tradicionales más apabullantes del repertorio antiguo irlandés. Estas historias hablan de grandes banquetes, especialmente de carne de porcino, ya fuera “natural” o “sobrenatural”, como en esa historia de Las Mocedades e CúChulainn cuando su “papá” Conchobar le pide que lo saque de una fosa y le traiga algo que lo reviva… el muchacho le trae un cochino asado.

Cochinillo asado. Los Ulaid lo preferían más grande.

Así que el hecho de que se pruebe científicamente que a ese punto geográfico-mítico se llevaban ganados de todas partes de Irlanda, que allí se sacrificaban y consumían, es coherente con lo representado en la mitología y refuerza el sentido especial del lugar.

A substantial pig-dominated faunal assemblage (NISP: 2624) representing a minimum of 104 animals, was recovered from the site. (…) The high proportion of pig remains (63% of NISP compared with 30% cattle and 8% sheep/goat) is very rare for Iron Age Britain and Ireland…

El estudio de los isótopos de minerales que provienen de la comida y el agua, o sea, del suelo de cada región, restos químicos que quedan en los huesos y dentadura de los animales, indican los lugares de procedencia de la fauna recuperada en el sitio. El motivo de este análisis:

Animals provide a useful proxy for human movement, particularly in prehistory, when the vast majority of livestock would have been raised at a household level, rather than by specialist producers. Domestic animals may even provide a better isotopic proxy for human origins than humans themselves.

Claro es que no sabemos si se trataba de tributos, de momentos rituales con ritual peregrinación cochineril y de otros ganados al sitio, ni nada.Pero la constatación de que no eran gorrinos (ni ovejas) criados in situ ya es suficiente sugestiva.

El artículo original de Nature es este.

(Aaah, Segovia…).

 

Acerca de los túmulos del Boyne


El fotógrafo de Arqueología Ken Williams (ShadowsandStone) ha abierto un nuevo blog en WordPress, para dedicarlo a los túmulos del Valle del Boyne, en Irlanda. Un lugar apasionante.

Las fotos del autor son magníficas y los posts permitirán aprender mucho sobre la riqueza y complejidad de estos interesantísimos túmulos, cada vez mejor conocidos gracias a campañas consecutivas de excavación y reconstrucción.

El primer post va dedicado a la curiosa “ventanilla” sobre la entrada del túmulo de Newgrange (roofbox). Una característica discutida del conjunto, cuya existencia, sin embargo, se atestigua desde el inicio de la excavación, en los años sesenta. Su funcionalidad sería permitir el paso de la luz del sol durante las primeras horas del día en el solsticio de invierno.

En los 80 ya nos habló de esa cosa la profesora de Prehistoria, Dra. Martínez Navarrete, de la Complutense, a raíz de lo cual yo quedé fascinada por el asunto. Pocos años después, en mi primer viaje a Irlanda, compré lo que creía un folletito turístico del monumento… que no era tan folletito ni tan turístico, sino una recensión del trabajo de O’Kelly, hecha por su esposa, Claire O’Kelly, con fotos originales en b/n y todo.

Un tesorillo que aun conservo.

Desde entonces, me fascinó esa característica del monumento, que no se ha observado en ningun otro complejo megalítico europeo. Tengo unas fotos malísimas de una visita con la ArchSoc de UCD. En fin…

… que recomiendo el nuevo blog de ShadowsandStone, con sus fotografías maravillosas de un sitio sagrado desde hace miles de años.

 

Más de monasterios irlandeses


Clonmacnois, cogollito

(Atención: tocho)

He leído hace poco un artículo de Academia.edu acerca del monacato irlandés “de la Edad de Oro” que me ha gustado muchísimo. En primer lugar, porque está en español y el autor -Exequiel Monge Allen, de la NUI Galway (NUIC-IRC) y la Pontificia Universidad Católica de Chile- es hispanohablante.

En segundo lugar, porque este autor rehuye el topico de la “rareza” irlandesa, o al menos, la situa en un contexto muy distinto de la falsa oposición iglesia “céltica”/iglesia “romana”, que en el fondo, es una de esas simplezas para entretenimiento de tontos que rueda hoy día. De hecho, también deplora las ensoñaciones del “celtismo” y las fantasías estrafalarias de Jean Markale y de otros esoterias.

También deplora que muchos estudios sobre este tema hayan salido del ámbito de los “Estudios Célticos” (principalmente filológicos) que, siendo tan especializados, no son nada conocidos en el mundo hipanohablante, ¡qué me va usted a decir!

Para él, la originalidad irlandesa se sitúa en un punto maravilloso y diferente: la estrecha relación entre monasterio y sociedad. De ahí el título del paper: “Hacer del mundo un monasterio”.

Según el autor, los escritos de Columbano muestran el estado del bagaje que un monje peregrino llevaba desde Irlanda al exterior y señala que la influencia decisiva en la obra de este gran fundador y peregrino -además de su inmensa erudición latina y patrística- venía del monasticismo oriental, via Juan Casiano, y que sus reglas recogen algunos aspectos de los padres del desierto. La primera parte del artículo se dedica a señalar los principales puntos teológicos de esta influencia, tal como se reflejan en la obra de Columbano. Así, llega a la conclusión de que para el gran peregrino irlandés (peregrino pro Christi)

el ascetismo no era un fin en sí mismo sino “un entrenamiento que capacita al individuo dándole la puritas mentis, “pureza de corazón” (…) necesaria para afrontar el árduo camino de la vida mortal hacia la contemplación beatífica de Dios (…), a la cual el monje aspira, tanto dentro del tiempo como fuera de él.

… conforme con los consejos de Juan Casiano.

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