Idiomas


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Un artículo divertido y muy interesante sobre el origen y desarrollo del inglés.

Como una no es de Filología, y menos de Filología Inglesa, encuentra divertidas las comparaciones con la sintaxis española y con el fondo Céltico que tuvo -tiene- la lengua inglesa.

Por esto, me hace gracia por la opinión (sin otro fundamento que una percepción personal) de que el inglés es mucho “mejor”, “mas sencillo” o “mucho más flexible” o “creativo” que el español. La extensión del inglés es debida a su enorme importancia política y económica actual, no a sus condiciones intrínsecas como lengua, puesto que, como dice el autor “El inglés es muy raro”. A lo largo del tiempo, en sitios conocidos o desconocidos, ha habido otras lenguas de cultura o “de poder”. Más bien debiéramos asombrarnos de como lenguas bien lejanas han enriquecido el español, u otras lenguas de la Península.

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No existen lenguas superiores a otras, existen diversas lenguas; no existen “lenguas puras”, todas tienen una historia llena de cambios, de influencias exteriores y de sustituciones, que se aceleran en cuanto el grupo humano que la habla entra en contacto con hablantes de otras lenguas: se toma, se presta, se acomoda TODO, el vocabulario y la sintaxis… El lenguaje es una especie de mercado libre, guiado por la “mano invisible” del deseo humano de comunicarse. Una herramienta, como dicen.

Los motivos históricos, que son los que destaca el autor del artículo, conforman esa cosa fantástica y maravillosa que es la lengua… propia (del autor, el inglés; de quien esto suscribe, el español), un árbol plantado en la Antigüedad que florece y se ramifica en todos sus hablantes mundiales.

En el caso del español, muchísimas ramas y disfrutando de una gran riqueza literaria. Por eso estoy de acuerdo con Pérez Reverte: tenemos una extraordinaria “patria común” linguística. Y deberíamos de cuidarla.

 

Cunqueiro en su propia voz


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Ayer alguien compartió en FB este programa de RNE (2012) en el que podemos escuchar la propia voz de Cunqueiro (grabadas mucho antes, claro, puesto que murió en el 81) contando cosas sobre sí mismo y sobre el origen de su maravillosa fantasía literaria.

En la misma página viene un enlace a un video del viejo programa de TVE “Imprescindibles”, dirigido en este caso por Antón Reixa, en el que vemos intervenciones no solamente de Cunqueiro (ofrecidas en “A fondo” RTVE, 1987), sino de Luis Mateo Díez, José María Merino, Nélida Piñón y otros autores actuales que han querido recoger su herencia poética y que hablan de la obra inmortal del poeta que nunca olvidó los días de lluvia.

Poeta, escritor de prosa, periodista (a su pesar), autor de obras de teatro… Es delicioso escuchar sus recuerdos de infancia y aún más, escucharle leer fragmentos de su obras o dar opiniones sobre cosas diversas: su familia, las dificultades de la escritura periodística, la comida…

“Dominado por la propia fantasía” y poeta incluso cuando escribía en prosa, Cunqueiro enriqueció la lengua gallega y recamó la española, se dice en el programa. Una frase acertadísima. Lo he leido en las dos y no sé con cual me quedo, porque ya sabéis que el gallego es el único idioma que puedo escuchar según voy leyendo, lo cual debe de ser magia.

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La dramatización de “El Hombre que se parecía a Orestes” que se escucha en el programa fue la que seguí en RNE (¡caray, en 1977!) y fue la primera vez que disfruté de la fantasía de este magnífico autor, que desde entonces he seguido, a trompicones, pero siempre con placer y, sobre todo, con añoranza de la lluvia.

Mucha añoranza de la lluvia.

 

Los Bronces de Botorrita – Céltica Hispana


Los Bronces de Botorrita son una colección de cuatro inscripciones grabadas en placas de bronce halladas en Cabezo de las Minas, Botorrita (Zaragoza). Salvo que uno sea un “acérrimo” de la celto-fantasía, no se puede ignorar que uno de ellos contiene el texto más largo en una lengua (paleo)céltica* antigua… y están en Aragón, no […]

Coinsidensias


Estaba ojeando la página de “Un poco de Ciencia por favor“, que generalmente a altas horas de la noche, trae  a Facebook noticias acerca de distintos campos de la Ciencia, algunos de los cuales me gusta mucho conocer, astronomía sobre todo.

Esta vez era una historia sobre una de las primeras máquinas computadoras, una calculadora de trayectorias de artillería, que estuvo en funcionamiento en los EE.UU en los años de la Segunda Guerra Mundial. Un camajuste más grande que mi casa, que tenía poco que ver con los actuales ordenadores, algo así como su bisabuelo. Eso sí, terriblemente útil en su momento.

Ellas y el camajuste (Fuente: mujeresconciencia)

Bueno: resultaba que las encargadas de conectar y establecer los programas del computador mediante conexiones eran mujeres, todas ellas escogidas por sus conocimientos de  matematicas (“computers”) y contratadas por el ejercito americano en aquellos días de tanta necesidad de mano de obra. Sus nombres y trayectorias, vitales y profesionales, se explican en esta página.

Como ya había leído sobre otras computers anteriores (astronomía de principio del siglo XX) me llamó la atención el concepto de su trabajo.

Miren vds. mi ojo fue derechito a una que tenía un apellido sonoro, McNulty (mac an Ultaigh: “descendiente de uno del Ulster”). Mi ojo irlandés sigue jugándome estas pasadas para descubrir cosas curiosas.

¡Y tan sonoro que era el nombre, y tan Ulaid! 

Resulta que la señora Mc Nulty era hablante nativa de gaélico (era de Donegal), y que a lo largo de su vida conservó el idioma a través de las oraciones aprendidas en la infancia.

Kay McNulty Mauchly Antonelli
Kay McNulty, Photo by Zebbie, 1945. Wikimedia Commons.
En cuanto al currículum de esta mujer -Kathleen Rita McNulty Maulchy Antonelli, los dos ultimos son apellidos de casada- y su trabajo en el ENIAC  es asombroso, aunque ella pensó, y así lo declaraba, que su preparación matemática no alcanzaría para el trabajo que le fue encomendado.

Una, que hace sumas a la cuenta de la vieja y no sabe calcular un tanto por ciento sin una calculadora, se quitaría el cráneo ante esta emigrante irlandesa.

Morriñas galesas


    El post es un poco viejo, pero tiene jugo, y olor, y sonido. El sonido de una lengua antigua. I’m American, but I have a hiraeth* on me for Wales. I went there first as a grad student in the 1980s. I learned to drink whiskey and do sheep impressions (I can differentiate […]