Anticipando


La “Marcha de Ó Sullivan” que se escuchaba en un vibrante momento del film “Rob Roy” de Michael Caton-Jones (1995) no tiene nada que ver con el caballero de la orden de Santiago del mismo patronímico sobre el cual acabo de publicar un artículo-entrada actualizado en la revista digital DH.

Como el artículo va a tener una secuela que podréis leer enseguida en este blogo, os traigo aquí el original de la “Marcha”, que no es exactamente igual que el que podía escucharse en la película… o mi oreja ya ha hecho “clack” con motivo de la pandemia. Cosa posible.

 

 

El poder de la música


Foto: Cabo Menor. Mujerárbol

Suelo trabajar escuchando de fondo alguna música suave, que no sea muy descriptiva, ni demasiado… a ver cómo lo digo… Vale, solo oigo medio bien con un oído (auriculares clásicos al canto), así que algunas me suenan raras, como desafinadas, pues se me escapan los tonos que mi oído no capta. 

Modern Classical (no hay unanimidad estética en esta etiqueta), chillout, jazz downtempo, spaced (ambient, o como se diga), escuchar a Cecilia Bartoli o algún contratenor (siempre autores del Barroco), son las cosas que prefiero, sin dar de lado otras, como las bandas sonoras de pelis que nunca he visto.

Suelo oirlo en streaming y, en general, Spotify no me hace gracia, salvo para escuchar algún álbum concreto…

Lo malo es que muchas veces se me va la cabeza adonde sugiere la música y no adonde debería de estar, en el trabajo concreto. A veces, “la ida” me da bofetón de pasado y rasguño de presente, y me tengo que ir a llorar a otro lado.

Hoy me ha pasado con esta. Es el poder de la música.

 

¡Qué ruido…!


No sé si este villancico bretón lo he puesto ya algún año pero, para por si acaso, aquí va… con un par de pequeñas explicaciones.

Por supuesto, no hay nada de pagano en este villancico, puesto que es un villancico no el aullido del viento…Celebra, pues, el Nacimiento de Cristo, Luz y Sol de la Humanidad doliente.

Baptisterio románico de San Giovanni in Fonte. Verona, 1123. (Foto by Wolfgang Sauber, Wiki Commons).

Pero es curioso pensar que, aunque la mayor parte de nosotros entendemos que la Anunciación a los pastores sucede en un entorno nocturno y silencioso, quizá la Edad Media no lo veía así. Los pastores están a punto de dormirse, alguno entretiene la sobremesa de la cena con una musiquilla (como se ve en las pinturas del Panteón Real de León) con una flautilla, una gaita u otro instrumento ligero y sin complicaciones. O con la dulzaina que aparece en ese relieve italiano del s. XII.

Y entonces… ¡bum! se abren los cielos y aparecen ángeles, y hablan y unos entienden y otros no, y aquello es… ¡pero qué ruido es este!

El autor del villancico, no obstante vivir en el siglo XIX, también participa del tema del ruido y nos presenta de modo genuino a sus causantes: Aeled, Ángeles. El título del villancico: “¿Qué ruido es este en el mundo?” (obsérvese que el bretón conserva la P inicial de “qué”).

Dormir, soñar… (marteze!)


Esta vez no es insomnio. Es que no quiero irme a dormir, todavía.

Me tomaría un café, pero prefiero guardar una ultima bala, para por si acaso… Por si acaso es posible madrugar mañana, o no levantarse hecha una alpargata.

He visto una boca cueva en la que una vez pasé frío con amigos, buscando un papel envuelto en plástico. Y he visto el interior, que no vi entonces. ¡Internet es un baúl mágico!

He escuchado a un viejo compañero de noches sin luz (ya anclado en el otro tiempo, o quizá en el futuro, pero,desde luego, NO en éste), cantando una vieja canción:

She Moved Through the Fair

Author: Padraic Collum

My young love said to me, “My mother won’t mind
And my father won’t slight you for your lack of kind”
And she stepped away from me and this she did say:
“It will not be long, love, till our wedding day”

As she stepped away from me and she moved through the fair
And fondly I watched her move here and move there
And then she turned homeward with one star awake
Like the swan in the evening moves over the lake

The people were saying, no two e’er were wed
But one had a sorrow that never was said
And I smiled as she passed with her goods and her gear,
And that was the last that I saw of my dear.

Last night she came to me, my dead love came in
So softly she came that her feet made no din
As she laid her hand on me and this she did say
“It will not be long, love, ‘til our wedding day”

Y me tengo que ir a la cama, porque si no, me dará un jamacurcio y no sé quién seré mañana.

(NOTA: ha llovido mucho desde 1995)